Guía de: Vegetarianismo

Cuero, lana y plumas: otras formas de explotación animal

Además de la utilización de animales para la fabricación de abrigos, hay otros tipos de pieles que se usan para fabricar chaquetas, tapicerías de automóviles, bolsos, chalecos y también para rellenar cojines y cubrecamas. Todas estas especies son objeto de abusos.

El comercio de pieles no sólo se limita a los animales que tienen pelaje denso como los visones, chinchillas, mapaches y zorros, también a aquellos que proporcionan cuero, lana y plumas.

Cuero: vacas, corderos y animales exóticos

El cuero proviene principalmente de vacas lecheras que ya no rinden como antes por su edad, pero también se puede obtener de terneros, cerdos, caballos, ovejas, cabras e, incluso, perros y gatos. Con el tiempo, han aparecido además cueros de tipos más exclusivos como el proveniente de búfalos, bueyes, avestruces, cocodrilos y tiburones. Todo, no sólo para fabricar prendas, sino que también zapatos, tapicería de automóviles y muebles, correas de relojes, bolsos, carteras y otros accesorios.

En el caso de las vacas, es común que se lleven a cabo prácticas como el marcado de fuego en el rostro o en las piernas, para evitar así que se dañe el resto de la piel con la quemadura. También se suele proveer una “ducha de agua fría” momentos antes de la matanza, lo que provoca la vasoconstricción del animal con el objetivo que éste se desangre mejor: más fácil y rápidamente.

Pero dejando de lado la cría intensiva de estos animales, la mala calidad de vida y su muerte, es importante saber que se ha relacionado también el procesamiento del cuero con la leucemia que sufren trabajadores o personas de áreas vecinas de la industria, donde es común que se utilicen químicos tóxicos como aceites a base de cianuro, derivados de alquitrán, formaldehído y sales minerales, que pueden desencadenar la enfermedad.

Explotación Animal: Lana
Foto: El Mercurio

El excesivo consumo de lana es otro de los ejemplos de cómo se explota a los animales.

Lana: ovejas, cabras y vicuñas.

Se explotan más de mil millones de animales anualmente en el mundo para producir la lana. Alrededor del 40% se obtiene de ovejas merinas, un 43% de variedades cruzadas, mientras el 17% restante procede en su mayoría de otros animales como el camello, la alpaca, las cabras de Angora, Cachemira, la llama, la vicuña, el yak y el guanaco. Todas ellas son esquiladas por lo general una vez al año.

El principal problema que ha surgido por su producción es la piel rugosa que con el tiempo aparece en los animales: entre más arrugas tiene una oveja en su piel, más cantidad de lana producirá. No obstante, la excesiva cantidad de arrugas produce sudoración y un ambiente especialmente apto para que las moscas depositen sus huevos entre las rugosidades. Así, muchas ovejas contraen una infección cutánea llamada “miasis”, que consiste en la formación de nidos de larvas que crecen aprovechándose de la carne del animal. Para evitar la enfermedad de una forma fácil y barata, muchas granjas adoptan una técnica llamada “mulesing”, mediante la cual se mutila sin anestesia la zona que rodea al ano, para que las moscas sitúen ahí sus larvas y no interfieran con el resto de la piel y lana.

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Plumas: gansos y patos

Los gansos no corren mejor suerte que las ovejas. Luego de ser desplumados vivos cuatro a cinco veces durante sus vidas, se matan para aprovechar su carne. En cada desplume las aves sufren no sólo por el estrés y la violencia con que son tratadas, sino que también porque las paredes foliculares de las plumas son ricas en fibras sensoriales y la piel del animal está repleta de receptores del dolor, lo que significa que cada vez que se les saca una pluma no es un simple tirón, es un desgarro fuerte que produce daño y sufrimiento.

En el siguiente video, captado y denunciado por un canal de televisión, se puede ver cómo las aves son tratadas sin cuidado en una granja de Hungría.

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