Guía de: Vida Salvaje

El Capibara: El ratón más grande del mundo

Este roedor gigante puede llegar a pesar hasta 50 kilos y es posible encontrarlo en al menos media docena de países de Latinoamérica, como Brasil y Venezuela.
Capibara
Foto: EFE

Este roedor es sedentario y sus hábitos son más bien nocturnos.

Si han visitado alguna vez Argentina, a quién de ustedes no le ha llamado la atención  al entrar a una marroquería (léase tienda de cueros) que le ofrezcan una cartera, zapatos o al menos cinturones de cuero de carpincho. Al recorrer las tiendas de esta especialidad y al darnos cuenta del alto valor de las prendas y las bondades que los dependientes nos dicen del producto, comenzamos casi obsesivamente a buscar la mejor alternativa en precios, pero ya no de otro, sino de artículos de este animal.

Si es más caro, debe ser mejor, podría ser nuestro raciocinio. Ahora, en su próxima visita al menos sabrá algo más sobre el  cuero del animal que está por “tirarse encima” (y con suerte, conmovidos, optarán por un cuero de otro animal, o mejor, uno sintético).

El Carpincho o Capibara es el roedor viviente más grande del mundo. Comienzo con este datito porque con otro poquito de suerte, a alguno de ustedes le parecerá poco digno usar un cuero de ratón gigante encima. Quizás sea la información necesaria para dejar a esta especie tranquila.

En fin, volvemos. Ellos llegan a pesar 50 kgs. y viven no sólo en Argentina, sino también en Panamá, Colombia, Perú, Bolivia, Venezuela, Brasil, Uruguay y Paraguay; o sea, en casi toda Latinoamérica. Es un animal sedentario y de hábitos crepusculares y nocturnos. Este dato nos juega en contra, ya que no faltará el farrero desatinado que se sienta identificado con estas características y piense que una piel de este animal tan singular podría serle de  ideal compañía.

Es lento y torpe en tierra, pero un hábil nadador. No se aleja mucho del agua ya que la usa de refugio, para beber y bañarse. Es una especie que no regula bien su temperatura, por lo que no puede correr mucho. De ahí que el agua sea una muy buena fuente de escape contra pumas y cánidos, que son sus enemigos naturales. También del hombre, que lo persigue por su preciada piel.

Para manejarse “como pez en el agua”, la naturaleza le ha dado condiciones especiales, como la posibilidad de cerrar sus conductos auditivos para sumergirse sin que le moleste el agua, y el hecho de tener su hocico con los orificios de la nariz muy altos, pudiendo estar casi sumergido y respirar sin ser advertido. Puede estar hasta 4 minutos o más bajo el agua y, como si fuera poco, cuentan con una membrana interdigital en sus patas (como la de los patos) que le permite nadar con gran habilidad.

Si bien es herbívoro, también come peces, corteza de árboles, plantas acuáticas y gramíneas. Por su condición de roedor también cuenta con dientes con crecimiento continuo (al igual que cuyes, hamsters y conejos).

Cuando la familia es atacada, los primeros que se ponen a resguardo son la hembras y las crías (quizás de ahí viene eso de los barcos que se hunden: “mujeres y niños primero”… Nos vendría bien aprender este tipo de conductas de nuestro “hermano menor”). Lo machos quedan atrás castañeteando con sus enormes dientes, en lo que constituye su única forma de defensa.

Viven alrededor de 10 años y es muy divertido ver a las familias en movimiento, ya que andan siempre en una línea india.

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Creo ser poseedor de la única pareja de la especie en el país (presentes en la zona americana de BuinZoo) y la hembra debería parir en breve. No imaginen que en algún momento sus hijos podrían trasformarse en algún apero para huasos, ni menos parte de mi vestimenta. Espero un fin más educativo para esos ejemplares. Creo que los zoológicos tenemos una función educativa indiscutible y nuestra gran misión generar conciencia en nuestros visitantes del amor y respeto que debemos a los animales y a la naturaleza.

Les soy sincero. Por muchos años reconocí la piel de los carpinchos en muchas prendas, pero no fue sino hasta después de conocer uno en  vivo y  en directo, que me negué rotundamente a tener una parte de ellos en mi closet. Espero al menos haberlos dejado con el bichito de conocer algo más sobre este impresionante roedor americano.

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