Guía de: Voluntariado

Está pasando ahora: Las miserias de Chile que no queremos ver

Mientras seguimos con nuestras visas, muchas cosas que desconocemos, historias de carencia y sufrimientos, están pasando, y están ocurriendo ahora mismo.

Mientras todos nosotros estamos en nuestra rutina diaria, actuando automáticamente, quizás dictados por la agenda o por nuestras metas que queremos lograr,  no vemos que existen otras realidades que nos parecen ajenas casi como si en nuestro país no pudieran suceder.

Está pasando ahora que miles de niños duermen en sus camas mientras el frío se cuela por las aberturas de sus murallas hechas con maderas añejas y tapadas por aislantes reutilizados para amedrentar el frío otoño en los cientos de campamentos que aún quedan en Chile. Debe ser ésta la herida abierta más grande de nuestra sociedad.

Miserias Chile
Foto: Héctor Flores
Está pasando ahora, que cientos y cientos de indigentes durante la noche se abrazan a frazadas donadas para aguantar las temperaturas de las frías noches reposando en las calles. Muchos de ellos están apilados en las afueras de los hospitales de las ciudades: deben ser las escaleras de las urgencias su lugar más seguro si es que alguna enfermedad repentina los ataca.

Está pasando ahora que muchas familias pasan el día en poblaciones que están controladas por el narcotráfico. Son esas mismas madres que no dejan salir a sus hijos a jugar a la plaza por miedo a las balas perdidas, a las venganzas entre pandillas o al riesgo inminente de la facilidad para consumir drogas.

Está pasando ahora que muchos jóvenes nos estamos haciendo los locos con estas realidades. Que queremos entender que la pobreza es sólo una cifra porcentual, un simple número, para quedarnos tranquilos y no darnos cuenta que es una cara, una historia, una familia: la señora Juanita o don Pedro que se sacrifican día a día para entregarles a sus hijos un mejor mañana. En un grito a la esperanza deben ser ellos los más patriotas de esta tierra; los que aceptando su realidad luchan a diario para salir adelante.

Está pasando ahora que este país esta pidiendo a gritos que se levanten las voluntades, que muchos nos hagamos cargo y que, por amor a lo que sea, podamos transformar las realidades de miles. Debe ser esa la esperanza de un país: que muchos se levanten temprano para entregar un mejor mañana a los que hoy sólo necesitan una oportunidad.

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