Guía de: Mascotas

Maltrato animal: Las tremendas deudas que subsisten y que urge mejorar

Los malos actos hay que darlos a conocer con la finalidad de que sean mitigados o erradicados.

Cumplido casi un mes de comentarios en las redes sociales, se ve el gran impacto y revuelo que causó el reportaje emitido por Chilevisión acerca de ciertos procedimientos inescrupulosos en los procesos productivos de carne animal. Esto porque muchos amantes de los animales reafirmaron su convicción; otras personas, un tanto más alejadas de esta perspectiva, sintieron compasión y reflexionaron bastante acerca de lo que estaban viendo.

Por otro lado, un grupo de profesionales han intentado defender a sus colegas a través de las redes sociales o a través de comunicados oficiales. Acusan de sesgo al programa, ya que se toma como referencia la investigación realizada en base a la denuncia de una agrupación de veganos.

Lo cierto es que puede existir sesgo en todas las actividades de investigación, dado que en términos generales, somos carentes de la razón pura. Somos más ignorantes que sabios. Nuestra información siempre es incompleta. Somos Occidentales y tenemos una mirada ontogénica distinta a la de otros lugares del mundo.

Maltrato animal

Foto: Chv

El sesgo siempre existirá para los ojos de quienes estén del otro lado de la moneda en una conclusión investigativa. Puede ser evaluado estadística o científicamente, pero la intuición nos llevará irremediablemente a percibirlo.

Si hubo sesgo en este reportaje, por cierto, es lo más probable. Pero las imágenes de sufrimiento animal existen, no son inventadas. A ellas sumo todas las imágenes terribles que guardo en mi memoria, obtenidas de mis visitas a sistemas productivos y mataderos en mi época de estudiante.

El maltrato animal está presente. O, si prefieren el eufemismo, la ausencia o minimización del bienestar animal.

Los animales forman parte de la cadena alimenticia de un importante porcentaje de la población. Algo se ha avanzado en legislaciones de bienestar, pero la implementación de las leyes es bastante débil aún. La sustentabilidad económica, la ética y moral que debe estar presente en los procesos productivos, las exigencias de bienestar que tienen los altos estándares europeos y otras normas que se han incluido paso a paso, quedan al desnudo en este reportaje y en la conciencia de muchos.

No puedo permitirme ser menos tolerante que un emperador mongol de fines del siglo XVI (Akbar), por lo que no puedo intentar prohibir la producción animal ni menos el consumo de carne; pero tampoco creo que la sociedad deba comportarse la de aquellos años, con esa calidad de criterios arcaicos.

Creo que la conciencia animal  va incorporándose poco a poco en la mentalidad de la población, patrocinada por el cuidado al medio ambiente y por una olvidada Declaración Universal de los Derechos de los Animales, de la ONU.

No hay que ser ciegos ante una realidad. No hay que taparse los ojos y defender lo indefendible. La ética no consiste en taparse las “yayitas” entre colegas. Antes que profesionales, somos personas.

Y, como reflexión final, hace rato que se reemplazó el término “Sacrificio” animal por el de “Beneficio” al momento de morir para servir de alimento. Claramente, la calidad de vida que se les está entregando es tan paupérrima y es tanto el sufrimiento durante los momentos previos a su muerte, que paradójicamente es un “beneficio” para los animales acabar con tanta indolencia de una vez por todas.

Conciencia… Animal…

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