Guía de: Matemáticas

Los villanos más tristemente famosos de las matemáticas

Desde plagio hasta segregación racial. Los villanos no han estado fuera de la historia y desarrollo de las matemáticas.

El mundo de la ciencia, y en particular el de las matemáticas, es considerado por la mayoría como más limpio y menos corrupto que el de las grandes multinacionales o el de la política. Lo cierto es que esta faceta del ser humano es por completo transversal y la ciencia no es inmune. Vamos a revisar dos de los casos más famosos de nombres que han pasado a la historia y que tienen un lugar de honor por sus aportes de la disciplina, pero que también tienen un deshonroso pasado que no todos conocen.

Villanos matemáticas

Foto: Agencias

Girolamo Cardano

Girolamo Cardano pasó a la historia por las fórmulas que supuestamente desarrolló para resolver las raíces de ecuaciones polinomiales de tercer grado con coeficientes enteros.  De hecho estas fórmulas se aplican para coeficientes reales e incluso complejos. Menos conocido es su aporte en el desarrollo de la teoría de probabilidades y juegos de azar que por desgracia lo hacía también un adicto a los mismos.

Lo cierto es que Cardano se apropió de las fórmulas de Niccoló Fontana (más conocido como Tartaglia) al que convenció de explicárselas luego de prometerle no revelarlas. En 1545 Cardano publicó esta fórmula en su libro Ars Magna sin referencia alguna a Tartaglia.

El autor original luchó durante años por lograr el reconocimiento de su trabajo. Por desgracia Lodovico Ferrari, un brillante alumno de Cardano, logró extender la idea de Tartaglia para resolver la ecuación de cuarto grado superando a ambos en su dominio del tema. La pelea por la autoría de la demostración la ganó finalmente Cardano, una vez más no por mérito propio, cuando Tartaglia no aceptó el desafío de Ferrari para un debate público.

Este es, al parecer, el primer caso documentado en la historia de las matemáticas de plagio intelectual. Cardano es considerado uno de los más excéntricos y malvados matemáticos de la historia, se le atribuye haberle cortado las orejas a su hijo menor en un arrebato de rabia y morir de su propia mano para cumplir con el cálculo de la fecha de su propia muerte. Lo cierto es que con la cantidad de enemigos que tenía es muy probable que la mayoría de estas historias sean exageraciones.

Una mención especial merecen Ludwig Bieberbach y Oswald Teichmuller. Ambos insignes matemáticos alemanes que han pasado a la historia por su rol en la expansión el odio racial a la comunidad judía en la comunidad universitaria alemana durante el nazismo. La filosofía de ambos se puede resumir de la siguiente manera: los individuos de diferentes razas no deben mezclarse y por tanto los profesores Judíos no deben hacerles clases a alumnos Alemanes y viceversa.

Villanos matemáticas

Foto: Agencias

Ludwig Bieberbach

De hecho, Bieberbach negó la existencia del holocausto y que se hayan cometido atrocidades en el régimen nazi. Teichmuller, a los 20 años encabezó un grupo de choque que impidió a Edmund Landau enseñar su curso de cálculo y es uno de los artífices de la destrucción de centro de matemáticas de Gottingen y de convertir a muchos otros al régimen como el asistente de Landau Bernard Weber.  Para poner las cosas en perspectiva E. Landau fue un niño prodigio de las matemáticas que terminó su doctorado en Teoría de Números a los 22 años y era un gran profesor e investigador y que desde ese día nunca más enseño en Alemania.

Más lamentable aún es el comportamiento de George David Birkoff de la Universidad de Harvard que bloqueó la contratación de matemáticos judíos que escapaban del régimen nazi.

Carta del boicot

Para terminar les dejo una traducción libre de la carta que le envió Teichmuller a Landau respecto a su boicot que vale más que cualquier cosa que yo podría agregar:

A través de lo acontecido ayer una situación completamente nueva se ha creado. Para poder restaurar la paz en nuestro instituto es necesario, por sobre todo, aclarar los fundamentos detrás los hechos. Usted declaró estar convencido que lo ocurrido ayer fue una demostración  antisemítica. Mi posición es, y continúa siendo, que una acción anti judía individual debiera ser dirigida contra cualquier otro menos su persona.

No es mi objetivo causarle problemas por ser judío, solo me interesa proteger por sobre todo a los alumnos alemanes del segundo semestre de recibir la enseñanza del cálculo diferencial e integral de parte de un profesor de una raza por completo foránea a la propia. Yo, al igual que todos, no dudo de su habilidad para enseñar a cualquier alumno de cualquier origen en los aspectos puramente abstractos de las matemáticas. Pero  también sé que muchos cursos académicos, especialmente el cálculo diferencial e integral tienen a su vez un valor educativo al introducir al alumno no solo al mundo conceptual pero también a otros esquemas mentales.

Pero siendo lo último algo que depende substancialmente de composición racial del individuo, la conclusión es que a un estudiante ario no se le debiera permitir entrenarse con un profesor judío.

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