Guía de: Los 90

“Harry Potter y la piedra filosofal”, ¿cómo llegó a ser un éxito?

Luego de doce rechazos de parte de editores británicos, una pequeña editorial londinense llamada Bloomsbury Publishing aceptó el riesgo de publicar el libro.

Un día de invierno de 1990, una solitaria y anónima mujer de 25 años de nombre Joanne Kathleen Rowling, abordó un tren en Manchester con destino a Londres. Era licenciada en lenguas extranjeras y se desempeñaba como secretaria en una oficina de Amnistía Internacional. Su gran pasión era escribir, aunque hasta ese momento nunca había acabado siquiera un texto breve que fuese digno de mención.

Fue en ese viaje y a bordo de un vagón abarrotado de pasajeros, que experimentó un momento sublime de inspiración al imaginar a un niño flaco con anteojos y una cicatriz en la frente. Lo visualizó tímido, pero de una gran curiosidad, virtud que le serviría para desplegar su providencial capacidad para desarrollar la magia a niveles inimaginables.

Harry Potter

Foto: Guioteca

La visión que tuvo esta mujer fue la primera imagen de Harry Potter, el popular personaje que daría vida a una de una de las sagas literarias más exitosas y lucrativas de la historia (siete tomos), con más de 400 millones de copias vendidas en todo el mundo y traducciones a 60 idiomas, incluidos el gaélico, hindi, latín clásico y griego antiguo (estos dos últimos para incentivar en los escolares británicos el estudio de las lenguas clásicas).

Después de experimentar uno de los dolores más grandes de su vida con la muerte de su madre, la escritora decidió cambiar de ambiente y trasladarse a Portugal, donde obtuvo un cargo de profesora de inglés en un instituto de idiomas. Llevaba consigo el borrador de tres capítulos de su primera novela. En tanto, se casó y tuvo una hija, pero a poco andar se divorció. Sumida en una profunda depresión, debió compatibilizar un agotador trabajo con la crianza, lo que implicaba cada vez menos espacio para terminar el manuscrito.

Lo más difícil: Publicar el libro

De regreso al Reino Unido en 1993, Kathleen Rowling fue acogida en casa de su hermana y su cuñado. Este último era propietario de un café, lugar donde encontró por fin un sitio donde escribir en relativa tranquilidad. Finalmente, el texto estuvo listo en 1996, pero ahora venía la parte más difícil, lograr publicarlo.

Luego de doce rechazos de parte de editores británicos, una pequeña editorial londinense llamada Bloomsbury Publishing aceptó el riesgo de publicar a esta escritora desconocida que traía bajo el brazo una osada y delirante historia de niños magos. Quiso el destino, que la hija del editor leyera por casualidad el original y le hablara con tremendo entusiasmo acerca de la historia. Ese hecho fortuito terminó de convencerlo.

De esta forma, la novela “Harry Potter y la piedra filosofal” fue publicada en junio de 1997 con una tirada de apenas 500 ejemplares en formato rústico y con una ilustración en portada que dejaba bastante que desear, ya que no hubo más presupuesto para conseguir un buen ilustrador. Como existía el prejuicio que los hombres no leerían jamás una ficción escrita por una mujer, los editores aconsejaron a la autora adoptar un pseudónimo, el que finalmente quedó inmortalizado como “J.K.Rowling”.

También quiso el destino que el libro llegase a manos de críticos literarios que escribieron entusiastas columnas en los periódicos The Scotsman y The Glasgow Herald. Pero sin duda, lo que catapultó al éxito a la primera entrega de la saga fue el repentino interés por la obra de la editorial Scholastic Corporation, entidad que pagó 105.000 dólares por los derechos de publicación en Estados Unidos.

Era una cantidad considerada excesiva por una novela catalogada para niños y adolescentes, pero había un buen pálpito de que la magia era un buen complemento del marketing. La novela fue publicada en el país del tío Sam en septiembre de1998 y de ahí el éxito fue inevitable. El resto de la historia es ya bastante conocida.

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