Guía de: Mujer

Los más terroríficos tratamientos de belleza para las mujeres

Ni el más imaginativo de los sadomasoquistas, inspirado en Christian Grey, podría inventar semejantes ideas para las mujeres. Y lo mejor es que ellas se han sometidos a estas maquinitas desde hace más de cien años, sólo con un propósito: ser más lindas.

Está bien, lo que la naturaleza no da, no da no más. Pero las mujeres siempre hemos querido torcerle la mano a esa madre y tratar de ser un poco más bellas. Para tal objetivo no hemos escatimado en esfuerzos económicos, ni menos físicos.

Tratamientos belleza
Foto: leblogdesovena.com

Hangover heaven.

Precisamente estos últimos son los que más impresionan a la hora de analizar los tratamientos de belleza del siglo pasado. Por ejemplo, una máquina de succión que en los años treinta prometía, eliminar todas las manchas de la piel…no era más que una serie de tubos de gomas conectados a bombas al vacío…el gran trabajo (y el dolor) lo provocaba la succión en el rostro. Sin duda el resultado debe haber sido damiselas muy lindas, después de los moretones, claro.

Y si Salma Hayek bailando con una serpiente era sexy, lo que sigue aplicaba el mismo principio, aunque el resultado de lucir sensual en el proceso no era precisamente igual. Se trata de “’Slenderising salons” una máquina para reducir el peso (tema que ya era una pesadilla en esa época) y que consistía en una silla que contenía diversos rodillos de metal que envolvían todo el cuerpo con la promesa de perder la grasa, sin dejar de comer y sin hacer ejercicios, sólo soportando ¿un poquito? de dolor.

Algo más suave, la innovación de Max Factor que en los años cuarenta enloquecía a las estrellas de Hollywood, el Hangover heaven. Consistía en cubos de plástico que eran enfriados en el refrigerador y que se aplicaban en conjunto con una máscara facial. Su fabricante prometía a las  usuarias que se transformarían en la sensación de cualquier evento si se lo aplicaban horas antes de salir. Eso si no se agarraban un resfrío por el cambio de temperatura.

Ahora, si lo que se quería era tener “margaritas” o esos hoyuelos en las mejillas y naturalmente no se contaba con tan deseada cualidad de hermosura, también los avances científicos de los años treinta permitían tenerlos ¿cómo? durmiendo. Al acostarse las mujeres podían ponerse un arco alrededor de la mandíbula que tenía un botón a cada lado y que presionaba las mejillas, justo donde se deseaban las margaritas.

Después de ver todo esto, queda clarito que las mujeres resistimos más el dolor que los caballeros, sobre todo si es por un buen fin, como ser más lindas.

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