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Roger Waters: Sus 10 clásicos junto a Pink Floyd

Su venida a Chile siempre significa momentos inolvidables para los amantes del “art rock”. Tan inolvidables como estas 10 canciones. Si el rock fuera una religión, estos himnos serían los 10 mandamientos de un Mesías.

“The Wall” en vivo. Lo que muchos esperaban. Chile es un país pinkfloydiano por excelencia, y Roger Waters es sinónimo de simbiosis perfecta con su público.

Pero siempre es bueno recordar y clasificar. Waters junto a Pink Floyd son artífices tal vez, de las canciones más influyentes e importantes del rock. Un rock gigantesco que mezcló lo visual con el concepto megaconcierto. Hablamos de 300 mil personas en Berlín en 1990…. Esos megaconciertos.

Ok. Veamos estos 10 ejemplos de rock hecho a mano, letra y música de Roger Waters:

“Brain Damage” (Dark Side Of The Moon, 1973)

En honor a la locura de Syd Barrett por su excesivo consumo de drogas, esta canción es una de las más cortas del álbum. Compuesta casi al mismo tiempo que “Money”, “Brain Damage” se une a “Eclipse” casi en el mismo track, siendo eso si dos canciones distintas. En un principio iba a ser cantada por David Gilmour, pero se decidió que Waters fuera la voz principal quedando Gilmour en los coros… buena decisión

“Money” (Dark Side Of The Moon, 1973)

Una verdadera obra de arte de la composición vanguardista. La única canción en 7/4 junto a “All you need is love” de The Beatles que llegó al Top 20 en EE.UU.

“Money”, para muchos pinkfloydianos, está ahí con “The Wall” y “Wish you Were Here” en importancia. Será por esos tres sonidos grabados por separado tan característicos (hoja de papel rompiéndose, apertura de una caja registradora y una bolsa de monedas cayendo), o tal vez por la gigantesca suma de Dick Parry en el saxo. La cosa es que muchos acreditan este tema a Gilmour (muchas de las variaciones fueron su idea junto a la banda), pero el demo original fue grabado por Waters en su propia casa. Temazo.

 

“Eclipse” (Dark Side Of The Moon, 1973)

Como una continuación de track de “Brain Damage”, esta canción solo dura 1:49, pero su peso significativo para “Dark Side Of The Moon” es enorme. Primero por la frase de cierre “There’s no dark side of the moon, matter of fact it’s all dark” (“No hay lado oscuro en la Luna, en realidad toda la Luna es oscura”), que representa tal vez el espíritu de este álbum. Y el otro dato interesante es que “Eclipse” se hubiera llamado el álbum en algún momento donde el nombre “Dark Side Of The Moon” estuvo interpelado por un grupo folk llamado Medicine Head. Aún así, un gran cierre para un gran álbum.

“Welcome To The Machine” (Wish you were here, 1975)

Tal vez uno de los himnos más frontales de Waters junto a Pink Floyd. Con el Synth VCS 3 a la orden del día, esta canción alude al triste rechazo de la banda a la industria musical, que sólo piensa en generar dinero y no en abrir espacios para el arte. Incluso, se desglosa una posición muy vanguardista y que es una de las razones del por qué Pink Floyd tiene tantos fanáticos: su eterna crítica a la industrialización de la sociedad. Una joya de fusión entre coros, guitarras y sintetizadores procesados.

 

“Have A Cigar” (Wish you were here, 1975)

Una de las más rockeras de este álbum. “Have a Cigar” es el preludio de la canción “Wish You Were Here” en el tracklist. Con un largo solo final y un efecto de barrido provocando un sonido Radio AM, esta “power ballad” setentera nuevamente toca el tema de la transformación de la música a un producto con valor monetario. Aquí Waters y Gilmour comparten el departamento vocal casi rayando en la perfección. Buenos riffs y una transición radial épica hacia “Wish you were here” hacen de esta una canción de aquellas.

“Wish You Were Here” (Wish you were here, 1975)

Infaltable en fogatas. La canción símbolo de la catarsis individual y de la introspección.

Nuevamente, Waters pone la columna y Gilmour los huesos de este esqueleto lleno de riffs, scats y sobre todo, música de alto nivel armónico. Un nivel logrado por el motor emocional de Roger Waters hacia la alienación de él mismo y su nostalgia por Syd Barrett. Himno de himnos.

“Pigs (Three Different Ones)” (Animals, 1977)

Pink Floyd, y sobre todo Waters, comienzan a entrar en la psicodelia con esta larga canción de 11 minutos, que alude a los “cerdos” que se asientan en la cima de la sociedad con poder y dinero, provocando la competencia y la impotencia en la sociedad para que sigan esos “cerdos” en la cima. Esos “cerdos” los podemos escuchar en varias partes de la canción, como atmósfera de un álbum basado en la analogía política del libro  “Animal Farm” de George Orwell.

Es esa analogía que mueve a Waters musicalmente en “Animals”, refiriéndose a las desigualdades políticas y sociales de la Inglaterra de los 70’s. Bueno, hay varias bandas que surgieron de esto no?

“Sheep” (Animals, 1977)

La otra cara de la moneda de la estructura social de Waters se revela en este otro himno de más de 10 minutos. Incluyendo incluso una parodia del Salmo 23 distorsionada, “Sheep” habla de las “ovejas” como nosotros rebelándonos ante los “perros” (la ley) y los “cerdos” (los poderosos). Aquí se cambian los roles, ya que Waters toca la guitarra y Gilmour el bajo. Aún así, el orden de los factores más la suma de los enormes teclados iniciales de Rick Wright, no altera este tremendo resultado.

“Comfortably Numb” (The Wall, 1979)

Waters y Gilmour son los responsables de los que muchos expertos dicen es la mejor canción de Pink Floyd. Incluso, muchos pinkfloydianos de corazón la ponen por encima de “Wish You Were Here”. Tal vez que el motor creativo es mucho más apegado a la emocionalidad “imaginativa” que contiene The Wall como álbum, que a la depresión y alienación más “real” de Wish You Were Here.

Más allá de las opiniones, “Comfortably Numb” es número puesto en los conciertos en vivo y garantía de momento flashback para cualquier roquero.

“Another Brick In The Wall (Part II)” (The Wall 1979)

La onceava canción más exitosa de todos los tiempos según uno de los institutos de estudios de impacto musical más importantes del mundo, Mediatraffic.

Y cómo no lo va a ser, si todo lo usado en esta segunda parte de “Another Brick In The Wall” da como resultado tal vez el himno más característico del rock conceptual.

Bob Ezrin, productor de “The Wall”, introdujo el famoso coro de niños (Islington Green School) usando la idea de Alice Cooper en su álbum “School’s Out” (1972).

Si a esto le sumamos la atmósfera de la canción, basada en la represión de los profesores a los alumnos, preocupándose más de mantener una disciplina casi austríaca a transmitir conocimientos (pensamiento de Waters frente a la educación inglesa de los años sesenta), estamos al frente de una composición única en su género.

Tal vez Pink Floyd sabe cual es el impacto infinito de esta canción, pero deja que los sonidos hablen más que sus palabras. En Mayo de 1980, fue el himno de protesta de todos los alumnos negros en contra del “apartheid” sudafricano en los colegios, llegando incluso a ser vetada por el gobierno.

Eso es lo que provoca “Pink”, este alter ego de Waters y personaje principal de “The Wall”. Una estrella de la música reprimida por esta educación, la sobreprotección, las drogas y los fracasos amorosos. Que se aísla detrás de un muro construido por él mismo, llevándolo a un mundo basado en la fantasía autodestructiva enfrentándolo a un juicio por convertirse en todo lo contrario a él: un dictador fascista.

Lo que acabo de escribir, ¿les suena lejano a la realidad?

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