Guía de: Nutrición

Cuatro dietas famosas y los posibles peligros que acarrean

La dieta disarmónica o monodieta, la dieta de Atkins, la dieta macrobiótica y la de Scardale tienen complicaciones y sólo deben aplicarse si se es guiado por un especialista.

Después de periodos de exceso, llega el momento de comenzar con  las dietas restrictivas. Reanudamos las ganas de incrementar nuestra actividad física, lo cual a veces logramos y en ocasiones nos dejamos llevar por nuestra rutina y el gimnasio o las ganas de salir a trotar van quedando en un bonito sueño.

La idea de este y otros artículos que continuarán, es analizar rápidamente los tipos de dieta más comunes con el fin de ver algunos problemas que pueden ocasionar, sobre todo si no se llevan adecuadamente: ya sea en tiempo o porque las adaptamos a la manera en que, erradamente, creemos que nos convienen:

Tipos dietas

Foto: El Mercurio

La monodieta se caracteriza por el consumo de un solo alimento.

Dieta disarmónica o monodieta: se caracteriza por consumir únicamente un tipo de alimento por un periodo determinado, por ejemplo la tan conocida dieta de la manzana. Debido a que esta dieta tiene un bajo contenido calórico se puede perder peso, pero es desequilibrada y monótona, por lo que no ayuda a formar un buen hábito de alimentación y produce un “efecto yo – yo”, ya que al finalizar la dieta se recobra el peso perdido e incluso más.  En todo caso no se recomienda seguirla por más de una semana.

Dieta de Scardale: fue creada por un médico cardiólogo para sus propios pacientes. Consiste en un consumo de aproximadamente 1000 calorías diarias en donde se reducen los carbohidratos, las grasas y se aumentan las proteínas (sólo carnes magras). Esta dieta no debe realizarse por más de 14 días ya que produce una sobrecarga renal, aumenta el ácido úrico y puede provocar deshidratación.

Dieta de Atkins: se caracteriza por una restricción exagerada de los hidratos de carbono, un mediano aporte de proteínas y un gran aumento de las grasas, por lo que produce una mayor saciedad y una disminución del consumo calórico total. Esto produce una cetogénesis, que son fuertes dolores de cabeza, mal humor y diuresis importante (necesidad de orinar abundante y constantemente).

Dieta macrobiótica: es una dieta que incorpora la filosofía Zen, clasificando los alimentos en dos grupos: Yin (alimentos pasivos) y Yan (alimentos activos). Promueve que exista un equilibrio entre alimentos ying y yang para lograr la salud y el bienestar físico y mental. Consiste en una serie de 10 estados, que incluyen cantidades decrecientes de alimentos de origen animal en sus primero estados, mientras que los últimos estados son sólo vegetales y frutas (en el último estado se restringen los líquidos). Esta dieta puede ser riesgosa para la salud sin una supervisión profesional adecuada ya que la falta de ingesta de ciertos alimentos y la deshidratación producen anemia y desnutrición entre otras patologías.

A la luz de las dietas analizadas en este primer artículo se concluye lo que muchas personas ya sabemos: “NO existen las dietas milagrosas”, aún cuando alguna de éstas u otras en muchas ocasiones funcionan y se logra perder peso en forma rápida. Sin embargo, a menudo ocasionan desequilibrios en el organismo perjudicando en muchas ocasiones la salud de las personas. Por todo esto, le recomiendo que si se quiere perder peso en forma saludable y mantenida en el tiempo deber ser guiado por un especialista.

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