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Guía de: Rock

50 años de Rolling Stones: Sus 5 mejores canciones

Si pudiéramos ver el rock como una hebra de ADN, estos ingleses serían una de las moléculas más importantes. Para demostrarlo, cinco ejemplos de que los Stones son LA banda que definió el camino del rock & roll.

Podemos desarrollar un sinnúmero de razones del por qué los Rolling Stones son una de las bandas más importantes en la historia del rock. El carisma de Jagger, la artesanía y creatividad de Richards, o la estampa clásica de Watts. Pero en lo estrictamente musical, hay un aspecto que está por encima de todo.

Su longevidad y duración en la historia se debe a que son la agrupación que fundió definitivamente el rock dentro de la variedad de colores que se manejaban, sin perder una línea ecléctica y experimental.

Rolling Stones

Foto: Agencias

El swing, el blues y el R&B eran tintes en los 60’s de un rock en etapa de maduración. Los Stones lograron conjugar todo en un sonido contemporáneo e infinito. Siempre la variedad en el género es buena, pero también llegan momentos en que hay que poner orden con desorden. Y para hacer eso hay que ser genios… y esos son los Stones.

50 años de carrera nos han dado una y mil canciones para recordar. Pero hemos elegido cinco, que para muchos representan la complejidad en la simpleza. Si pudiéramos hacer una comparación deportiva, los Stones hacen ver el rock algo sencillo y divertido tal como Federer hace ver el tenis un juego fácil y hermoso.

Analicemos estos cinco ejemplos… diversos… distintos… pero poderosos.

Sympathy for the devil (“Beggars Banquet” 1968)

Un verdadero himno de los Stones que remeció a toda la sociedad. Esta historia del encuentro con el diablo como un miembro encubierto de la sociedad, motor de todos los males de la humanidad, que incluso los llevó a ser acusados banalmente de admiradores de Satanás.

N°32 en las 500 mejores canciones de la historia según la revista Rolling Stone, N°26 entre las 100 mejores canciones del rock según la cadena VH1. Y los galardones suman y siguen.

Con un ritmo pegajoso y tribal, este temazo cita hechos en su letra como el asesinato de Kennedy, la Segunda Guerra Mundial, el asesinato de la familia Romanov en la revolución rusa, y más. Hitos del mal que nadie expresaba cara a cara, y que sólo la inspiración de Jagger basada en el libro “El maestro y Margarita” de Mijail Bulgakov hizo posible que saliera a la luz.

Gimme Shelter (“Let it bleed” 1969)

Otra obra maestra, esta vez con Jagger y Richards en la composición.

Esta canción muestra el inicio del eclecticismo de los Stones, fusionando un sonido propio con tintes folk, psicodélicos y tribales. Los riffs de Richards sumados a la potentísima interpretación de Mick le dan el molde perfecto a una desgarradora composición sobre una guerra que nadie quería: Vietnam.

Contenida en un álbum con tintes netamente apocalípticos, Gimme Shelter es de esas canciones que te hace pensar en los fines, en los cierres. En las épocas que uno quiere cerrar porque no aguantan más basura que la humanidad produce. Una verdadera oda al fin de los tiempos

Paint it black (“Aftermath” 1966)

Tal vez no una de las canciones más exitosas de la banda en cifras, pero con una trascendencia social y musical pocas veces vista en una composición.

En esta ayudaron todos, destacando el poderoso pattern de batería de Watts y el riff de sitar de Brian Jones.

Una canción que inmediatamente adjuntas con la oscuridad de la guerra. Participante de grandes producciones del cine como Full Metal Jacket de Stanley Kubrick o Misión Vietnam, Paint it black es un molde de como hacer un rock & roll oscuro y alejado de la fiesta que era comúnmente. Otro himno de los sesentas cortesía de los Stones.

Angie (“Goats Head Soup” 1972)

Antes del bloqueo inspiracional de los Stones el ’73, Keith Richards hecha raíces en tal vez el primer atisbo de power ballad en la historia del rock & roll: Angie.

Con una letra que habla de un amor perdido, Angie basa su nombre en dos teorías muy dispares una con otra. Unos dicen que Jagger enfocó esta canción en la esposa en ese tiempo del camaleón David Bowie, Angela. Otros hablan de una oda a la hija de Richards.

Lo concreto es que la desgarradora interpretación de Mick, sumada al gigantesco piano de Nicky Hopkins y los hermosos arreglos de cuerda de Nicky Harrison, hacen de Angie un pedazo de historia en el rock imposible de olvidar.

(I can’t get no) Satisfaction (“Out of our heads” 1965)

Tal vez uno de los himnos más importantes del rock, junto con “Whole lotta out of love” de Led Zeppelin o “Back in Black” de AC DC.

Y es un himno porque suma aspectos musicales y de contenido que lo hacen estar en un sitial privilegiado del rock. Desgranémoslos.

En lo musical, el riff inicial del Keith Richards que se extiende mágicamente como una columna vertebral interminable de rock debe ser, sin lugar a dudas, un referente identificatorio de todos aquellos que vivieron los sesentas en su plenitud.

En el contenido, Satisfaction revela la frustración del adolescente de aquellos años, potenciada por el cinismo de una sociedad coartante y retrógrada.

Es por esto que esta composición es considerada no sólo una gran canción del rock, sino que un elemento cultural invaluable… un golpe al “status quo” de la época… eso que hace a una banda ser genial.

De hecho, Estados Unidos la anexó en el Registro Nacional de Grabaciones de la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos debido a su “significancia cultural o histórica” en la vida norteamericana.

La segunda mejor canción de la historia de la música según la revista Rolling Stone… un claro ejemplo de como una melodía puede cambiar a la sociedad para siempre.

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