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Las dudas que existen sobre el éxodo bíblico

Por las razones que sean, toda la historia como nos la han contado es simplemente una versión, pero no necesariamente lo que de verdad ocurrió..

Continuando con la explicación propuesta en “Las Plagas de Egipto” por Cameron y Jacobovici, paso a detallar los siguientes antecedentes a la luz de corregir nombres y lugares.

La División de las aguas

Hasta ahora las múltiples investigaciones arqueológicas submarinas nunca han encontrado ninguna evidencia de restos de un ejército egipcio en el Mar Rojo.

Éxodo

Foto: Guioteca

El verdadero lugar por donde atravesó Moisés habría sido el mar de los Juncos.

El nombre Yam Suf, con el que se conoce en el texto hebreo al mar que se abrió ante Moisés, se tradujo erróneamente durante siglos como Mar Rojo. La traducción correcta sería “Mar de los Juncos”. Estos crecen en aguas dulces no saladas. Después de múltiples indagaciones se encontró el sitio asumido correcto que es un antiguo lago que desapareció en 1850 al construir el Canal de Suez. Lo que queda del lago en la actualidad se conoce como  El Balah (en hebreo “El lago donde Dios devoró”). Todo apunta a mostrar que fue allí donde ocurrió el “milagro”. Hoy en día, este lugar, está casi seco, hay juncos, marismas salinosas y una carretera.

La actividad sísmica del Santorini generó que el delta del Nilo, la placa africana  que lo sostiene, se moviera hacia arriba algo más de 1 metro. Dejó zonas secas por las cuales cruzaron los Hicsos. Luego, producto de la actividad sísmica, se generó un tsunami que pudo haber ahogado a parte del ejército egipcio con olas que alcanzaron una gran altura. En Turquía, en Agosto de 1999 se produjo un terremoto y tsunami que mató a 17.000 personas, las aguas penetraron más de 50 Km. al interior, las olas alcanzaron unos 200 Mt.

Migración

No todos los Hicsos que escaparon desde Egipto con Moisés, migraron hacia Palestina sino que viajaron en barcos hacia Grecia, volvieron a Grecia. En 1972 se excavaron en Santorini unas ruinas de la civilización griega minoica y allí se encontró un mural que ilustra un viaje épico desde Egipto a Grecia. En este mural se ve una ciudad amurallada, un rico puerto que se sabe que es Avaris, en Egipto. En 1992 se encontraron, ahora en Avaris, pinturas minoicas de la época del éxodo. Por lo tanto vivían en Avaris, griegos minoicos e Hicsos.

Moisés y sus seguidores escaparon de Egipto llevando gran cantidad de oro y armas egipcias (descrito en las fuentes egipcias de la Biblia). En Micenas, en 1876, Heinrich Schliemann (descubridor de Troya) encontró tumbas de 3.500 años de antigüedad que contenían espadas y oro egipcios.

Después de examinar las evidencias, los investigadores, determinaron que el verdadero monte Sinaí no estaba más allá de 45 km. de la ciudad de Timna. En el libro del éxodo se habla del monte Sinaí como el monte sagrado y hoy en día sólo hay un monte sagrado con restos de santuarios en esa zona. Este monte, Gebel Khashm el-Tarif, tiene una meseta enorme, muy accesible, sigue la topografía de la antigua ruta de viajeros y en su cima se encontró una hendidura, un podio natural desde el cual se asume que le habló Moisés al pueblo. En el mismo lugar, hay tumbas antiquísimas y además hay restos de acumulación de calcio en condiciones húmedas lo que demuestra la existencia de un antiguo manantial.

Otra versión

Sin embargo hay detractores del éxodo quienes afirman que nunca ocurrió. Así lo señala el arqueólogo israelí Israel Finkelstein. Este arqueólogo explica que la confección de la Toráh es producto de una compilación iniciada durante la monarquía de Josías, siglo VII a. c. Similar opinión exhibe el Doctor en Teología Llogari Pujol

en su investigación del tema. Lo que este autor agrega es que el personaje de Moisés está basado en escritos egipcios como el relato de Sinuhé; otra fuente agrega trozos de la historia del rey Sargón I de Acadia-Sumeria a Moisés, es decir, al menos una parte del antiguo testamento está basado en registros sumerios, adaptados y reescritos por el sacerdocio Levita. Pueden encontrar estos registros en las tablillas sumerias de arcilla, traducidas por muchos académicos entre los que destaca Zecharia Sitchin. Es decir, la conclusión de estos académicos, entre muchos otros es que Moisés es un personaje inventado.

¿A quién creer? ¿Será que cómo señaló Albert Einstein “Dios no esconde sus secretos, simplemente no sabemos dónde buscar”?. En todo caso causa inquietud que no se reescriba la historia a la luz de los nuevos hallazgos. Lo que queda claro es que, por las razones que sean, toda la historia como nos la han contado es simplemente una versión, pero no necesariamente lo que de verdad ocurrió, hay claros matices de elementos literarios, leyendas y algunos hechos reales, todos entrelazados. Hay que investigar mucho para encontrar atisbos de verdad.

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