Las fobias: ¿Cómo tratarlas para lograr superarlas?

¿Qué significa tener una fobia?, ¿es lo mismo que tener miedo a algo?, ¿puedo mantener una fobia siendo adulto?

Si bien es común hablar del término, muchas veces se usa mal, asimilando cualquier miedo o rechazo a algo, a una fobia, lo cual veremos, tiene otras características que la hacen distinguible.

Una fobia en general, se define en primera instancia como un MIEDO EXCESIVO. Es decir, aquello que incita la fobia no posee las características para provocar un miedo así de elevado en una persona, por lo tanto es visible que el temor causado es totalmente desproporcional a la respuesta que se podría esperar. Por ejemplo: Fobia a las aves. Es desproporcional y excesivo el terror que una persona pudiera tener de estos animales, ya que si bien es real que pueden acercarse a nosotros e incluso “picarnos”, estos no tienen el potencial para hacernos daño, y aún así es muy difícil que ocurra.

fobias

Foto: Carla Ramírez

Además se define como un MIEDO IRRACIONAL. Este punto es especialmente importante, ya que comúnmente se ignora y pasa por alto. Al hablar de irracional nos referimos a que está fuera de lo que puede ser un argumento racional, y da más bien espacio a una respuesta emocional y ansiosa importante. Por este motivo, cuando respondemos con argumentos racionales ante la fobia de alguien, probablemente no logremos mucho, ya que se escapa de este espacio. Por ejemplo: Fobia a las arañas. Por mucho que la persona RACIONALICE que una araña pequeña no presenta mayor peligro para su integridad, de igual modo no puede evitar sentir este miedo intenso, ansiedad e incluso pánico en ciertas ocasiones.

Este temor es además IDENTIFICABLE y PERSISTENTE. Es decir, la persona identifica a qué le tiene miedo, y este temor de mantiene por largo tiempo. Si bien es común presentar fobias en la niñez que luego se disipan al crecer, hay algunas que permanecen a lo largo de la vida, o que incluso aparezcan en etapas más avanzadas de la vida o desencadenadas por un hecho en particular.

Como ya hemos dicho, una persona al exponerse (o imaginarse que se expondrá) a algo que le genera una fobia, sentirá una serie de SÍNTOMAS ANSIOSOS muy elevados, como por ejemplo: aumento en las palpitaciones cardiacas, mayor sudoración, cambios en la presión y paralización, por nombrar algunos, incluso pueden tener una crisis de pánico asociada a este gran temor. Por ejemplo: Fobia a volar en avión. Una persona que padezca este tipo de fobias, puede estar ansioso desde el momento en que sabrá que tendrá que realizar un vuelo, hasta una vez aterrizado del mismo. Aquí también es posible ver el componente IRRACIONAL, ya que si bien la persona comprende que es mucho más seguro viajar en avión que por otros medios, de igual modo no puede evitar su sensación de pánico al hacerlo.

Cuando una persona realmente tiene una fobia, lo más probable es que INTENTE EVITARLA lo más posible, o en caso contrario, deba soportarla pero con gran dificultad. Si bien es conocido que mucha gente recomienda exponerse de inmediato a la situación más temida de modo de “quitar el miedo de raíz”, con esto es poco probable que obtenga el resultado deseado por mucho tiempo, y además, de no ser realizado cuidadosamente, puede provocar un aumento incluso en el pánico existente. Por ejemplo: Fobia a los ascensores. Una persona puede evitar más fácilmente este tipo de situaciones al subir por una escalera, esto, a pesar de las evidentes incomodidades que puede traer consigo. Por otro lado, alguien pudiese querer enfrentarse de inmediato a lo más temido en este caso, como podría ser el quedarse atrapado en un elevador. En este hecho de shock que no se ha mediado ni regulado profesionalmente, puede provocar un mayor pánico en la persona.

Tratamiento

Existen diversos tratamientos para quienes padecen una fobia de estas características, sin embargo, aquellos que han probado tener mayor y mejores resultados es la combinación de distintas técnicas terapéuticas. Por un lado se realiza un trabajo de desensibilización ante el estímulo, y por otro, un trabajo de comprensión profunda e integradora con la persona en cuestión. En otras palabras, no sólo hay que “luchar” con aquello que provoca el miedo, sino también realizar un trabajo de comprensión al respecto. Entender el por qué ese objeto en particular nos provoca un miedo de tales características, ayuda a no sólo disminuir aquel temor en el tiempo, sino además a no formar nuevas fobias similares más adelante.

Como ven, si bien es un tipo de trastorno que genera gran ansiedad en las personas, y muchas veces dificulta y restringe el quehacer personal, es posible trabajarlo junto a un profesional calificado y lograr con ello un gran y positivo cambio en la vida. Si este es tu caso te invitamos a consultar, vivir cotidianamente con un malestar de estas magnitudes es posible, pero para nada deseable.

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