Guía de: Pesca con Mosca

Pescando con mosca en ríos pequeños, las mejores técnicas

¿Cómo tener éxito cuando se hace el intento en estrechos cursos de agua? Revise aquí las estategias que pueden marcar la diferencia entre la felicidad o la desazón de una jornada de pesca.

Mucha gente tiende a despreciar lo que los ríos pequeños, esteros o arroyos pueden ofrecer. Hablamos de ríos que usualmente no tienen más de tres o cuatro metros de ancho y en gran parte de su curso la profundidad llega a un metro, aunque existan algunos pozones de mayor profundidad. Tal es el caso de muchos de los cursos más productivos de Chile Central.

Pesca con mosca
Foto: Rodrigo Sandoval

Esta hermosa trucha marrón o fario es una típica habitante de los ríos cordilleranos de Chile Central. Esta en particular cayó engañada por una ninfa de atracción conocida como Prince.

Dos argumentos que pueden resultar popularmente antagónicos son: el tamaño promedio de los peces, así como la falta de desafío técnico. ¿Correcto? …. absolutamente no.

Mi experiencia personal me ha demostrado que muchos de los cursos más pequeños donde habitan truchas, han resultado ser la mejor escuela para aprender las técnicas más complejas de presentación, manejo de la línea, y en especial, aproximación a los lugares más productivos. Dave Hughes, uno de los más respetados escritores y expertos en técnicas de pesca con mosca de EE.UU., se refiere a los pequeños ríos como un “microcosmos de cursos más grandes… lugares perfectos para aprender cómo leer aguas, dónde encontrar truchas y dónde no”. Tal cual.

Junto a estas virtudes, se han visto capturas de impresionantes tamaños en aguas que apenas llegan a la rodilla, aunque es verdad que en promedio, las truchas de ríos pequeños, también son pequeñas.

Pesca en ríos
Foto: Rodrigo Sandoval

Aquí se ve un pescador que logró capturar una trucha presentando su mosca cerca de la boca del pozón, donde el agua blanca entrante permite ocultar a las truchas al acecho.

Este tipo de cursos de agua pueden ser enfrentados tanto con moscas secas –imitaciones que se dejan flotar en la superficie– como con ninfas y moscas húmedas, aquellos diseños que se hunden y se presentan bajo la superficie, e incluso cerca del fondo. La elección normalmente depende del tipo de organismo más abundante en el momento, pero a diferencia de otros tipos de ríos, resulta interesante la posibilidad de utilizar patrones de tipo “atracción”, es decir, aquellos que tienen una apariencia general de algunos tipos de insectos, pero que no se asemejan a ninguno en particular.

Más que las moscas, conviene tomar en consideración otros aspectos de la presentación, como el armado del equipo y la aproximación al ir recorriendo este tipo de ríos.

El armado para ríos pequeños

El largo del líder no está estrictamente relacionado con el tamaño del río, sino más bien con la sensibilidad de las truchas. Es factible considerar más de tres metros en un líder para arroyos o esteros, en caso que las truchas sean nerviosas y la superficie del agua esté demasiado “pulida”. Un líder de tres metros es muchas veces suficiente para evitar la histeria de las truchas de un sector, mientras sigue siendo manejable y maniobrable.

Por otro lado, cuando se presentan ninfas, muchas veces es necesario llevarlas hasta la profundidad donde están los peces. La tendencia a usar moscas lastradas puede llegar a ser contraproducente en ríos de baja profundidad, ya que la imitación frecuentemente se atascará en el fondo. Una excelente alternativa al plomo en el cuerpo de la ninfa, es el uso de bead heads, o bolitas de metal en la cabeza o cuerpo.

De utilizar un strike indicator o indicador de pique, éste debe tener un bajo perfil. Es decir, pequeño en tamaño. Aquellos fabricados de láminas de espuma que se pegan al líder son buena alternativa, ya que además no producen salpicadas al caer al agua. Es recomendable tener la posibilidad de moverlo a lo largo del líder para enfrentar las distintas profundidades que se encontrarán.

Para el caso de las moscas secas, el esquema es más simple y basta con presentar una mosca llamativa para la situación y ponerla en un tippet de grosor delgado, algo como un 4x o menos, de modo de presentar el mínimo de perfil y así evitar ahuyentar a las más sensibles.

Estrategias recomendadas

Las truchas se mantienen enfrentando la corriente, y en los ríos pequeños, éstas se ubican usualmente cerca del fondo, en la entrada de agua corriente rápida a un pozón o remanso y en especial en la cola o salida del pozón. En cursos de agua cristalina, buscarán protección visual bajo la espuma proveniente de un rápido entrante o una pequeña caída de agua o en los recodos entre rocas que están hacia la salida.

Pesca en ríos
Foto: Rodrigo Sandoval

Aquí se ve un pescador que capturó una trucha en la mitad de atrás del pozón, a pesar de que la poca profundidad. Para mejorar su percepción del pique, se agregó un indicador de pique que alcanza a verse a poco más de un metro de la punta del líder.

Para evitar cualquier posibilidad de ser detectado, la aproximación debe hacerse caminando corriente arriba, es decir, enfrentando el pozón desde abajo, presentando la mosca inicialmente en el final del remanso o pozón. Al avanzar unos metros, los lanzamientos deben buscar la corriente principal, para permitir que la ninfa derive en el fondo, cerca de la zona de efectividad, ya que las truchas se ubicarán usualmente en la frontera entre las corrientes de distintas velocidades.

Pese al engañador tamaño del río, conviene mantenerse a buena distancia de las truchas, aunque tan corta como sea posible, sin alarmarlas. Al aproximarse por la espalda de los peces, el pescador puede acercarse más, para quedar a sólo pocos metros. En caso de enfrentar un sector desde la orilla lateral, no conviene acercarse a la orilla, sino mantener unos metros entre la orilla y la posición de lanzamiento, a veces incluso dejando caer parte de la línea en tierra firme, mientras la punta es posicionada en la corriente principal. Es en un río pequeño donde las truchas estarán más atentas a la presencia de peligros en la orilla.

La caña en alto es una clave en casi cualquier situación de pesca en ríos pequeños, porque se busca evitar cualquier disturbio en una derivada natural de la ninfa. Sin embargo, una caña en alto puede ser la señal de alarma que gatille una estampida entre los peces más próximos. Hay que evaluar cada situación en particular con el criterio que permita presentar la ninfa en forma más natural, cubriendo el mayor porcentaje de río, y evitando al máximo que las truchas perciban cualquier elemento ajeno a su ambiente.

Suerte y buena pesca.

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