Las mejores películas de ciencia ficción de los 90

Este género tuvo un nuevo impulso durante la década gracias a creativos realizadores y una floreciente industria de efectos especiales. Matrix, fue sin duda, el punto más alto en 1999.

¿Qué es la ciencia ficción sino adelantos sobre el vertiginoso futuro que se nos viene encima? Tras grandes filmes de los 70 y 80 como Star Wars, Tron, Blade Runner, Solaris y Duna, parecía que quedaba poco para estimular la imaginación. Sin embargo, la década 90 llegó completamente recargada gracias a  avances significativos en materia de efectos especiales y nuevas e inteligentes temáticas. Pero también fuimos testigos de películas cuyos altos presupuestos fueron inversamente proporcionales a la escasa calidad de sus contenidos (Parque Jurásico, El día de la Independencia, Invasión, Hombres de negro y Marcianos al ataque, entre otras). Como sea, el cine de ciencia ficción de los 90 dio un salto gigantesco cuyas repercusiones apenas comenzamos a visualizar en materia de séptimo arte.

-El almuerzo desnudo (1991)

¿Quién otro que David Cronenberg podía desentrañar los intrincados laberintos ocultos en la novela del atormentado William S. Burroughs? Con una audacia fílmica sin límites, y con la soberbia actuación de Peter Weller en el papel de un delirante exterminador de plagas, esta cinta canadiense transita entre la literatura, las alucinaciones y experiencias con insecticida (a falta de drogas inyectables). La Interzona  es el lugar donde transcurre la acción, y en la cual el protagonista debe vérselas con conspiraciones, insectos parlantes, autores hedonistas y criaturas inclasificables de curiosos parlamentos. Más parecía a una pesadilla, lo que constituye un gran mérito del director, este film sólo  es apto para verdaderos cinéfilos, amantes de lo que podría existir más allá de la ciencia ficción.

-Acción Mutante (1993)

Se trata de la ópera prima del idolatrado director español, Alex de la Iglesia. Con un costo de producción gigantesco para la época, la historia narra el secuestro de la hija de un industrial durante su boda a manos de un grupo de desalmados y deformes terroristas. Durante el viaje, el líder de la banda (Ramón), pretende quedarse con la novia (Patricia), pero no cuenta con que ella se ha enamorado de otro de sus compañeros. Humor negro hasta la saciedad, mucha sangre e hiper violencia, son los elementos que convirtieron esta cinta en un film de culto donde los feos andan a sus anchas y el sarcasmo se transforma en el lenguaje universal.

-Doce monos (1995)

Remake del mediometraje La jeteè (1962),  la cinta de Terry Gilliam nos condujo hacia un alucinante viaje al fondo de la mente perturbada de James Cole (Bruce Willis), un viajero en el tiempo que debe descubrir el origen de un virus que acaba con la humanidad en 1996. Trasportado desde el año 2035, llega accidentalmente al año 1990 y termina internado en un psiquiátrico, atrapado por el sistema que observa con horror su extraña y alucinante verborrea. Inolvidable es la inquietante música de Astor Piazzola y la magnífica interpretación de Madeleine Stowe como la dra. Railly.

-Gattaca (1997)

La opera prima de Andrew Niccol tiene mucho de la novela de Aldous Huxley, Un mundo feliz. Aquí la acción se desarrolla en un futuro donde no existe la miseria porque ha sido reemplaza por el progreso, la estandarización  y el desarrollo de la investigación genética. El gran conflicto es el que vive Vincent o Jerome, dependiendo si se trata del hombre sano y apto para viajar al espacio o del hombre común con defectos hereditarios (Ethan Hawke). La cinta, en pocas palabras, es una crítica feroz a un mundo sutilmente aterrador, donde la nueva forma de discriminación social es a través de la genética.

-Dark City (1998)

Alex Proyas, el mismo director de El cuervo (1995), sorprendió a los amantes del buen cine con este largometraje que mezcló elementos del expresionismo alemán, el cine negro clásico y el cyberpunk. En tan particular cocktail, John Murdock debe huir de un perspicaz detective (Bumstead) y también de los Oscuros, extraños seres capaces de alterar la percepción de la realidad a los habitantes de la ciudad mutante. William Hurt, Kiefer Sutherland y la magnífica Jennifer Connelly son parte de un elenco que está a la altura de tan escalofriante retrato de ¿un futuro cercano o una realidad latente?

-El quinto elemento (1998)

Nuevamente Bruce Willis hace de las suyas interpretando a Korben Dallas, héroe que debe salvar al mundo en el año 2259 a través del quinto elemento. Este es Leeloo (Milla Jojovich), quien tiene el poder de detener al mal que avanza de forma inexorable hacia La Tierra. En la cinta, cargada de elementos barrocos, Luc Besson no escatima recursos para homenajear los comics de Moebius y Blade Runner de Ridley Scott. Con semejantes inspiraciones, vimos un film ágil y entretenido, que contó además con un par de ases bajo la manga: el histérico locutor Ruby Rhod (Chris Tucker) y la fenomenal música de Eric Serra (Azul profundo).

-Matrix (1999)

Andy y Larry Wachowski nos advirtieron de que nuestra realidad es un simulacro digitalizado, pero lo hicieron de tal modo que pudimos disfrutar de una magnífica película pero a la vez entendiendo que su propuesta era un anticipo sobre un futuro posible. Lo que partió como un comic book pronto se transformó en Matrix, posiblemente la mejor película del género durante los 90, llena de personajes simbólicos como Neo (el elegido); Morfeo (dios del sueño) o Trinity (trinidad cristiana), quienes buscan desentrañar los secretos y derrotar finalmente a la poderosa red que consume la energía de la humanidad manteniéndola dormida ¿La tecnología actual no es acaso la edad media de Matrix?

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