Alexitimia: la incapacidad de entender las emociones

La afirmación “no sé si tengo mucha hambre o mucha rabia” refleja cuán difícil es para muchos el saber lo que realmente sienten. Esto se denomina alexitimia.

La Alexitimia se define como aquella incapacidad para identificar, describir y expresar verbalmente las propias emociones o las de otros. Esta dificultad (más común en hombres que en mujeres) influye cotidianamente en distintos ámbitos de nuestra vida.  Esto, debido a que se dificulta aún más la superación real de nuestros problemas emocionales, y más bien se postergan o esconden hasta nuevo aviso.  Por ello es común que estas personas luego desarrollen diversas problemáticas psicológicas, como puede ser desde una depresión, hasta una dolencia física con causas emocionales.

Características de las personas alexitímicas:

1.- Identificar emociones: les cuesta diferenciar, describir y nombrar sus emociones y las de otros. Es común que confundan o duden acerca de qué nombre ponerle a lo que sienten. Por ejemplo, no distinguen si su estado actual es de entristecido o enrabiado. Esto se torna más claro en sus relaciones de pareja o con sus hijos, dificultándoseles leer en ellos sus signos emocionales y expresiones faciales, por lo que no captan qué es lo que les sucede.

Alexitimia
Foto: Agencias

2.- Diferenciar entre emociones y sensaciones corporales: aquello que sienten dentro suyo se les confunde con la respuesta corporal que muchas veces acompaña ese sentimiento, siendo esto último más fácil de identificar por ellos. Por esto, es común que estas personas se relacionen más fácilmente con su cuerpo que con su mente y emociones. Por lo mismo, es posible que su dolencia, en un principio emocional, pase a ser física, ya que es un modo más cercano a ellos mismos. Aquí surgen dolencias como las jaquecas y dolores estomacales entre muchos otros.

3.- Problemas para fantasear e imaginar: se les dificultad el poder soñar y participar de una experiencia más lúdica. Por ello, y debido a no tener suficientemente desarrollada su capacidad emocional, a estas personas les es más fácil vincularse con otros y con el mundo en términos concretos, ya que es un terreno seguro y conocido. A la inversa, el soñar, imaginar, jugar y fantasear resultan tareas poco gratas y disfrutables, lo que los puede hacer sentir aislados y con serios problemas para proponerse objetivos a futuro. Esto será especialmente evidente en tareas que necesiten de estas cualidades, apartándose de ellas. Comúnmente también, elegirán ocupaciones que no requieran tanta demanda en esta área.

4.- Reflexionar acerca de sus experiencias: por lo mismo, son en general personas impulsivas y con tendencia a externalizar sus conflictos y llevarlos a un campo más concreto y de rápido término, y por lo mismo, difícilmente llegan a elaborarlo adecuadamente. Esto se visualiza en aquellos que evitan continuamente detenerse a analizar sus problemas, y actúan más bien de manera rápida y sin pensar.

5.- Dificultad para relacionarse afectivamente con otros: ya que les es sumamente difícil leer las emociones ajenas, les es también difícil empatizar con otros, lo que los lleva a tener conflictos interpersonales a menudo y sin mucha resolución. En este sentido, es común que mantengan pocas relaciones afectivas, y que las existentes puedan estar caracterizadas por dependencia emocional y problemas de comunicación

Tratamiento

Muchos se pueden sentir identificados con la descripción anterior, o visualizar fácilmente a un familiar o amigo. La pregunta aquí es ¿qué hacer?, ¿cómo prevenirlo con mis hijos?

La mejor forma de enseñarle a nuestros hijos a saber qué sienten, esto es ayudándoles a nombrar sus emociones desde el primer día. Debemos estar atentos a ellos, y cuando algo les pase (se enojen, se entristezcan, se alegren, se frustren, se aburran, etc.) lo mejor es poder decírselos, así ellos aprenden qué nombre tiene aquello que les sucede. Por ejemplo: “¿estás triste porque se rompió tu juguete?”, “veo que estás muy contento de que juguemos juntos”. Este ejercicio se puede repetir al contarles un cuento o historia. Hagamos el ejercicio de añadir emociones y sentimientos en los personajes que les relatamos. Esto los ayudará a entender y practicar la empatía.

Del mismo modo sucede con los adultos. Una buena y fácil práctica es añadiendo más “estados mentales” a nuestras conversaciones. Esto es, incorporando frases y palabras que aludan a como nos sentimos o se siente el resto. Con el tiempo es posible mejorar así la forma en que nos conocemos y expresamos de lo que nos pasa a nosotros mismos y al resto.

Si consideras que necesitas ayuda, puedes consultar por psicoterapia. La alexitimia es  una dificultad que se puede trabajar y mejorar con el tiempo.

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