El indisoluble lazo de Gustavo Cerati con Chile

En 1986 el líder de Soda Stereo visitó por primera vez nuestro país. A partir de ahí estrecharía un fuerte lazo con Chile, con una esposa y dos hijos chilenos y muchos amigos.

Guía de: Los 80

A mediados de 1986 el denominado Pop Latino se había apoderado de todas las radios chilenas y el grupo argentino Soda Stereo era uno de sus estandartes más populares. Sus dos primeros discos se habían convertido en un éxito de ventas, lo que motivó que el trío argentino fuera contratado para actuar en el programa nocturno “Martes 13” de canal 13, animado por César Antonio Santis.

Soda Stereo pisó por primera vez suelo chileno en una helada tarde de invierno.Tras presentarse éxitosamente en el mencionado programa televisivo, sus tres integrantes realizarían un par de conciertos en Santiago antes de volver bastante satisfechos a su país, lugar en donde se aprestaban a promocionar su tercer álbum, “Signos”.

Cerati Chile

Foto: Blogs

El tercer LP fue igual de exitoso que los anteriores e incrementó notablemente la “sodamanía” en Chile. El grupo fue contratado para presentarse en el verano de 1987 en el Festival Internacional de la Canción de Viña del Mar, que fue la antesala de una gira por gran parte del país. Gustavo Cerati, quien viajaba acompañado de su pareja Belén Edwards, se manifestó especialmente embobado y admirado cuando conoció el sur de Chile. En especial cuando pisó la localidad de Frutillar, con su espectacular lago y volcán nevado. “Tienen un país realmente hermoso”, confidenció Cerati a los periodistas chilenos.

Lo que el mismo Cerati no sabía es que en los siguientes años él mismo se iba a convertir en una especie de “chileno por adopción”. Pues tras separarse de su primera esposa, conoció en 1989 en una conferencia de prensa a la bella e inquieta Cecilia Amenábar, una joven modelo santiaguina de 17 años. El músico se embarcaría en un romance fulminante con la chilena, que culminaría cuatro años más tarde en el altar. La boda, por cierto, se celebró en una iglesia de Santiago.

En 1993, en una clínica de Santiago, nacería Benito, el primer hijo de Cerati y Cecilia Amenábar, al cual se uniría más tarde su hermana Lisa, nacida en 1996. De ese modo, para efectos estrictamente legales, Gustavo Cerati ya tenía dos hijos chilenos.

A partir de 1993 Cerati viviría cerca de dos años en Santiago, en un departamento ubicado en el barrio El Golf. Allí compuso su primer disco solista, “Amor amarillo”, placa que testimonió su apacible momento personal y su particular experiencia chilena.

Por esa misma época el cantante argentino se dio tiempo para recorrer con mayor tranquilidad los barrios más onderos de Santiago. Entre sus lugares preferidos se contaba el club La Feria, ubicado en el bohemio Barrio Bellavista y donde el músico comenzó a empaparse de la nueva movida musical electrónica. Cerati también se hizo un habitual de un club que funcionaba en el sótano de la desaparecida disquería “Background”, ubicada en Providencia. Allí Cerati vio en vivo a numerosas bandas chilenas de la época, como los grupos “Solar” y “Sien”. Esta última banda, de hecho, telonearía el recital de despedida que Soda Stereo ofreció en Santiago en 1997.

En este lugar el argentino conocería también al arquitecto y músico Cristián Powditch, además de Andrés Bucci y Guillermo Ugarte, otros dos melómanos chilenos. Con ellos formó el grupo Plan V, cuarteto electrónico que dejaría dos discos en estudio. En 1997, sabiendo que Cerati pasaba largas temporadas en Santiago, la joven cantante chilena Nicole lo llamó por teléfono para pedirle que produjera su disco “Sueños en Tránsito”. El músico argentino accedió con gusto, no sin antes reconvenir a Nicole con una frase inolvidable. Cuando la cantante se juntó por primera vez con el líder de Soda Stereo y le cantó algunas de sus canciones con una guitarra, se negó a cantarle otros temas aduciendo que “no eran suficientemente buenos”. Cerati sólo le dijo: “Si tú no confias en tus propias composiciones, yo tampoco puedo confiar en ellas”. La admonición, al cabo, surtió efecto y ambos se prodigaron para entregar un trabajo musical de calidad.

El querido lago Vichuquén

Gustavo Cerati también veraneó a gusto en Chile. Entre sus lugares preferidos se encontraba la playa de Zapallar, un lugar que al argentino le gustaba visitar cada vez que sus compromisos con Soda Stereo se lo permitían. Otro de sus sitios predilectos fue el lago Vichuquén, lugar donde acostumbraba veranear con su esposa y sus dos hijos. El argentino y su clan chileno acostumbraba llegar al bucólico sitio en avioneta, que despegaba en el aeródromo santiaguino de Tobalaba. Incluso, después de divorciarse de Cecilia Amenábar, el músico argentino continuó visitando el lago. Un lugar que, según él, le proporcionaba mucha paz y solaz, especialmente cuando daba largos paseos en bicicleta.

Pese a ser una estrella musical de nivel internacional, en ambos lugares el argentino se comportaba como un visitante más, haciendo gala de su conocido humor y agudo ingenio. Y dejando de lado cualquier arrebato de divismo, siempre llano para compartir una foto o un autógrafo con cualquier fan que quisiera acercársele. Una parienta de quien esto escribe cuenta que tras encontrarse de sopetón con Gustavo Cerati en el lago Vichuquén, le dijo con toda sinceridad: “Gustavo, eres un gran músico. Me gusta tu canción “Té para tres” . El argentino, con una gran sonrisa de complicidad, sólo le replicó: “Y a mí me gusta que a ti te guste”.

Luego del funesto episodio del 15 de mayo del 2010, cuando Gustavo Cerati sufrió el accidente cerebro vascular que actualmente lo mantiene postrado en estado de coma, sus fans en toda América quedaron desolados. Pero el episodio dolió sobretodo en nuestro país, ya que no sólo se había apagado la luz de un músico excepcional, sino que también el carisma y las virtudes de una gran persona. Un artista, esposo y padre de familia que se encariñó de verdad con esta larga y angosta faja de tierra.

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