Guía de: Maternidad

“Comprar” o compensar a tus hijos con regalos: Grave error

No siempre "comprar" o compensar a los hijos con cosas es la mejor opción para suplir la falta de tiempo que los padres tenemos. ¿Qué opinas de esto?

Somos muchas las mamás que trabajamos, estudiamos, o tenemos alguna actividad que “nos quita” el tiempo.

Reconozco que soy de esas mamás que muchas veces se siente culpable de tener que trabajar o de estudiar, sin poder darle el tiempo que mi hija necesita, pero también reconozco que si no termino mi carrera o trabajo, no puedo darle una vida más o menos decente. Reconozco también que cada vez que me llega mi sueldo, a parte de comprar las cosas clásicas que ella necesita desde pañales, toallitas húmedas, ropa, leche y otro tanto de cosas más, le llevo un “engañito” (generalmente son cosas de Hello Kitty que ella adora).

Regalos Niños

Foto: Agencias

Vuelvo a reconocer que sé que no debería llevarle esos “engañitos” porque:

1. La estoy mal acostumbrando de que siempre le regalaré algo y cuando no tenga dinero ella lo sentirá mucho

2. Porque no es la mejor forma de entregarle mi amor.

Trato de “comprar” o compensar a mi hija con regalos lo menos posible organizando salidas a ver a los amigos, idas al parque, paseos a la feria (que nos encanta porque le enseño los tipos de frutas, además que los colores son maravillosos), ponernos a bailar con su disco favorito y otro tanto de cosas más, pero hay padres y madres, que muchas veces se han olvidado de que si bien a los hijos les gusta recibir regalos, que hay algo más importante que eso: el tiempo con ellos.

Por querer suplir esa falta de tiempo y en algunos casos “la falta de amor” los papás compran a sus hijos a través de los juguetes, sin medir las consecuencias de ello.

Los niños pueden sentir que “son comprados con cosas” (quizás no exactamente así), porque muchos de los padres que hacen eso creen que sus hijos no se dan cuenta que hacen eso porque se sienten culpables de no poder brindarles tiempo y que han encontrado este método para suplirlo. Al darse cuenta además, hace que ellos crean que el amor se brinda de esa manera: “Si mi papá o mi mamá no me traen eso no los voy a querer nunca más”, “mamá no me compró el juguete que quería porque no me quiere” son frases que he escuchado de varios niños que conozco.

Muchas veces una pataleta se maneja con un abrazo, un beso o un “te estoy escuchando”.

Es verdad que la culpa en las madres es algo que muchas veces nos mueve a equivocarnos, pero no por ser madre, trabajadora o estudiante debemos comprar o intentar compensar a nuestros hijos con regalos. Lo mejor es intentar organizar el tiempo lo mejor posible para así tener espacios para el regaloneo, desconectarse de la pega y disfrutarlos.

¿Has comprado alguna vez a tus hijos con cosas?

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