Guía de: Mascotas

Discriminación por apellido, que no le pase a usted

Increíblemente, nadie está libre de ser discriminado por las razones más absurdas que podamos imaginar. Esto debe parar.

Muchas veces me ha tocado presenciar cómo se deja de lado un paciente porque su dueño no tiene la apariencia de alguien con dinero. Lo peor es que la mayoría de las veces es verdad. No tiene dinero, por lo tanto, no tiene derecho a atención.

Uno, como profesional, tiene como deber ético el responder, al menos, a sus cuestionamientos y darle opciones mínimas de ayuda a su mascota. No hacerlo, es discriminación.

Pero no es la única forma de discriminación que se vive en mi profesión. No estamos exentos de la gente que mira en menos por tonalidad de piel, marca de ropa, tipo de peinado, color de ojos, acento o apellido.

Discriminación
Foto: El Mercurio

La discriminación podemos encontrarla presente en todas las actividades que realizamos.

Yo trabajo en el Hospital Veterinario Alemán. El otro día atendí a una perrita, le dejé unas indicaciones y tomé unos exámenes. Para su suerte, todo estaba bien; había sido sólo un proceso inflamatorio y evolucionó bien con el tratamiento indicado.

No obstante, la Sra. Irene, su propietaria, se molestó mucho. A su entender, al haber resultados favorables que descartaban una patología mayor, habían estado de más los exámenes. Comenzó a cuestionar mi trabajo sin razón aparente, a menoscabarme y a humillarme por teléfono, mientras yo le daba lo que para mí era una buena noticia.

No entendía mucho qué pasaba. Pero me dijo una frase que me hizo comprender de qué se trataba. Literalmente: “Yo llamé al Hospital Alemán pensando que me atendería un doctor con nombre y apellido alemán; y me encuentro contigo, que eres más chileno que los porotos, lo más informal del mundo…”

Me sentí mal en un comienzo. Pero recibí apoyo moral de mis colegas, quienes sí tienen ascendencia alemana, para tranquilidad de la señora. Y poco a poco fui sacando mis propias conclusiones.

En primer lugar, amo mi trabajo. Me dedico a la Medicina Interna Veterinaria porque es lo que me gusta y porque es lo que mejor hago. Me siento muy feliz de haber tenido la razón en este caso y de que mi paciente se esté recuperando satisfactoriamente.

En este sentido, nadie puede cuestionar mi profesionalismo, conocimientos y experiencia basado en argumentos tan poco sustentables como el origen de mi apellido. Menos aún si esa persona no entiende la necesidad de realizar exámenes para descartar patologías mucho más complicadas y, más encima hace oídos sordos a las explicaciones médicas que uno le está dando.

En segundo lugar, me siento orgulloso de mi nacionalidad y de mi apellido, porque es en Chile donde gracias a mis padres, que fueron quienes me dieron mis apellidos, pude formarme como persona y como profesional, haciendo lo que más me gusta y, reitero, lo que mejor realizo.

En tercer lugar, he visto como en todo el mundo se busca afanosamente erradicar las prácticas xenofóbicas, las cuales, además de ser absurdas, resultan asombrosamente contradictorias, ya que esa persona que denigra a alguien por ser “más chileno que los porotos” vive en Chile y, probablemente, le gusten los porotos…

Espero que acá también se logren erradicar del todo y que no nos callemos jamás cuando seamos testigos de alguna forma de discriminación.

Guardando el respeto que ella no tuvo conmigo, no pretendo dar a conocer el nombre completo de esta señora. Sólo quiero abrir un poco más los ojos de los lectores, para que no permitan que esto siga pasando en ninguna parte, ya que la discriminación podemos encontrarla presente en todas las actividades que realizamos, sin excepción.

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