Guía de: Vida en Santiago

Santiago de Chile: Una ciudad de altos y bajos

Algunos la aman y otros la odian, pero la capital de Chile tiene mucho que mostrar y múltiples razones para conocer lo que implica la vida en esta ciudad.

En el año 2010 vivimos en Santiago alrededor de 6 millones de personas, distribuidos todos en 37 comunas. Si nos detenemos a pensar, tenemos muchas más cosas en común de lo que podríamos creer.

Santiago
Foto: Héctor Aravena, El Mercurio

El Barrio Lastarria es uno de los rincones más típicos de la capital y uno de los puntos positivos que tiene la ciudad para ofrecer.

Habitualmente nos enfrentamos a circunstancias adversas: la micro y el metro llenos, el taco para llegar a la oficina, el conductor descontrolado de un auto que nos insulta por alguna pequeñez,  el reggaeton de un estudiante que no usa audífonos al escuchar su mp3.

Al llegar a nuestro trabajo o lugar de estudio, probablemente nuestro ánimo no es el mejor. Infaltable el jefe o compañero que no está en su mejor día, trabajo pendiente, reuniones, probablemente una hora extra por ahí. De vuelta a la casa nuevamente problemas con el tráfico, más gritos y bocinazos y se nos viene una sensación de impotencia y desamparo: probablemente estrés. Es ahí donde pensamos ¡Qué ganas de irme de esta ciudad! Pero por algún motivo no lo hacemos, hay algo que nos une y nos ata a Santiago ¿Qué es? Puede ser que no tengamos ninguna posibilidad de emigrar o también que, a fin de cuenta, amemos esta ciudad.

Si bien la vida en Santiago tiene una serie de desventajas, también tiene su lado positivo y amable, cómo lo hemos escuchado en muchas oportunidades “en Santiago hay de todo”, afirmación que no es del todo falsa.

En primer lugar tenemos la cordillera, en días post lluvia mirar la cordillera nevada es reconfortante y si nos dan ganas, podemos acercarnos a ella: ir a alguno de nuestros centros de sky o pasear por la subida a farellones. También está la alternativa de dirigirnos al Cajón del Maipo o Pirque, en ambas localidades hay un sinfín de panoramas tanto en invierno como en verano que se pueden realizar sin desembolsar gran cantidad de dinero.

Por otro lado, en el caso que quisiéramos reconciliarnos con la ciudad en sí, las posibilidades aumentan exponencialmente. Si tenemos la intención de realizar actividades en familia, el Parque O´Higgins es ideal en los meses primaverales para encumbrar volantines; también el Parque Metropolitano del Cerro San Cristóbal con sus actividades recreativas y la posibilidad de subirlo en bicicleta, además del Zoológico emplazado en sus mismas faldas. Si el propósito es mirar Santiago desde sus alturas, el Parque Mahuida es una excelente opción.

Santiago también nos presenta un casco histórico, que vale la pena recorrer, partiendo por la Plaza de Armas con sus antiguas edificaciones, artistas callejeros y un multitudinario ajetreo nos permite adentrarnos de buena manera a nuestra idiosincrasia. Caminando unas cuadras más allá nos encontramos con el Palacio de La Moneda, casa del Gobierno de Chile y el Ex Congreso Nacional.

La Capital cuenta, a su vez, con sectores de raigambre más popular y folclórica, muy representativos de la sociedad chilena; como el Mercado Central, emplazado a un costado de la Estación Mapocho, donde encontramos gran variedad de productos pesqueros. Muy cerquita de allí se encuentran la Vega Central y la Vega Chica, lugares donde es posible abastecerse de los más diversos insumos, desde huevos pasando por carnes y fiambres, hasta comida para mascotas.

Cajón del Maipo
Foto: El Mercurio

El Cajón del Maipo es uno de los bellos lugares naturales que rodean la capital, ofreciendo una alternativa para escapar de la rutina diaria con interesantes panoramas para disfrutar la naturaleza.

Por último, pero no menos importante, el recorrido por barrios que tienen buena fama tanto por sus cafés, bares y restaurantes, tales como el Barrio Lastarria, Bellavista, París – Londres y Plaza Ñuñoa entre otros.

Sin lugar a dudas, la Estación Central y sus sectores aledaños merecen ser mencionados: comercio al por mayor y menor, “picadas” para comer bueno y barato y por supuesto transporte terrestre hacia todos los rincones de nuestro larga y angosta faja de tierra.

Quizás ninguno de los sitios y lugares anteriormente mencionados puedan lograr una reconciliación cabal con Santiago, pero estoy segura que cerca de donde cada uno de nosotros vivimos hay alguna calle, plaza o rinconcito que logra acercarnos más a esta ciudad, donde a diario se desarrollan nuestras ajetreadas vidas.

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