Inicio » Temas Legales »Equipo

Cómo se reparten bienes de un fallecido: Sucesión Intestada

La ley establece reglas generales sobre la base de las relaciones familiares. No se puede desconocer que, como toda generalidad, estas reglas pueden resultar injustas en ciertos casos particulares. Conozca cómo funciona el sistema.

Cuando una persona fallece -y una vez concluido el duelo íntimo de las emociones- los familiares del difunto suelen preguntarse qué ocurre con sus bienes y quiénes son los herederos.

Herencia

Foto: El Mercurio

La mayoría de las personas no deja su testamento listo antes de morir.

Para poder responder a esa pregunta, lo primero que debemos saber es si la persona dejó o no testamento. En la gran mayoría de los casos la respuesta es no y, en consecuencia, la ley es quien define a los herederos y la porción de la herencia que le corresponde a cada uno, lo que se conoce como la sucesión intestada.

La ley establece reglas generales sobre la base de las relaciones familiares. No se puede desconocer que, como toda generalidad, estas reglas pueden resultar injustas en ciertos casos particulares. Por ejemplo, si una madre anciana fallece, por ley su herencia les correspondería a sus dos hijos en partes iguales, aún cuando uno de ellos no la visita hace dos décadas y el otro la ha cuidado con dedicación y esmero durante todos los últimos años de su vida. Es por esto que las personas pueden, con ciertas limitaciones, imponer su voluntad sobre la letra de la ley vía un testamento.

Órdenes de sucesión

Las reglas de sucesión intestada contemplan los llamados órdenes de sucesión, que son grupos de personas que excluyen o son excluidos por otros al momento de decidir quien recibe la herencia. Es decir, si no se verifica un orden, se pasa al siguiente y, así, sucesivamente.

De esta manera, los primeros llamados a suceder a una persona serán sus descendientes, quienes en vocablo legal se dice que “concurren” a recibir la herencia junto con el cónyuge sobreviviente.

Los hijos entre ellos siempre se reparten en partes iguales la porción de la herencia que les corresponda. Por su parte, al cónyuge sobreviviente se le aplican las siguientes reglas: si concurre con un sólo hijo, se reparten la herencia en mitades; si concurre con dos a seis hijos, le corresponde el doble que a cada hijo; y, si concurre con siete o más hijos, le corresponde un 25% de la masa hereditaria.

Es importante saber que los hijos pueden concurrir a la herencia por representación. Dicho concepto significa que si uno de los descendientes fallece antes que el difunto, los hijos del primero (o sea, nietos del segundo) les corresponderá la porción de la herencia que le hubiera correspondido a su padre o madre si estuviera vivo. Por ejemplo: Pablo tuvo tres hijos de su feliz matrimonio de más de 40 años con María, uno de los cuales, Marcelo, lamentablemente falleció hace diez años dejando a su suerte a su mujer y Sebastián, en ese entonces de tan sólo tres años. Si Pablo falleciera sus herederos serían su cónyuge María, quien recibiría un 40% de la herencia, sus dos hijos vivos, correspondiéndoles un 20% para cada uno, y Sebastián, quien concurría en representación de su padre fallecido Marcelo, quien tendría derecho al 20% restante.

Si no existen hijos o su representación se pasará al segundo orden. En éste, la regla es que el cónyuge recibe dos tercios de los bienes y los ascendientes el tercio restante, excluyendo el ascendiente de grado más próximo a los demás. Así, por ejemplo, si una persona muere y al momento de fallecer sólo tiene por familiares a su cónyuge, un padre y un abuelo, al cónyuge le corresponderían dos tercios de la herencia y al padre el tercio restante (el abuelo tendrá que conformarse con nada). Para el caso que sólo exista cónyuge o ascendientes, cada cual se llevará el total del patrimonio.

Si no existen hijos, cónyuge sobreviviente o ascendientes, la ley, por regla general, asigna los bienes a los hermanos en partes iguales. En este orden opera igualmente la representación, es decir, los sobrinos de la persona fallecida pueden concurrir en representación de su padre, que era hermano del fallecido.

No habiendo familiares que puedan concurrir a recibir la herencia en alguno de los primeros tres órdenes, concurrirán los parientes que tengan lazos sanguíneos más cercanos con el fallecido, sin que pueda haber más de seis grados de diferencia entre la persona que recibe y el fallecido.

Herencia

Foto: El Mercurio

La ley establece reglas generales sobre la base de las relaciones familiares.

El Fisco

Faltando todos los anteriores, el Fisco es quién adquiere la herencia, que en este caso se denomina herencia vacante. La persona que denuncia esta herencia recibe una especie de premio.

Es importante tener claro que una herencia recae sobre la totalidad de los bienes del causante y no sobre alguno en particular. Se crea, en consecuencia, una comunidad entre los herederos en donde todos son co-propietarios de los bienes comunes. En una próxima columna hablaremos de cómo los herederos pueden repartirse los bienes que poseen en comunidad.

Ahora, sea o no de agrado del potencial heredero, una herencia no sólo incluye los bienes sino también las deudas y demás obligaciones del fallecido. En caso contrario, sería una situación injusta para los acreedores del difunto, quienes no tendrían cómo cobrar sus créditos. Lo normal, es que los herederos deban responder por las obligaciones en proporción a lo recibido. De todas maneras, la ley permite aceptar la herencia con “beneficio de inventario”, figura por la cual el heredero sólo responde por las deudas del fallecido con los bienes recibidos por la herencia. En otras palabras, el heredero no tendrá que responder con su propio patrimonio por las deudas del causante.

En próximas columnas veremos qué sucede cuando el causante ha dejado testamento y cuál es el procedimiento que hay que seguir para aceptar o rechazar una herencia y para “disponer” de los bienes que la comprenden.

Más sobre Temas Legales

ComentariosDeja tu comentario ↓
cerrar
Te invitamos a seguirnos en Facebook.