Meteoritos: De la ciencia ficción a la realidad

Arthur C. Clarke, y la dupla formada por Larry Niven y Jerry Pournelle, escribieron historias muy diferentes, pero ambas dan cuenta de cómo reaccionaría el mundo ante el choque con un meteorito o un cometa.

Guía de: Literatura Fantástica

El martillo de Dios

Ediciones B

La literatura de ciencia ficción, durante décadas, ha especulado acerca de cómo podría acabar nuestra civilización. Guerras nucleares, ataques extraterrestres, virus letales, el ataque de los zombis, etc. En ese contexto, las tragedias naturales también tienen un lugar ganado con terremotos, inundaciones producto del deshielo de los polos y el impacto de cuerpos espaciales como asteroides o cometas.

La caída de un meteorito de 11 toneladas en Rusia —que causó más de mil heridos— demuestra que como civilización todavía no estamos preparados para detectar, y muchos menos evitar, un choque contra el planeta. Un escenario que dos novelas con nombres muy parecidos recogieron de diferente manera.

“El martillo de Dios” (1993), de Arthur C. Clarke (“2001. Odisea del Espacio”), está ambientada en el siglo XXII. La humanidad ha colonizado la Luna y Marte, pero ante la falta de alimentos y recursos renovables, el reciclado de desechos y la ingeniería genética permiten seguir alimentando a la humanidad. Sin embargo, la amenaza de un meteorito en ruta de colisión con la Tierra —descubierto desde Marte por el astrónomo Angus Miller—, desencadena todo tipo de reacciones políticas, sociales y religiosas en el planeta, que se van combinando con los audaces planes para intentar desviarlo. Tarea que recaerá sobre el capitán Robert Singh, comandante de la nave espacial “Goliath”.

Tal como ocurre en sus novelas, Clarke busca sustentar la trama en diferentes argumentos científicos. A pesar de eso, vale la pena mencionar que esta novela dividió las opiniones entre los lectores. Para algunos, “El martillo de Dios” se enmarca dentro de las mejores novelas de este autor, mientras que otros la consideran derechamente aburrida y mal estructurada.

El martillo de Lucifer

Fawcett

Algo muy diferente es “El martillo de Lucifer” (1977), de Larry Niven (“Mundo Anillo”) y Jerry Pournelle (saga de “La Legión de Falkenberg”). En este caso la amenaza está representada por un cometa cuyos fragmentos efectivamente chocan contra la Tierra. La primera parte del libro narra su descubrimiento y los diferentes impactos, de los cuales son testigos “privilegiados” una tripulación formada por dos astronautas de EE.UU. y dos cosmonautas soviéticos (la novela transcurre en plena Guerra Fría).

Uno de los fragmentos se estrella en el Pacífico, levantando olas monstruosas que arrasan con las costas, obligando a los pocos sobrevivientes a buscar refugio al interior de los continentes y en las zonas más elevadas. Otros caen en el Mediterráneo y el Atlántico, inundando Europa y causando una destrucción masiva en África. El escenario postapolíptico incluye países atacándose con armas nucleares para garantizar su propia supervivencia.

Paralelamente, los protagonistas logran organizarse en un rancho, pero enfrentan la amenaza de un grupo de militares caníbales y un líder religioso que predica borrar todo rastro de tecnología. Pero ¿qué ocurre cuando descubren que una planta nuclear se ha salvado de la destrucción y sigue operativa?

Claramente, dos miradas muy diferentes de qué pasaría ante una amenaza espacial de esa magnitud.

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