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Bebidas gaseosas, por qué son dañinas para niños y jóvenes

Los más jóvenes tienden a consumir en gran cantidad este tipo de líquidos que tienen un impacto muy negativo para su salud y nutrición adecuadas. Sepa cuáles son las razones que provocan estos efectos.

Con la llegada del verano, el aumento de la temperatura y  la necesidad de hidratarnos es mayor, y con esto el aumento del consumo de bebidas de fantasía ¿Serán una alternativa para la sed las bebidas gaseosas, jugos artificiales y jugos de frutas concentrados?, ¿serán inofensivas?

Bebidas

Foto: El Mercurio

El consumo de bebidas se ha relacionado con la obesidad y problemas cardiovasculares.

Desde un tiempo atrás el consumo de bebidas y jugos artificiales se ha relacionado con el riesgo de obesidad y riesgo cardiovascular  tanto en niños como en adultos. Esto dado por los componentes de estos líquidos, en su mayoría derivados del azúcar natural y del azúcar de las frutas (fructosa): jarabe de maíz alto en fructosa, por ejemplo.

Estos azúcares tienen repercusiones importantísimas a nivel orgánico, tales como estimular la formación de grasa corporal, aumento de grasa circulante en sangre (colesterol, triglicéridos) y  de la presión arterial, además de disminuir los niveles del colesterol/ HDL (protector del corazón) incluso en niños.

Un vaso de bebida o jugo puede contener entre 130 a 170 calorías, considerando que los niños de 2 a 5 años deben consumir como promedio 1300 (1400 a 1200) calorías, el que consuma 3 vasos de jugo al día aporta más de un cuarto de sus necesidades diarias, lo que sumado a través del tiempo se traduce en una ganancia de peso importante.

Por otro lado, los  escolares  y adolescentes disminuyen el consumo de lácteos privilegiando las bebidas de fantasía, esto afecta la ganancia de masa muscular  y ósea (hueso).

Respecto de salud ósea debemos considerar la adición de ácido fosfórico como antioxidante en las bebidas colas. Independiente del contenido de azúcar, esta sustancia aumenta el nivel de fósforo en la sangre y esto estimula la salida de calcio del hueso, contribuyendo a una temprana desmineralización (debilitación del hueso).

La disminución del consumo de lácteos y el aumento de bebidas gaseosas fosfatadas  juegan un rol  importante  a la hora del estirón puberal y obtención de la talla final.  Junto con esto, también se asocia a una disminución de frutas y verduras alimentos que entregan fibra, minerales y vitaminas esenciales para la salud de nuestros niños.

No podemos dejar de lado la salud bucal. Aquellos niños que consumen bebidas gaseosas y azucaradas tiene mayor cantidad de caries que los que no lo hacen. Las sustancias químicas que produce el gas de las bebidas son ácidas, (PH 2,81) y, sumado a la carga de azúcar, acidifican el medio bucal de manera importante promoviendo al crecimiento de bacterias que producen las caries y dañan las encías.

Mitos que derribar

Gaseosas

Foto: El Mercurio

El excesivo consumo de bebida puede provocar problemas de caries en los niños.

Además de sus efectos nocivos existen mitos sobre las bebidas y jugo, como el que son buenas para los episodios de colitis. Hay que aclarar que, en lugar de mejorar, pueden empeorar la situación. El alto contenido de azúcar y endulzantes le dan a estos líquidos una característica: la de  atraer agua, esto produce a nivel intestinal que el agua  no sea absorbida, sino que sea eliminada en las deposiciones agravando aún más el cuadro diarreico, por lo que debemos evitar su consumo en estas situaciones.

Ahora, después de lo comentado, ¿qué hacemos?, ¿cómo hidratamos a nuestros niños? La primera alternativa es el elemento más antiguo del mundo y que es el origen de la vida: EL AGUA.

Nuestro primer error es creer que nuestros niños necesitan azúcar adicional, acostumbrémoslos desde pequeños a tomar agua, solo agua. Ahora, si no hay más remedio, una buena alternativa es usar agua de cocción de fruta, o jugo de fruta casero (ojo que debemos considerar las frutas usadas en el jugo dentro de las 3 porciones diarias). No dar líquidos junto con las comidas, preferir entre las comidas, el consumo de agua es según edad.

Por ejemplo un lactante (0 a 6 meses) cubre su requerimiento de agua solo con lactancia materna, pero un  escolar debería beber al día 8 a 10 vasos de agua.

No podemos dejar de mencionar los beneficios del agua. Es el único líquido totalmente neutro que no altera acidez bucal ni gástrica, no contiene aditivos que faciliten la desmineralización del hueso, no estimula la formación de grasa ni promueve el aumento de peso, nos ayuda a mantener los riñones sanos y,  lo más importante, nos mantiene hidratados y saludables.

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