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Patricia Rivadeneira: Su recordado desnudo con la bandera

En 1992, la conocida actriz nacional causó conmoción pública durante una performance contra la discriminación realizada en el museo de Bellas Artes.

El 27 de febrero de 1992, la portada de las Ultimas Noticias sorprendió al público con el titular “Escándalo en el museo”, además de una foto donde aparecía una mujer en topless, crucificada y envuelta en una bandera chilena desde la cintura para abajo. Se trataba nada menos que de la conocida actriz de teatro y televisión, Patricia Rivadeneira, quien participó de una osada performance en el Museo de Bellas Artes con el fin de protestar por la discriminación de las minorías étnicas y sexuales en Chile.

Patricia Rivadeneira Desnudo
Foto: Blogs

El registro visual que causó polémica.

La aludida, causó una verdadera conmoción no sólo en los sectores más conservadores de la sociedad –que en aquella época eran bastantes más que hoy- sino también en la propia Concertación que apenas llevaba dos años en el poder. De hecho, Rivadeneira señaló en una entrevista que “del propio gobierno salieron gritando y criticando. Digamos, tiraron el poto para las moras”.  Sus palabras avivaron más la polémica, la que pretendía estimular el debate acerca de la falta de inclusión social, posiblemente la primera de gran magnitud tras el regreso a la democracia en marzo de 1990.

Tiempo después, la actriz recordó que estaba feliz al culminar su participación en aquella performance, claro que no esperaba tanta reacción de la prensa ni de tal cantidad de personeros de todos los sectores de la vida nacional. “El ataque fue feroz, especialmente cuando me quisieron llevar a juicio. Si hubieran podido me habrían hecho no se qué. La discusión se puso muy violenta”. Algunos involucrados quisieron bajarle el perfil a aquel acto cultural, señalando que no fue más que un desfile de moda alternativo, pero semejante “bombita” ya había estallado.

“La musa de la vanguardia”

Para muchos no fue una sorpresa que la actriz mostrara parte de su humanidad y jugara con dos símbolos de gran representatividad para la población (la cruz y la bandera nacional). Patricia Rivadeneira fue pieza clave en el grupo artístico “Las cleopatras” (junto a Jacqueline Fresard y Cecilia Aguayo) a fines de los 80, ganándose además el apelativo de “la musa de la vanguardia” por su activa participación en diversas performances artísticas e importantes papeles en obras de teatro.

Pero la actriz tenía también un lado amable. Fue parte de más 15 telenovelas a partir de 1987, entre las que destacaron Secreto de familia, Semidiós, Amame, Estupido cúpido, Sucupira y Santo ladrón. En cine, la pudimos ver en Caluga o menta y en La chica del Crillón. En la década pasada fue nombrada agregada cultural en Italia (2001 – 2006) y posteriormente secretaria cultural del Instituto italo-latinoamericano (2007- 2011). En dichos cargos bajó definitivamente las revoluciones – y suponemos – sus mensajes fueron menos virulentos.

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