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Nostalgia pura: 10 series clásicas de TV

Mientras rebobinábamos el casette con el lápiz Bic, vestíamos pantalón amasado y las clásicas zapatillas North Star -las blancas con 2 líneas- la TV nos regaló momentos que se han quedado en la memoria y que marcaron la época de los `80.

He aquí 10 series que, con el paso del tiempo, se han convertido en objetos de culto:

3 son multitud: Es como el ícono del deseo frustrado de muchos…vivir solo con 2 mujeres increíbles. John Ritter tuvo la suerte de hacerse pasar por el amigo gay de sus compañeras de departamento, que se paseaban capítulo a capítulo en pantaloncillos ajustados, pobre de él.

Quién manda a quien: Tony Danza le dio vida a la nana más famosa de la época y protagonizó una serie llena de tallas entre la dueña de casa -con tensión sexual de por medio-, su madre y Tony. Cabe destacar la participación de la hija del “amo de casa”, una niña simpática que ahora no es tan pequeña y que ha protagonizado series como Charmed, la atractiva Alyssa Milano.

MacGyver: Más de alguno de mis amigos intentaron imitar al “maestro chasquilla” de la TV gringa, el hombre que podía construir un reactor nuclear con 3 tapas de bebida, 5 palos de brocheta y un chicle Grosso masticado. 139 capítulos duró la serie protagonizada por Richard Dean Anderson, cuya única aparición destacada después del show en fue la saga Stargate.

Los Magníficos: Supongo que no hubo niño que no llegara corriendo a lanzarse frente al televisor para ver esta serie de acción llena de personajes estereotipados, pero no por eso menos entretenidos, sobre un grupo que fue acusado de un crimen que no cometió y que en la clandestinidad ayuda a quien lo necesite. En la retina han quedado Face, el loco Murdock, Mr. T, Hannibal y su enchulada camioneta negra. Simplemente un clásico.

Baywatch: También conocida como “Guardianes de la bahía”, es el único programa que era editado en cámara lenta la mitad del capítulo, cada vez que una de las salvavidas corría por la playa los hombres quedábamos petrificados y no perdíamos la sonrisa por media hora. Recordemos que lanzó a la fama a la playboy Pamela Anderson y ponía en pantalla a David Hasselhoff, el mismo de “El auto fantástico”.

Miami Vice: Chaquetas blancas arremangadas, persecuciones por las calles de la ciudad y las primeras participaciones de latinos en la TV del país del norte; la mezcla explosiva que hizo de este programa un imperdible de la época, eso y la presencia de Don Johnson o el detective James Crockett, para los amigos.

Alf: El extraterrestre más querido de la TV; dueño de un humor especial y una adicción a la carne de gato (“Suertudo” puede dar fe de aquello), incontrolable, simplemente incontrolable. Willie tuvo que sufrirlo y nosotros disfrutarlo, aunque pocas veces lo vimos de cuerpo entero estuvo dando vueltas en nuestras cabezas, al punto de que en Chile lo imitaron con un personaje televisivo que no vale la pena mencionar.

Los años maravillosos: Otra de las series familiares entrañables. Está claro que los niños crecen y cambian, Fred Savage (Kevin) no tuvo mayor éxito en su carrera artística y Paul, su amigo nerd, fue confundido con Marilyn Manson y su personaje fue el punto de partida para el Milhouse de los Simpsons. Pese a todo, el amor platónico de Kevin hacia Winnie, ambientado en los años ’60, hacía suspirar a las niñas y era motivo de comentarios en el colegio.

El Show de Benny Hill: El espacio del humorista británico dio paso a la comedia picaresca en TV y hasta hoy se pueden escuchar en algunos celulares su música característica. La enorme cantidad de sketchs que se desarrollaron durante 2 décadas fueron transmitidos de manera continua en nuestro país y, aunque supiéramos el final, un grupo de gente persiguiendo al gordito con los pantalones abajo, era inevitable reírnos. Dios salve a Benny!

El gran héroe americano: Tal vez la serie más inocente de la época, cuenta la historia de un profesor que es contactado por extraterrestres en el desierto y lo escogen para recibir super poderes, a través de un traje y un manual de instrucciones. Durante 5 años pudimos escuchar la clásica canción de apertura “Believe it or not”, que incluso fue parodiada en un capítulo de Seinfeld.

Seguramente nuestros recuerdos de infancia están ligados a muchas otras cosas más, pero el televisor cuadrado que pesaba como 15 kilos y funcionaba con perillas compartió con nosotros imágenes que seguiremos comentando con el correr de los años.

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