Guía de: Vida Sana

Grasas en exceso: golpe a la potencia de los espermios

Alimentos como carnes rojas, hamburguesas, leche entera, manteca y mayonesa perjudican la cantidad y potencia del semen. ¿Qué hacer al respecto?

No son un secreto los efectos negativos que genera la ingesta de comida chatarra. La obesidad, diabetes y la posibilidad de sufrir ataques cardiacos debido al incremento del colesterol y los triglicéridos, no dejan indiferente a nadie.

Sin embargo, se acaba de sumar un nuevo antecedente negativo a la lista. Un estudio reciente de la Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard reveló que los hombres con una dieta alta en grasas saturadas tenían un conteo espermático 43 por ciento menor y una concentración un 38 por ciento más baja que las personas que no consumen este tipo de alimentos. Lo que repercutiría directamente en la fertilidad.

Grasas espermios

Foto: El Mercurio

Es importante señalar que en promedio por cada eyaculación se liberan cerca de 200 millones de espermatozoides. En general se trata de un líquido viscoso que se produce principalmente en las vesículas seminales y en la próstata, cuyo contenido es a base de proteínas, fructosa, ácido cítrico y fosfatasas. La cantidad y calidad de ellos dependen que una fecundación sea exitosa o no.

Esta investigación también arroja un dato positivo, pues detectó un vínculo entre los ácidos grasos omega 3, como el pescado y el aceite oliva, y un semen de mejor calidad y más sano. Por tanto, hay algunos alimentos ricos en vitaminas y minerales que contribuyen a mantener una relación sexual más satisfactoria y a generar mejores espermatozoides. Estos son: huevos, cereales y arándanos.

Estos resultados sólo nos dejan en evidencia cómo los hábitos alimenticios afectan directamente en nuestra salud. No se trata eliminar para siempre los alimentos con grasas saturadas, ya que los extremos nunca son buenos. Lo que sí es relevante tomar conciencia y generar un equilibrio.

Consejos:

  • Incorporar alimentos ricos en ácido fólico como verduras de hojas verdes, legumbres y cereales integrales.
  • Disminuir el consumo de carnes rojas.
  • Aumentar la ingesta de carnes blancas, como el pescado y pollo.
  • Consumir diariamente frutas y verduras.
  • Evitar el sedentarismo.
  • Incrementar a la dieta lácteos descremados.
  • Restringir el cigarrillo y las bebidas alcohólicas.

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