Textil artesanal: Las materias primas

Los vestigios de telas más antiguos datan de entre 900 y 200 A.c. Desde tiempos prehispánicos se usa tanto el algodón blanco como el color ocre.

Guía de: Manualidades y Artesanía

La fibra suave más importante en la confección textil es el algodón. Se han encontrado filamentos de la planta, cuya antigüedad es de aproximadamente 5,800 A.c., mientras que los vestigios de telas más antiguos datan de entre 900 y 200 A.c. Desde tiempos prehispánicos se usa tanto el algodón blanco como el color ocre, color de coyote.

Las siguientes son las materias primas para el trabajo textil artesanal: 

Algodón

Foto: Vladimir Bigorra, El Mercurio

En algunas partes de Chile el algodón aún es trabajado a mano.

Algodón: Crece sobre arbustos de los cuales hay dos especies, una de producción anual y otra permanente. La fibra se encuentra en el interior de la planta que, al abrirse, expone los filamentos pegados a la semilla. Estos filamentos se cosechan -proceso que se llama pizca-, se limpian y se colocan en filas paralelas para luego ser suavemente golpeados con dos palos y así esponjar el material que ha de servir para ser hilado.

Actualmente la mayoría del algodón utilizado por las mujeres indígenas es hilado industrialmente y teñido con anilinas, sin embargo, hay comunidades que todavía cultivan su algodón y lo hilan a mano, especialmente aquellos cuya variedad es de hebras muy cortas para las máquinas hiladoras.

Rueca

Foto: Cristián Duarte, El Mercurio

La Rueca es otro elemento utilizado para hilar lana.

Lana: Constituye el otro material de gran importancia para la confección de la indumentaria indígena. Los primeros borregos fueron introducidos por los conquistadores alrededor de 1526 y luego los virreyes de Nueva España, introdujeron ganado merino para mejorar la calidad de la lana, y aunque su uso se difundió rápidamente por todo el Virreinato, los telares de pedales estaban destinados a los hombres, quienes tejían las telas para las prendas de los españoles, los criollos y mestizos. Por su parte, las mujeres indígenas tejieron la lana, pero con su técnica tradicional en telar de cintura para confeccionar su propia indumentaria. Puedes encontrar interesantes detalles de este trabajo en mi artículo dedicado al telar.

Actualmente otras variantes influyen para obtener lana de buena calidad, como el tipo de alimentación del ganado y la parte del animal que se corta. Otro factor importante es la época de trasquila, ya que durante las lluvias el pelo se llena de lodo dificultando su limpieza. En ésta última se le quita el lodo, las impurezas y la grasa que contiene el pelo. Después se desmenuzan los rizos y se esponjan las fibras con un cardador.

El cardador es una herramienta formada por dos tablas con puntas de alambre en su interior y un mango cada una. Se coloca lana en su interior y se jalan las tablas en sentido opuesto hasta obtener una fibra bofa que está lista para hilarse. En el origen, las hilanderas empleaban plantas naturales cuyos frutos tuvieran espinas- que ellas mismas plantaban en sus campos.

Los requerimientos de hilo para las tejedoras y bordadoras indígenas son muy precisos. Cada una necesita un calibre adecuado a su labor, por lo que la lana utilizada en la confección de la indumentaria indígena es hilada a mano por ellas mismas, aunque algunas veces rehílan el estambre de lana industrial. En lugares cuya demanda de lana es mayor, se utilizan hiladoras automáticas que agilizan el proceso.

Seda

Foto: EFE

La seda debe seguir un largo proceso antes de estar lista para ser trabajada.

Seda: Posterior a la Conquista, ya con el flujo comercial generado, apareció la seda, y aunque pronto se inició su cultivo, éste se interrumpió debido a los intereses de los productores europeos. Algunos grupos indígenas sin embargo, continuaron practicando su cultivo.

La seda se obtiene del capullo que la oruga forma segregando hilos delgados y brillantes a su alrededor. Hay, como ya se mencionó, varias especies, entre las que destaca el gusano de la morera, de origen europeo y que representa la producción de seda clásica, sin embargo existen las variantes de orugas de encino rojo y madroño, de origen americano, que tienen una calidad similar a la de la seda clásica.

El procedimiento para el cultivo de la seda es el siguiente: las larvas deben alimentarse de hojas tiernas, hasta que adquieren el tamaño apropiado para tejer el capullo. Una vez terminado éste, la oruga se convierte en ninfa o crisálida –el tamaño intermedio entre oruga y mariposa- y es el momento ideal para cosechar los capullos. Se hierven en agua con ceniza -proceso en el que mueren las crisálidas- para blanquearlas y disolver parte del adherente que pega los filamentos entre sí. Se secan y se amasan con los dedos para hacerlos esponjar, obteniéndose un material pegajoso, de grosor irregular y con muchos nudos, sin embargo mediante este sencillo procedimiento, la seda está lista para ser hilada.

Muselina: Con las fibras de la ortiga mayor se fabrican telas desde hace siglos. Napoléon tenía trajes de este material, que era común en la época. En Mosul, Irak, también en India y en Irán, se fabrica una tela que es como la muselina, poco tupida y suave, a partir de esta planta (que es además nutritiva por su aporte en hierro y de uso medicinal).
Actualmente la proliferación de fibras sintéticas y su producción masiva han afectado la elaboración de materias primas naturales para la industria textil. Es por ello que se utilizan muchas de esas fibras, principalmente las derivadas del petróleo, en la producción de textiles indígenas.

Los acrílicos han sustituido en ocasiones a la lana e inclusive al algodón, lo que afecta el colorido –cuyas combinaciones son cada vez más violentas-, la calidad y la tradición de las prendas. Eso sin considerar que la lana mantiene aire en su interior, conservándose su condición de material térmico que no tiene la fibra artificial.

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