¿Ayuda o daña comparar nuestra vida con otros en Facebook?

Se calcula que el 53% de los chilenos tienen (o más bien tenemos) una cuenta en Facebook. Pero, ¿cómo nos impacta lo que vemos allí cada día?, ¿reflejan nuestras fotografías nuestra propia vida?

Especialmente en los segmentos sub-30, Facebook se ha convertido en “El espacio” de reunión cotidiano. Allí es posible conversar con los amigos, compartir ideas, gustos, fotografías e incluso indicar “dónde estamos” minuto a minuto. Beneficios, entretención, comunicación, pero ¿qué pasa cuando esto nos lleva a comparar nuestras vidas con las de otros?, ¿y si nuestra vida no es lo que queremos que sea?

Al evidenciar por Facebook como avanza la vida de los conocidos y amigos, muchos se comparan a sí mismos y evalúan bajo esos mismos parámetros lo que han hecho o no con sus vidas.

Pondré un ejemplo: Mujer, 30 años, soltera, administrativa en empresa local. Visita diariamente su muro en Facebook, y ve, especialmente en esta época, fotografías de sus amigos recorriendo distintos lugares en vacaciones (lugares que con su sueldo ella no puede visitar), “check in” en diversos sitios,  actualizaciones de nuevos y mejores empleos, fotografías de matrimonios, nacimientos de nuevos hijos, cena con amigos, diplomas de títulos, y un largo etc. Si en nuestro ejemplo la joven está incómoda con su propia vida, ¿qué sentirá al ver la supuesta vida de otros?

Ayuda o Daña Facebook

Foto: Facebook

Se estima que más de la mitad de los chilenos tiene cuenta en Facebook.

Quienes están pasando por un buen momento en sus vidas, y quizás disfruten de vez en cuando de estas bondades, lo más probable es que todo esto pase desapercibido. Sin embargo, para aquellos que no se sienten satisfechos con su vida actual, toda esta avalancha de información visual puede remover hasta lo más profundo de sí mismo, y quizás llevar a replantearse la propia vida recorrida.

¿Qué estoy haciendo con mi vida?, ¿por qué no he logrado lo que me propuse?, ¿cuándo conoceré a ese alguien?, ¿cuándo podré hacer todas esas cosas?, y finalmente, ¿qué estoy haciendo mal?

Lo que anteriormente describo le está sucediendo cada vez más a miles de personas –en su mayoría jóvenes- que sienten no avanzar al ritmo que quisieran en sus vidas. Para muchos, Facebook se está convirtiendo en una ventana donde se refleja lo competitivo y exigente de las demandas actuales, pretendiendo que de muy jóvenes logremos los sueños que antes tardaban toda una vida. El no cumplir con estas expectativas, o más difícil aún, ver que otros ya lo están cumpliendo, está provocando cuestionamientos hacia dónde dirigir el propio camino, y en casos más extremos, sentimientos de inferioridad y desilusión.

Sin embargo, hay que tener en cuenta que lo que comúnmente elegimos mostrar en las redes sociales son nuestros éxitos y alegrías, una visión parcelada de lo que vivimos diariamente. Consideremos, que lo más difícil de nuestras vidas no es fotografiado. Lugares como Facebook (y otros por supuesto) nos muestran principalmente panoramas y momentos de disfrute. Nos presenta una fantasía donde los buenos momentos y el éxito son la norma en todos los aspectos de nuestra vida.

Sabemos que la cotidianidad nos otorga mayores dificultades que esas, pero con ello, también más matices que nos hacen aprender y crecer como seres humanos. La vida real no es lo que mostramos a través de nuestra ventana virtual, por el contrario, tiene mucho más VIDA en ella.

Una invitación

Sin lugar a dudas, a través de imágenes de las redes sociales hemos conocido lugares a los cuales no hemos podido acudir personalmente, y quizás quisiéramos hacerlo. La invitación es a disfrutar tanto los buenos momentos vividos en la propia vida, como aquellos que podemos conocer a través de otros, es todo parte de una buena oportunidad, lo importante es no inmovilizarse frente a los propios desafíos.

Cada uno trazará su propia y distintiva ruta a recorrer, y no tiene por qué ser remotamente parecida a sus “contactos” o “amigos”. Cada camino es único, cada camino tiene de dulce y agraz. Cada uno tiene sus propias imágenes que ver y disfrutar, sus propios momentos. ¡Los invito a buscarlos y disfrutarlos con quienes quieren!

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