Guía de: Maternidad

La maternidad y el sexo, ¿nunca más será lo mismo?

Hacer compatible la labor de madres con la vida sexual plantea desafíos a todas las mujeres. ¿Cómo lograrlo?

¿Cuántas veces nos hemos preguntado si las mamás que conocemos tienen sexo algunas vez con su esposo/pareja/amante bandido si lo único que vemos es que pasan al lado de sus hijos?

Sí, en algún momento me sucedió el preguntarme en que momento, cuándo, dónde, cómo, podría volver ese momento de intimidad en la pareja cuando veo mi vida: una hija 24/7, estudios que terminar, un trabajo y mantener una casa.

Maternidad sexo

Foto: Agencias

El sexo sufre muchos cambios con la maternidad.

Un montón de veces he escuchado el clásico comentario de “¿cuándo te toca?” cómo queriendo decirnos: oye mamá parece que te hace falta un momento de intimidad y recordarnos que en algún momento del día también tenemos necesidades biológicas medias parecidas a las del hombre.

Es verdad también que durante el embarazo muchas mujeres experimentan una explosión sexual, multiorgamos, sentirse en la plenitud de su vida sexual, claro, porque algunas partes del cuerpo, como las articulaciones, están más sueltas y la vagina se encuentra muy lubricada.

Aunque también hay mamás que tiene una serie de problemas para disfrutar esa etapa tanto por los cambios en el cuerpo como también algunos que tienen que ver con lo psicológico, y claro: las hormonas.

La cuarentena

Recuerdo que antes de dar a luz a mi hija mi ginecólogo me recomendó tener sexo frecuentemente porque ayudaba a dilatarse (sí, también lo miré con esa cara de asombro).

Pero la famosa cuarentena corta todo eso y lo peor de todo, es que estamos tan centradas en atender al bebé, a tratar de dormir y a comer, que descuidamos nuestra parte sexual y afectiva.

La cuota de sexo semanal o mensual baja considerablemente, porque para nosotras la concentración es importante y cuando escuchas a tu bebé llorar o simplemente hacer un sonido dejas todo de lado para atenderlo, o también el cansancio es tal que ni siquiera una piensa en sexo, incluso el hecho de amamantar sensibiliza demasiado los pechos generando que mentalmente lo asociemos a la lactancia y no a un acto de intimidad con la pareja.

Hay tantas cosas por decir de lo que pasa con el sexo cuando una es madre, pero la realidad es que cambia, radicalmente, lo que no quiere decir que sea bueno o malo, pero que muchas veces lo postergamos. Sin embargo, también aprendemos a darnos espacios de intimidad y a re-aprender y conocer nuestro nuevo cuerpo y ver que aún podemos ser mujeres.

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