Guía de: Los 80

El Festival de Viña del Mar 1981, el mejor de la historia

Una pléyade de astros se juntó por única vez en el escenario de la Quinta Vergara. Camilo Sesto, Miguel Bosé, Julio Iglesias, el Puma Rodríguez y K.C. and the Sunshine Band, entre otros.

A principios de 1981, la comisión organizadora del Festival Internacional de la Canción de Viña del Mar quería contar con un gran presupuesto para hacer historia con un evento de altísima calidad, a donde concurrieran connotados artistas de habla hispana, y también astros de música en inglés.

Y lo consiguió gracias a dos factores no menores: la conveniente paridad del dólar estadounidense a 39 pesos chilenos y la urgente necesidad del régimen militar de mostrar un renovado rostro a la comunidad internacional.

El gran presupuesto con el que se contaba permitió contratar a una variopinta cantidad de artistas en el apogeo de su fama y con una alta popularidad mundial. Los españoles Camilo Sesto, Julio Iglesias y Miguel Bosé; el venezolano José Luis Rodríguez, los norteamericanos K.C. and the Sunshine Band y Ray Conniff, el argentino Leonardo Favio, los cantantes centroamericanos Hernaldo y Angela Carrasco, y los créditos nacionales José Alfredo Fuentes y Gloria Simonneti; además de los humoristas Lucho Navarro y el equipo del Japenning con Ja.

Festival Viña del Mar 1981

Foto: El Mercurio

Miguel Bosé fue una de las figuras del Festvial de Viña del Mar 1981.

El 18 de febrero se dio inicio al evento. Animado por Antonio Vodanovic y Maria Olga Fernández se transmitió a todo el país por la señal de Televisión Nacional de Chile, además de las radios Carolina, Portales y Alondra. De los astros, Camilo Sesto fue el primero en actuar y el primero en llevarse una gaviota de plata, gracias a una contundente actuación, en la que descolló la calidad habitual de sus temas y su privilegiada voz.

Cuando el público pedía a gritos la gaviota para el autor de “Vivir así es morir de amor”, Antonio Vodanovic debió recurrir a todo su oficio para dejar que corriera el tiempo. Lo que había sucedido es que la alcaldesa de Viña del Mar, la única persona que autorizaba la entrega de premios, se encontraba en ese momento en el baño.

Cuando volvió a su asiento, aprobó de inmediato la entrega de la gaviota. El suceso del español se repetiría, más tarde, con la actuación de su compatriota Julio Iglesias, quien patentó en esa oportunidad su famosa frase “si tuviera un hijo le pondría Chile”. Otros que descollaron fueron el “Puma” Rodríguez (que gracias a sus movimientos pélvicos, mientras cantaba su hit “Pavo real”, arrancaba verdaderos alaridos femeninos de la galería) y un jovencísimo Miguel Bosé, que llamó la atención por su atlético desplante en vivo, sus cuidadas coreografías y un prometedor repertorio, que auguraba al gran artista en que se convertiría años más tarde.

K.C. and the Sunshine Band

De los artistas en lengua extranjera, el más exitoso fue K.C. and the Sunshine Band. Sus integrantes, eso sí, al llegar previamente al país habían montado en cólera al ver que no había ningún fan esperándolos en el aeropuerto, lo que los decidió a no hospedarse en el Hotel O’Higgins, lugar donde sí estaban apostados sus simpatizantes.

En su recordada actuación, el vocalista y líder del grupo, Harry Casey, se ganó de inmediato al monstruo de la Quinta Vergara al chapurrear improvisadas y simpáticas frases en español con el público mientras interpretaba todos sus grandes éxitos. Sin embargo, la simpatía del norteamericano desaparecería por arte de magia horas más tarde, mientras en el hotel donde se hospedaba le concedía una entrevista a Lucho Fuenzalida, deslenguado periodista de espectáculos del diario La Cuarta.

El reportero, buscando quizás un titular llamativo, tuvo el poco tino de preguntarle a Casey si era bisexual. El cantante lo fulminó con la mirada antes de asestarle un fuerte puñetazo en la cara.

El monstruo de la Quinta también cobró sus víctimas. Todavía se recuerda el brutal abucheo que el público le dedicó noche tras noche a Raquel Argandoña, miembro del jurado internacional. La animadora, vestida con un provocador y ajustado vestido metálico, y deseando ganarse al público, había tenido la mala idea de decirle a la galería de la Quinta: “Yo soy de ahí, de ustedes, del pueblo”. La gente respondió tapándola a pifias.

La inolvidable noche final

El cierre del evento también fue de antología. Los organizadores querían que en la noche del 23 de febrero los ganadores de la competencia internacional y las tres mayores estrellas presentes en el festival (Camilo Sesto, Julio Iglesias y el “Puma” Rodríguez) salieran al escenario para despedir oficialmente el certamen. Estos dos últimos, por cierto, mantenían una soterrada rivalidad y ninguno de los dos quería salir primero al escenario (la rivalidad también era propiciada por los medios chilenos: el diario Las Últimas Noticias proveyó de poleras y locomoción a las dos mil fans que quisieron ir a recibir a “El Puma” a su llegada al aeropuerto, mientras que Televisión Nacional reunió a otras mil quinientas fanáticas para recibir a Julio Iglesias).

Festival Viña del Mar 1982

Foto: El Mercurio

El abrazo entre Julio Iglesias y “El Puma” Rodríguez fue el momento cúlmine del Festvial de Viña del Mar 1981.

Camilo Sesto, quien ya era una súper estrella mundial (es el único cantante hispanoparlante que tiene 52 números 1 en el mundo) declinó participar en el cierre del festival aduciendo que tenía otros compromisos, aunque enterado de los problemas entre Iglesias y el “Puma”, dijo que no se prestaba para conflictos personales de poca monta.

Al final, lo dejaron marcharse a duras penas de la Quinta Vergara. Los primeros que se presentaron en el cierre final fueron Miguel Bosé y el “Puma” Rodríguez. Julio Iglesias, pese a que fue anunciado varias veces, se demoró bastante en salir, provocando mucha tensión en el ambiente (se cuenta que no tenía ninguna camisa de su tamaño que ponerse, pero otros aseguran que quiso dejar esperando al “Puma” en el escenario para demostrarle que él era más grande).

Iglesias, finalmente, salió al escenario y lo primero que hizo fue fundirse en un gran abrazó con su enconado rival. Posteriormente comenzó a contarse que Iglesias le habría dicho al “Puma”: “Me habría ido, sólo me quedé por ti”, a lo que el venezolano contestó: “En cambio, yo me quedé por Chile”.

Así finalizó el mejor festival de la historia. Como siempre, nadie se acordó quien ganó la competencia internacional (se impuso la canción “Waiting”, cantada por Cherry Lane, pese a que la favorita del público era el pegajoso tema “Pasajero de la luz”, de Fernando Ubiergo).

Como corolario artístico y político del evento (mal que mal, Chile se encontraba en pleno gobierno militar), Ricardo Rojas, compositor de la canción “Linda Minga”, segundo lugar de la competencia folklórica, debió ocupar el seudónimo de Richard Rojas, ya que era un conocido cantautor de izquierda y había ganado incluso el Festival de la Nueva Canción Chilena en 1969 con la canción “La Chilenera”, que compartió el primer lugar con el tema “Plegaria de un labrador” de Victor Jara.

La folklorista Margot Loyola, jurado de la competencia, aseguró después que Rojas terminó segundo porque el jurado no quiso que en el primer festival folclórico que se hacía después de ocho años lo ganara un artista opositor al régimen militar.

Anécdotas, celos profesionales, pugilatos, aplausos, pifias monumentales, actuaciones memorables y artistas de primer nivel. Sólo algunos de los ingredientes del Festival de Viña de 1981, un festival que sí hizo historia.

La “guerra” de egos entre Iglesias yRodríguez

Julio Iglesias

José Luis Rodríguez

Camilo Sesto y Angela Carrasco

Miguel Bosé

K.C. and the Sunshine Band

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