Guía de: Matemáticas

El matemático que enfrentó a un “monstruo” y fue leyenda

La inusual historia de Simon Phillis Norton, que como los héroes de los cuentos, se enfrentó y derrotó a un terrible “monstruo”.

Esta es la inusual historia de Simon Phillips Norton, que como los héroes de los cuentos, se enfrentó y derrotó a un “monstruo” pero terminó viviendo solo y abandonado en un sótano, final que le corresponde más al villano que al héroe de los cuentos.

Nuestro héroe nació un 28 de Febrero de 1952. A los 3 años, su coeficiente intelectual se calculaba en 178. No olvidemos que un puntaje sobre 130 ya se considera excepcional. A los 15 años representó a su país en las olimpiadas de matemáticas obteniendo la medalla de oro y lo mismo al año siguiente, esta vez con puntuación perfecta.

En su carrera profesional como matemático se ganó un nombre en la teoría de grupos que podríamos decir es el estudio de las simetrías. Usando cuatro reglas básicas fáciles de entender para todos, se construyen estos objetos matemáticos llamados grupos que se asemejan a tablas de sudoku.

Monstruo Matemático
Foto: guim.co.uk

Simon Phillips Norton es una leyenda en el mundo de las matemáticas.

En el sudoku, los elementos del grupo son los números del 1 al 9 y las operaciones posibles entre los elementos se representan con la tabla. Es decir, en la fila i columna j se coloca el valor de la operación del elemento i con el elemento j que debe ser un elemento del grupo, es decir un número del 1 al 9.

En el siglo 19 se profundizó el estudio de los subgrupos, que podríamos decir que corresponde a subestructuras escondidas en la estructura inicial. En nuestro ejemplo del sudoku son las 9 tablas de 3×3 en las que se subdivide el sudoku original. Las aplicaciones y complejidad de esta teoría son comparables e inmensas.

Simon se concentró en uno de los grupos finitos más complejos que se conocen “el monstruo”. Una tabla de sudoku tiene 9 elementos entregando 81 casillas. El monstruo tiene 80801742794512875886459904961710757005754368000000000 casillas.

El destino final de Simon en su carrera, donde enfrentó a este monstruo, fue el departamento de matemáticas puras de Cambridge que compartió con otros 4 insignes matemáticos; Conway, Curtis, Parker y Wilson en una oficina a la que llamaban “Atlantis”.

En esta lucha épica, Atlantis estuvo a punto de hundirse por el peso de los volúmenes que estos matemáticos usaron en la generación del “Atlas de los grupos”.

Precisión mitológica

La habilidad para los cálculos extensos y complicados y la precisión de Simon son mitológicas. Cuenta la leyenda que en pleno apogeo de su genialidad lo imposible ocurrió y Simon cometió un error trabajando en el grupo J4, el cuarto grupo de Janko.

En ese momento, Conway, el líder y mentor de Simon exclamó “este es el principio del fin”. Sus palabras fueron premonitorias, poco tiempo después de la publicación del resultado corregido, Conway emigró a los Estados Unidos dejando la teoría de grupos a un lado.

Con el atlas finalizado y sin su mentor, Simon quedó desolado. Sin tener pares a su nivel dejó de trabajar y su puesto en la universidad le fue retirado. Y así, de un día para otro, la carrera de uno de los grandes prodigios de la matemática del siglo 20 terminó.

Actualmente vive en el sotano de la casa de su madre donde pasa 23 horas al día obsesionado con el sistema público de transporte y seguir explorando las propiedades del monstruo.

Se define asexual y utiliza la ropa hasta que ya no está en condiciones de ser utilizada otra vez. Sin embargo, paga todas sus cuentas y cumple con sus responsabilidades con la precisión que lo caracteriza. De hecho, es el propietario y “casero” de su edificio, donde Alexander Masters vivió y escribió la historia de su vida que tituló “El genio en mi sótano”.

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