Guía de: Maternidad

Un gran defecto de las madres: querer evitarlo todo

Uno de los grandes defectos es querer que nuestros hijos no sufran y pasar al extremo de la sobreprotección. Averigua más sobre cómo ayudar a tus hijos a descubrir.

Una de los grandes defectos que las madres tenemos es intentar evitar todo lo que pueda afectar a nuestros hijos, desde el sufrimiento hasta los golpes.

Creo que el “evitar todo” viene muchas veces de nuestras propias madres y esa búsqueda permanente de que “nuestros hijos no vivan lo que nosotras vivimos” que se ha acarreado por generaciones y generaciones.

Me he dado cuenta que todas las madres hacemos eso (me incluyo), pero llegamos a algunos extremos como es la famosa sobreprotección: estar encima de tu hij@ en todo momento, sin dejar que se mueva porque “puede pasarle algo”.

Hay que dejarlos

Defecto madres
Foto: Agencias
A mí me costó muchísimo soltar a mi hija, porque me di cuenta, que por la situación que me encuentro, que no tengo el tiempo para estar encima de ella y evitar su sufrimiento. Es necesario dejar que los niños se caigan, ensucien, tomen decisiones, les duela caerse de un lugar, porque así también aprender y corrigen sus acciones. Todo esto lo digo en el contexto de entender que el “dejar que conozcan el mundo por sus propios medios” debe estar limitado en un lugar donde no corran riesgos que afecten su integridad física y moral.

También recuerdo cuando tomé la opción de dejarla gatear por la casa, algo muy recomendado por todos los pediatras por los beneficios que esto trae. Claramente mi madre y otro tanto de personas, se oponían porque así se iba a golpear más, porque se iba a enfermar más, porque iba a aprender a subirse a las cosas, y un sin fin de cuestionamientos. Al final simplemente la dejé gatear por la casa, que ella descubriera su caja de juguetes, su cuna, sus libros, a través del gateo, además que así gastaba energía y podía descansar mejor al hacer ejercicio diariamente.

Si bien se pegó en muchas esquinas, más de alguna vez tuvo sus manitas rasmilladas por gatear en el patio, puedo decir que ahora camina perfectamente y que se notan los beneficios, además de que ella así tomó confianza y conoció los lugares de la casa.

No podemos evitar que nuestros hijos sufran, se caigan, tropiecen, se peguen, lloren, porque es parte del ser humano. Pero sí podemos ayudarlos a que aprendan de esas situaciones con simples palabras como “hija recuerda que debes levantarte despacio”, “hija dame la mano para cruzar la calle”, “hijo vaya, pero caminando”, y así contarle las cosas que pasan si no se cuidan.

Recuerda que nosotras hemos crecido a partir de los errores, porque hemos aprendido de ellos.

¿Cómo cuidas a tu hij@?

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