Guía de: Mascotas

Perros asesinos, ¿de quién es la culpa?

Dobermann, Rottweiler, Pitbull, Bull terrier, Akita. Todas razas temidas y asociadas al peligro y ataque contra seres humanos, pero, ¿son estas mascotas las responsables?

Recuerdo que en mi adolescencia se hablaba de un perro endemoniado, que perdía el olfato con el paso de los años y que el día menos pensado atacaba a su propio amo hasta matarlo: el Dobermann.

Conocí muchos de esos perros, en esos años y en los posteriores, ya como Médico Veterinario y, la verdad, difícilmente se encontrarán perros más bonachones y tímidos que esos. Hoy en día es difícil encontrarlos, porque se les hizo tan mala fama que la gente comenzó a deshacerse de ellos, a regalarlos o a abandonarlos, incluso a sacrificarlos, porque los consideraron un riesgo para su familia.

Alguna vez habrán atacado. En aquel entonces los usaban como guardianes y se les adiestraba para ser agresivos. Un ataque suyo podía ser mortal. Además, fueron popularizados hasta en películas de terror, como “La Profecía”, en la cual eran perros guardianes del mismísimo Anticristo.

Perros asesinos
Foto: EFE

Los Pitbull son una de las razas consideradas peligrosas.

En la prensa, en los canales de televisión, en el vox populi, se cometió lo que a mi juicio fue un “asesinato de imagen”.

Cuando comenzaba a estudiar mi carrera, ocurrió algo muy similar con los Rottweiler, raza que ha ido en franca y lenta retirada de los hogares nacionales.

Hoy se habla de las razas peligrosas. Se les teme y se les hace pésima fama a los Pitbull, a los Bull terrier, a los Akitas, a los mismos Rottweiler, etc. Se les considera razas peligrosas y se les restringe su libertad, se les castiga de antemano y se les condena por ser lo que la mayoría de las veces no son… agresivos.

En mi experiencia como profesional he sido atacado por varios perros que se han comportado de forma muy agresiva (por miedo, dominancia, inseguridad o lo que sea, pero agresivos a fin de cuenta), de los cuales algunos han alcanzado a morderme y otros han estado a punto de hacerlo. Una breve reseña de las razas me permite decir que la mayoría de estos ataques fueron producto de perros de raza Poodle, Cocker spaniel, Fox terrier pelo corto, Pekinés, Sherpei, Chow-Chow, Pastor Alemán y uno que otro de otras razas.

Nunca (y repito que esta es mi experiencia) he sido atacado ni amenazado por un Pitbull, un Bullterrier o un Dobermann. Quizás en un par de ocasiones me han “mirado feo” un Akita o un Rottweiler, pero generalmente es porque me ven con una jeringa en la mano.

Es cierto que el ataque de un Poodle no produce el mismo daño que el de un Pitbull y creo que ahí está el detalle. Son razas potencialmente riesgosas si es que se encuentran en malas manos, ya que un ataque de estas razas grandes puede llegar a ser mortal, pero generalmente esos ataques están precedidos de algún acto de tenencia irresponsable de mascotas de parte de los propietarios.

No nos olvidemos que las razas arriba mencionadas (Dobermann, Rottweiler) eran criadas como guardianes y adiestradas para atacar. Y tampoco olvidemos que estas últimas razas (Pitbull, Bull terrier, Akita) comenzaron a ser compañía de jóvenes que querían sentirse poderosos, “choros” y que buscaban complicidad en sus mascotas, educándolos para que fuesen como ellos.

Actualmente se legisla o se intenta legislar, una y otra vez, levantando proyectos de Ley, agregando indicaciones, modificaciones. Se llevan los temas a comisiones, se pide la opinión de expertos y se sacan conclusiones para intentar hacer una Ley relativa a este tema.

Sin embargo, los castigos o las restricciones caen siempre sobre los animales. Los propietarios, que son quienes los educan mal, quienes los dejan libres en las calles, quienes los estresan haciéndolos vivir en ambientes reducidos o amarrándolos y golpeándolos todo el día, quedan libres de toda culpa. Como si los animales hubiesen decidido estar amarrados en casa, ser soltados libremente a las calles y ser abandonados cuando su amo decidió que ya no quería tenerlo más bajo su “cuidado”.

¡Ojo! Ésta puede ser la principal causa de los ataques de mayor riesgo y la estamos dejando pasar por alto. Ese perro que atacó a alguien en una jauría callejera, alguna vez vivió en casa de alguien que lo mal enseñó y que luego lo abandonó en la calle… alguien que, probablemente hoy, está criando (o mal criando) a una nueva mascota.

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