Colaboradores: Selección Chilena

Daniel Espinoza

“Dime cómo juegas y te diré quién eres”, dice el maestro Galeano. Y no hay mayor expresión de identidad en el fútbol que la selección de tu país. Desde niño crecí con la inocente pregunta de por qué Chile no jugaba en los mundiales, o por qué ni siquiera lo intentaba. Eran años oscuros para nuestro fútbol, pero mientas unos adolecentes ganaban partidos de madrugada en Japón, el equipo liderado por Salas y Zamorano comenzaba a gestarse.Algunas cosas pasan, pero el fútbol siempre queda. Como muchos de ustedes, me pasé la infancia pidiendo pelotas para cumpleaños y navidades –nunca duraban mucho- y jugando en la calle hasta que la oscuridad te obligaba a definir todo en un último gol. Luego vinieron los clubes de barrio y selecciones escolares, para llegar a la Universidad de Chile a estudiar periodismo.Mi práctica profesional la realicé en la Asociación Nacional de Fútbol Profesional, cuando Marcelo Bielsa iniciaba su era al mando de nuestra selección. Luego de tres años trabajando en esta institución, tuve el privilegio de observar de cerca el fenómeno futbolístico que fue coronado con la gran actuación en el Mundial de Sudáfrica.La pasión por un juego surge precisamente cuando se olvida que todo es parte de un juego. Precedido siempre desde un instante distinto, el fútbol encara a lo lúdico en un desborde interminable, para que la pelota exceda los límites de cal y nos hable ya no de un simple juego, sino de un fenómeno cultural.Nuestra selección chilena es parte de este crisol donde historia, literatura, cine, música y personajes se funden para hablarnos de nuestra propia identidad. Y es en este espacio donde estamos todos invitados a participar, aportar y reinventar el significado tanto de nuestro propio fútbol, como del país en que vivimos.