Guía de: Los 80

Franja del “No”: Detalles y recuerdos que inspiraron la película

Bajo la atenta mirada del mundo y en un ambiente de incertidumbre, en 1988 la oposición al gobierno militar emitió por TV abierta la recordada franja electoral que hoy inspira una aclamada película.

Por estos días, cuando se estrena una alabada película chilena sobre los días previos al plebiscito de 1988, que significó el fin del régimen de Augusto Pinochet, conviene recordar la aparición de la famosa e inolvidable franja televisiva del “No”.

Hay que partir situando el contexto. En 1988 Pinochet debía someterse a un referéndum ciudadano que decidiría si gobernaba otros ocho años más, hasta el 11 de marzo de 1997, pese a que en 1980 había prometido no repostularse.

Logo Campaña del NO
Foto: Periodismoudc

Logo de la campaña del NO.

Luego que ese año se abrieran los registros electorales, se dispuso un período legal de campaña política, que marcó el inicio de la franja electoral. El 5 de septiembre de 1988, a las 11 de la noche, aparecieron los primeros espacios de propaganda electoral en los televisores de todos los chilenos. Tanto la opción del “Sí” como del “No” disponían de 15 minutos diarios para convencer a la ciudadanía sobre las ventajas y/o desventajas de tener a Pinochet hasta 1997.

Desde el principio, las dos franjas se diferenciaron como el día y la noche. La propaganda del “Sí” prefirió recurrir a una “campaña del terror”, como la calificaron sus detractores, enfatizando la inminente sensación de caos que se instalaría en el país si se producía una derrota del gobierno militar. Volverían los temidos “marxistas” y el crecimiento económico experimentado por el país en la década se extinguiría.

“Sí, usted decide. Seguimos adelante o volvemos a la Unidad Popular”, decía uno de los slogans de la franja, ideado por “publicistas” que preferían apelar al temor en vez de la retórica del convencimiento. Lo más inolvidable para muchos fue ver cómo la franja mostraba a un apacible y relajado Augusto Pinochet, que, cual abuelito bonachón, invitaba a todos los chilenos a unirse en torno a su figura.

La propaganda del “No”, en la que participaron los artistas y actores más destacados del país, en tanto, fue inteligente, sutil y efectiva desde el principio. Sin entrar en el juego de las descalificaciones de la propaganda rival, los publicistas y comunicadores de la oposición apelaron a un emotivo mensaje de esperanza, salpicado de vez en cuando de mucho humor.

“Sin odio. Sin violencia. Sin miedo. No más. Vote No”, decía uno de sus eslóganes. La franja fue memorable partiendo por su pegajosa canción “Chile, la alegría ya viene”, creada por Jaime De Aguirre y que hablaba en su letra del renacer social y político que traería la nueva democracia en caso que ganara la opción del “No”.

Otros momentos recordados de la franja fueron la escena de la abuelita que, en un negocio de abarrotes, sólo puede comprar una marraqueta y una bolsita de té porque no tiene más dinero. O la escena del dramático relato de la tortura de una anciana, a manos de agentes de seguridad del Estado, que resulta ser la madre del ex futbolista Carlos Caszely, sin mencionar las imágenes del excéntrico cantante Florcita Motuda cantando “Nadie lo quiere ver” frente al Palacio de La Moneda.

Con el correr de los días, se palpó qué franja era la que estaba conquistando el corazón y la intención de voto de los televidentes. El propio ministro del Interior del régimen militar, Sergio Fernández, admitiría años después que los resultados de la campaña del “Sí” fueron lamentables.

Al cabo de muy pocos días nadie pudo ignorar la evidente superioridad técnica y conceptual de la franja del “No”: mejor construcción argumental, mejores filmaciones, mejor música. Su melodía característica, en torno a la frase “La alegría ya viene”, era tan pegajosa, que muchos comenzaron a tararearla.

Lo demás es historia conocida. El general Pinochet fue derrotado gracias a que la opción del “No” se impuso sobre el “Sí”, con un porcentaje de 55,99% contra un 44,01%. Miles de chilenos salieron el día 6 de octubre a las calles a celebrar, mientras en los kioscos se leía en el diario “Fortín Mapocho” el divertido titular: “Corrió solo y llegó segundo”.

El resultado del plebiscito posibilitaría las elecciones libres que se celebraron al año siguiente, el nuevo gobierno de Patricio Aylwin y la anhelada transición a la democracia, pero eso es harina de otro costal y década.

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