¿Cómo enfrentar la inmadurez de la adolescencia?

El proceso de la adolescencia debe ser un espacio de tránsito, de experimentación, de ensayos y errores en los que cada sujeto deberá encontrar su propio camino.

Guía de: Adolescencia

Está en la edad del “pavo” déjenlo. Es así porque es adolescente y los adolescentes “adolecen” de madurez. Esas y cientos de frases más se escuchan a diario respecto a las conductas de los púberes, de los adolescentes. Sin embargo, la palabra adolescente no proviene del verbo adolecer, sinónimo de carecer, sino del latín alere que significa crecimiento, desarrollo.

Uno de los rasgos que definen la personalidad del adolescente es su inmadurez, pensada desde la inseguridad que se tiene para no saber actuar frente a las situaciones conflictivas o novedosas que se le presentan en un momento determinado. En este constante acomodo entre niñez y madurez el adolescente se encuentra atrapado, por sí mismo, por su propio cuerpo  y por las exigencias de los demás quienes le exigen  abandonar los comportamientos infantiles y entrar en un nuevo mundo desconocido, teórico, lleno de expectativas, pero también de confusiones y preguntan y con la ausencia de la coordenadas específicas para ubicar cada cosa y cada comportamiento en sus parámetros adecuados.

Inmadurez jóvenes

Imagen: Francisco Javier Olea

La adolescencia es un periodo que deben transitar rápidamente para alcanzar la meta: ser adultos.

Sin embargo, socialmente está mal visto ser catalogado como inmaduro. Cada vez que alguien comete una conducta “inadecuada para su edad” es reprendido verbalmente acusándolo de inmadurez. Para los adultos, e incluso para los mismos adolescentes, la adolescencia es un periodo que deben transitar rápidamente para alcanzar la meta: ser adultos.

La inmadurez vista como un problema

No obstante, el proceso de la adolescencia, debe ser un espacio de tránsito, de experimentación, de ensayos y errores en los que cada sujeto deberá encontrar su propio camino, es el momento en que las personas empiezan a tomar sus primeras decisiones con respecto a cuál es su proyecto de vida.

Encontrar un proyecto, formar una identidad, re construirse en este nuevo cuerpo –ya no infantil- son procesos de cambios complejos, de idas y venidas que, como las olas del mar van y vuelven, chocan y arrasan. Estos momentos no se pueden vivir sin turbulencias, complicaciones, errores y esas conductas llamadas “inmaduras”.

La inmadurez de los adolescentes, adjudicada a la poca claridad con la que en ocasiones resuelven sus conflictos, o a los repentinos cambios de humor que van desde la risa al llanto en cuestión de segundos o, incluso el amor que le expresan a sus ídolos son en realidad parte del proceso. En palabras del prestigioso Psicólogo inglés, Donald Winnicott, los adolescentes deben ser inmaduros, lo son debido a que es en este momento donde están aprendiendo a solucionar sus conflictos consigo mismos y con el exterior. Es sólo gracias a este estado de inmadurez que logran transitar con éxito esta etapa de descubrimientos.

¿Qué es ser maduro?

Qué es lo que hace que una persona adquiera el estatus de “madurez”, cuáles son las conductas que hacen que los adultos cataloguen de maduro o inmaduro a un adolescente. Algunas respuestas a estas preguntas nos dirían que es maduro porque es responsable, porque no es rebelde como sus compañeros, porque pareciera que fuera más grande.

Sin embargo, estas conductas más que un acto de maduración corresponden a hiperadaptaciones que el adolescente desarrolla como barreras defensivas contra un mundo adulto que le impide transitar los vaivenes adolescentes.

Por otra parte, no se debe desconocer que a medida que la vida avanza, los sujetos van alcanzando un mayor grado de equilibrio en sus vidas, este equilibrio es asociado con la palabra madurez. Esta madurez bio-psicosocial se alcanza progresivamente desde la niñez hasta la juventud. Esta progresión indica que ciertos elementos y estructuras deben ser reorganizadas y otras conservadas, es precisamente de esto de lo que se trata la adolescencia: es el momento en el qué es necesario ser inmaduro para reorganizar, resignificar y posteriormente equilibrar.

Lo importante es aprender a tolerar la inmadurez, a concebirla no como un estado de falta, sino como un episodio diferente, necesario, con características y disposiciones específicas que hacen de la adolescencia el espacio propicio para la creación de lo único e individual del sujeto.

Adolescente: El que está creciendo

Adolescencia proviene de la raíz indoeuropea “nutrir”, “crecer”, de la cual derivó la voz latina de alere “nutrir”, “alimentar”, que dio lugar a “crecer”, “aumentar”. A partir de esta última, (con el prefijo ad), se formó el verbo adolescere “crecer”, “desarrollarse”

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