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Isla de Pascua en bicicleta: Guía para pedaleros

Rapa Nui es uno de los mejores lugares para recorrer sobre una bicicleta, pues no presenta grandes alturas, es pequeña, está bien señalizada y tiene un clima que acompaña a los aventureros.

La mejor forma de conocer la Isla de Pascua es sin duda sobre una bicicleta. He estado cuatro veces en el “ombligo del mundo” y siempre lo he recorrido sobre dos ruedas.

Pedaleo en Pascua

Foto: Loreto Flores

Pedalear en los senderos que rodean el Maunga Terevaka es una buena experiencia.

La isla es pequeña, tiene sólo 166 kilómetros cuadrados, con forma de triángulo cuyos lados miden sólo 16, 17 y 24 kilómetros, por lo que pedalear sobre este pedazo maravilloso de tierra es un agrado. Tampoco tiene grandes alturas, pues el lugar más elevado es el Maunga Terevaka con 511 metros sobre el nivel del mar.

Rapa Nui cuenta con un solo sitio poblado o urbanizado que corresponde a Hanga Roa, desde este lugar se inician todos los pedaleos, pues es donde los turistas alojan y donde se puede arrendar una bicicleta sin problemas por unos 25 dólares diarios, unos 12 mil quinientos pesos chilenos.

Otra opción, que es por la que yo me he inclinado en mis viajes, es llevar la propia mountainbike en el vuelo hasta la isla. Eso sí mucha atención: hay que embalarlas muy bien, ojalá en una maleta especialmente diseñada para su traslado, pues llegan bien aporreadas.

Pascua-Moais

Foto: Loreto Flores

La cantera del Rano Raraku tiene cerca de 400 moais en distintas etapas de tallado.

En ambos casos, ya sea si se optó por el arriendo o llevar la propia, no hay que olvidar los implementos de seguridad: el casco, el juego de luces, guantes, cámara de repuesto y bombín, es lo mínimo para comenzar la aventura.

En cuanto a los días para estar en el lugar, yo recomiendo a lo menos 10, pues aunque es verdad y la gran mayoría de los que visitan la isla afirman que bastan cinco días para conocer sus atractivos, lo cierto es que Rapa Nui es mágica y uno nunca termina de conocerla entera.

Por lo tanto, lo primero que hay que hacer, una vez llegando a la isla, es salir a arrendar la bicicleta y negociar un buen precio por todos los días que uno se quedará. Si llevaste la propia, es hora de comenzar a armarla. También es bueno comprar un mapa en alguna de las innumerables tiendas de souvenirs, pues nos servirá durante toda la estadía y salen muy bien marcados los caminos y los atractivos turísticos:

Volcán Rano Kau

Foto: Loreto Flores

Para llegar en bicicleta hasta el volcán Rano Kau hay que pedalear por una constante subida.

Aldea de Orongo – Rano Kau: Este es un agradable recorrido que nos puede servir para comenzar a aclimatarnos en la isla, pues son sólo 6 kilómetros de pedaleo desde Hanga Roa, con una pequeña, pero constante subida, hasta el volcán de 250 metros de altura. Al llegar deberemos pagar la entrada al parque (10 mil pesos para los chilenos) y podremos conocer las 54 casas de piedra que forman la aldea y tendremos una maravillosa vista a los motus, los islotes donde se realizaba la competencia del Tangatamanu u hombre pájaro.

Ahu Tahai – Cueva de las dos ventanas – Ana Te Pahu- Ahu Akivi: Este es un recorrido más largo, pues hasta Ana Te Pahu hay 9,2 kilómetros. El pedaleo se inicia en el sector de Tahai, a sólo 1,5 kilómetros de Hanga Roa y continúa bordeando la costa noroeste de la isla hasta llegar a la Ana Kakenga o cueva de las dos ventanas. Luego llegamos al Ahu Tepeu hasta comenzar a internarnos hacia el este de la isla para llegar a la Ana Te Pahu o también conocida como la cueva de los plátanos. Y finalizamos el paseo al arribar al Ahu Akivi o el Ahu de los ocho moais.

Ahu Vinapu- Ahu Huri A Urenga- Puna Pau: Al final del aeropuerto de Mataveri hacia el sureste de la isla, a 5 kilómetros de Hanga Roa llegaremos al Ahu Vinapu, donde podremos ver un moai femenino y las piedras del ahu talladas a la perfección. Volviendo al pueblo podemos pasar por el Ahu Huri A Urenga, un moai solitario con cuatro manos. Luego podemos retomar el camino hacia el Ahu Akivi y desviarnos hacia Puna Pau, a la cantera donde se hacían los pukao o sombreros de los moais.

Playa de Anakena

Foto: Loreto Flores

Las palmeras, el agua color turquesa y las arenas blancas hacen de la playa de Anakena un lugar paradisiaco.

Anakena – Ovahe: Y si ya quiere ir a disfrutar de la playa, nada mejor que pedalear los cerca de 20 kilómetros que separan a Hanga Roa de Anakena, todo por un camino pavimentado sin hoyos. Allí puede visitar el Ahu Nau Nau y el Ahu Ature Huki. Y a pocos metros más está la pequeña, pero maravillosa playa de arenas rosadas: Ovahe.

Rano Raraku – Ahu Tongariki: Pedaleando por cerca de 18 kilómetros por el camino costero, que está en muy mal estado, lleno de grandes hoyos, podemos llegar al Rano Raraku, el volcán donde se tallaron la mayor parte de los moais y aún hay cerca de 400 en distintas etapas de construcción. No deje de visitar el moai arrodillado. Un kilómetro más de pedaleo y llegaremos al Ahu Tongariki o conocidos como los 15 moais de grandes dimensiones completamente restaurado.

Maunga Terevaka:  Para subir al lugar más alto de la isla, a 511 metros sobre el nivel del mar, y mirar mar en los 360 grados, hay que hacerlo en bicicleta o caminando, pues el lugar está en recuperación por la gran erosión que sufrió durante años y años en que los turistas subían jeepeando. Ojo con la bajada, el terreno arcilloso hace fácil que suframos caídas.

Vuelta al Maunga Terevaka por la costa: Una verdadera aventura es el último paseo sugerido, pues es un recorrido que sólo se puede hacer caminando, en bicicleta o a caballo, y es visitar desde el Ahu Tepeu hasta Anakena dando la vuelta al Maunga Terevaka. Es un sector solitario, con muchos ahus en el suelo, de maravillosa belleza, pero de un recorrido largo, por lo que sólo recomendado para expertos, ya que por lo menos requiere de 4 horas constantes de pedaleo.

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