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Cliff Burton, el alma que perdió Metallica

El 10 de febrero, Cliff Burton, el difunto y recordado bajista de Metallica, hubiera cumplido 49 años. Su gran técnica y carisma lo convirtieron en uno de los grandes exponentes de la historia del rock.

Tras salir disparada por la ventana, una persona yace bajo un bus en una fría y congelada carretera que une Suecia y Dinamarca. Es la madrugada del 27 de septiembre de 1986 y nadie comprende la situación. El resto de los pasajeros del vehículo se miran consternados y sindican al chofer como el culpable.

Cliff Burton
Foto: Metallica.com

Burton fue uno de los motores de Metallica los tres años que alcanzó a estar en la banda.

Deciden levantar el bus y sacar el cuerpo o lo que queda de él. Se les cae una vez. Eso es suficiente, quizás, para acabar con el hilo de vida que le quedaba al hombre postrado bajo la máquina. Ese hombre era Cliff Burton y los que ayudaban y estaban contrariados eran los demás integrantes de Metallica, más parte de su equipo de la gira de promoción del disco Master of Puppets.

James Hetfield entró en shock y quería golpear al chofer. Lars Ulrich estaba atónito, mientras Kirk Hammett guardaba silencio. Simplemente, el bajista de Metallica había muerto a sus cortos 24 años. Por una apuesta. Una apuesta de cartas: Hammett le apostó a Cliff Burton que quien sacara la carta más alta se quedaba con el puesto al lado de la ventana.  En primera instancia, ganó el guitarrista. Repitieron. Y triunfó el bajista. Amarga victoria.

Hetfield, horas más tarde, y sumergido en el vodka, salió a protestar por la muerte de su amigo. Antes, en la carretera, buscó afanosamente el trozo de hielo que, supuestamente, produjo el accidente.

El rumbo de Metallica nunca fue el mismo. Luego, Burton fue sustituido por Jason Newsted y la historia ya es conocida. Si Cliff Burton estuviese vivo hubiera cumplido 49 años el 10 de febrero. ¡Qué rápido pasa el tiempo! Seguramente usted se preguntará por qué siempre sale a la palestra el nombre del bajista al hablar de Metallica. Y siempre bajo un manto de misticismo, de leyenda. Ahora trataré de explicarle.

Cliff Burton debutó con Metallica el 5 de marzo de 1983 en reemplazo de Ron McGovney. De inmediato se destacó por su manera única de tocar y su carisma sobre el escenario. Antes de llegar a eso, tuvo un paso fugaz por otra agrupación llamada Trauma. Sin dudas, ese grupo le quedó chico a Burton quien estaba para peleas de perros más grandes, como Metallica. Dueño de una técnica envidiable e influenciado por bandas como Black Sabbath, Misfits o Thin Lizzy y bajistas como Lemmy Killmister (Motorhead), Geddy Lee (Rush) o Steve Harris (Iron Maiden), Burton forjó su propio estilo.

Sin embargo, la mano de Burton no se notó tanto en el primer disco de la banda. En “Kill’ em All”, sólo hay una canción compuesta por él, la ya clásica “(Anesthesia) -  Pulling teeth”. Si bien es un solo de bajo, la composición va mucho más allá y deja su estado de solo para convertirse en una pista más del álbum. Tuvo una sorprendente acogida y Burton solía interpretarla durante los shows de Metallica. Cada versión contaba con alguna modificación que le entregaba un valor agregado. En el sonido del disco, el bajo tiene un papel destacadísimo.

El joven de pantalones pata de elefante, poleras de Misfits y pelo largo ya había tomado y comprendido cual era su rol en Metallica. Y vaya que lo entendió. Para 1984, la agrupación lanzaba “Ride the Lightning”. Un disco potente, que reforzaba el estilo del grupo y en el que Burton tuvo clara injerencia en la composición. “For whom the bell tolls” (basada en el libro de Ernest Hemingway del mismo nombre) o The Call of Ktulu, también basada en la literatura – en este caso de H. P. Lovecraft – se destacan dentro del álbum. En la creación de letras, Burton tuvo un papel preponderante ya que influyó a sus compañeros de banda con sus aficiones literarias.

El éxito de Metallica iba en aumento y esto se ratificó en 1986 con el lanzamiento de “Master of Puppets”, quizás el momento culmine de la carrera de la banda. Un trabajo sólido, esencial dentro del thrash metal y que consolidó al grupo en lo más alto de la escena rockera. Dentro de ese disco nuevamente hay una pista creada y trabajada casi exclusivamente por Burton: “Orion” la que es, para muchos, una de las mejores canciones en la historia de Metallica. Es tan importante, que sonó en el funeral de Burton, realizado en octubre de 1986. El tercer track del disco – “The thing that should not be” – también está basado en cuentos de Lovecraft.

El fatídico accidente que le costó la vida ocurrió en la gira de promoción por Europa del Master of Puppets y tras ese hecho, el grupo cuestionó seriamente si seguir adelante con el proyecto o no. A seis semanas del funeral, Metallica volvió a la acción con Jason Newsted ocupando el puesto de Burton. No obstante, el grupo nunca más fue el mismo porque Newsted nunca dio el tono para reemplazar al difunto bajista. A cualquiera le hubiese pesado y penado el fantasma de Burton. No es culpa de Newsted. Hasta hoy, el fantasma de Burton pena en Metallica ya que siempre ha estado en la memoria de fanáticos y de los mismos integrantes.

Tanto pesa su recuerdo que en el disco de 1988 titulado “…And justice for all” hay una canción en honor a Burton llamada “To live is to die”. La letra recitada es un poema escrito por el músico años antes.

Pese a estar solamente tres años y medio en Metallica, su influencia es enorme. Los tres mejores discos de la banda fueron lanzados con él dentro de la formación. Las giras más excesivas y el momento de mayor claridad compositiva se dieron con Cliff Burton como bajista. Sin desmerecer álbumes posteriores, es un hecho que tras la muerte de Burton, el grupo no logró nunca más alcanzar los niveles que marcaron la etapa entre 1983 y 1986.

Un 10 de febrero es justo recordar al hombre que estuvo tras el sonido potente de Metallica. ¡Felices 49 años, Cliff Burton!

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