Guía de: Vinos

Carmenere, desde Chile para el mundo

Carmenere sería la variedad más Chilena que podría haber sin realmente serlo. Su origen es Francesa, Bordeaux específicamente. Pero es en Chile donde encontró su mejor suelo y clima. El mundo nos debe Carmenere y eso hay que decirlo con toda claridad.

Partamos desde el principio. La conquista fue en el nombre del Rey y Dios (les dije que era desde el principio). Para la evangelización se usaba vino y fueron los Españoles quienes trajeron a Chile las uvas para producir el vino que ellos necesitaban diariamente, ya que no había en las Américas.

Carmenere

Foto: El Mercurio

Las uvas carmenere fueron introducidas en Chile a fines de 1830.

La uva usada era la misión (también llamada País) que es grande, muy jugosa y que entrega mucho volumen. Hasta el día de hoy aún está presente siendo la segunda variedad más plantada, pero con un horizonte cada vez más pequeño. Ahora, después de nuestra independencia, ya no queríamos “nada” de los españoles y es por eso que muchos pusieron sus ojos en Francia y Bordeaux específicamente. Esta influencia se vio agrandada gracias a Claudio Gay, quien a fines de 1830 plantó diferentes variedades nobles de Francia en la Quinta Normal.

Es así que en Chile se comenzaron a reemplazar las viejas parras españolas por las nuevas y nobles del país galo. Entre las variedades que se trajeron estaba Carmenere que desde los inicios se confundió con Merlot. Ni idea cómo eso podría haber pasado porque si miramos la uva, la parra, las hojas podemos decir claramente que es diferente.

Llegó la pfylloxera a Europa y devastó al mundo entero excepto Chile y unas pequeñas partes del mundo (Chipre y algo de Portugal entre otros). Los franceses pudieron sobrevivir y convivir con este insecto utilizando raíces americanas donde injertan las variedades que ellos usan. Carmenere no dio buenos resultados y lo dejaron de lado desapareciendo lentamente del mapa francés y del mundo. Es en ese momento que Merlot sube de categoría y empieza hacerse conocido obteniendo grandes y deliciosos vinos en la parte “derecha de Bordeaux”.

Volvamos a Chile

A fines de los 70 y principalmente en los 80 del siglo pasado, muchos decían que había “Merlot y Merlot Merlot” refiriéndose el segundo al de verdad. Es como la expresión de “café café”, pero llevado al vino. Muchos pensaban que Merlot se había adaptado a las tierras de este hermoso país. Pero en 1991 Claude Valat, ampelógrafo francés (estudioso de las hojas), puso en duda el Merlot de Chile.

Esa duda fue rápidamente puesta en el baúl de los olvidos porque Merlot estaba explotando en consumo y Chile comenzaba su década de oro (exportaciones). Claude nunca se olvidó y lo mencionó a su colega Jean Michel Boursiquot justo antes que éste visitara el país más largo del mundo.

24 de Noviembre 1994. Álvaro Espinoza, uno de los mejores y más destacados enólogos de Chile, estaba un poco confundido con un viñedo de Merlot que tenía en Alto Jahuel, Valle del Maipo. Fue ése día en que Jean Michel decía esas palabras que cambiaron la viticultura Chilena: “Esto no es Merlot, es Carmenere”. Nadie sabía qué era lo que estaba hablando. Tanto así que muchos tomaron libros de más de 100 años para tratar de entender lo que este destacado ampelógrafo había dicho. Fueron estos libros los  que nos enseñaron los primeros pasos de cómo vinificar porque no habían enólogos vivos que alguna vez habían trabajado con ésta variedad.

Ahora ya sabemos que Carmenere es primo hermano de Cabernet Sauvignon. Es cercano, pero tiene diferencias notables. Sus taninos (ver nota de asado) son más aterciopelados, son más dulces y su fruta es más madura que la Cabernet. Su acidez es más baja y si llega a madurar bien tiene deliciosas notas especiadas. Por qué? Vamos al viñedo: Carmenere tiene una película muy gruesa, por lo tanto, madura más lento que cualquier otra variedad. Debido a esto necesita mucho follaje (hojas) para así proteger las uvas y por un periodo muy largo. Es por eso que Carmenere resulta mejor en tierras fértiles. Esto hace que se pueda producir suficiente “protección verde”. Lo bonito viene después. Sus hojas adquieren un bellísimo color carmín a mediados de abril en sus últimas semanas coloreando los valles casi como el desierto florido.

Carmenere

Foto: El Mercurio

Los viñedos carmenere maduran más lento que cualquier otra variedad.

Una vez que los taninos están maduros se cosecha y eso pasa generalmente en el mes de mayo. Eso sería como Noviembre para Francia, mes donde la lluvia ya entro de lleno imposibilitando el correcto nivel de madurez. En Chile central, desde Buin hasta Chillán, los calores de verano y la casi total ausencia de lluvia de otoño, permiten madurar como corresponde. Debido a lo tarde que cosecha produce naturalmente menos acidez y más azúcar por lo tanto taninos dulces.

Chile ha empujado Carmenere porque es una variedad diferente, especial y noble. Pero hay que ser claro, no es la variedad más plantada ni la variedad que nos hace brillar. Ese sitial es de Cabernet Sauvignon o también conocido el rey de los tintos. Carmenere nos da esa diferenciación y eso hace que Chile tenga algo más que ofrecer. En un principio los vinos eran verdes y malos derechamente. Ahora con el know-how  de 17 años ya podemos decir que es entretenida, especial, diferente y prometedor. Varios exponentes han recibido muy buenos comentarios y puntajes. Poco a poco ha llegado al éxito y gracias a eso que otros países ya la han introducido a sus valles pero Chile estará siempre “one step beyond” porque fue acá donde se redescubrió y con eso podemos decir que el mundo del vino nos debe ese toque especial.

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