¿Qué hacer si mi hijo adolescente prefiere a sus amigos?

Los padres de adolescentes saben que sus hijos prefieren pasar largas horas junto a sus amigos antes que tiempo en familia. ¿A qué se debe esta conducta? ¿Cómo enfrentarla?

Guía de: Adolescencia

Muchas veces cuesta entender por qué esos niños que antes preferían pasar largas horas en compañía de sus padres y contarles sus secretos, una vez entrados en la pubertad dedican gran cantidad de su día a estar con sus amigos. Llegan del colegio y si no están con algún compañero en casa hablan con ellos por teléfono, chat o mensajes de texto.

Parece que nada les importara más que la compañía y la opinión de sus pares. Es en este momento donde empiezan las discusiones en casa, comparten muy poca información y tiempo con sus padres y estos, preocupados por saber qué cosas hace su hijo, se enfrascan en prohibiciones y discusiones para poder entender qué les pasa a sus pequeños.

Explicación psicológica

Amigos

Foto: El Mercurio

La adolescencia, desde la psicología, se explica como una etapa más del desarrollo. Siendo la culminación de los procesos intelectuales, físicos y emocionales que se empiezan a gestar en la infancia temprana.

Al entrar en la edad escolar, describen los autores Stone y Church, los pequeños comienzan a construir sus propias redes, a formar parte no sólo de su núcleo íntimo, sino a ampliar sus afinidades y con esto a ser parte cabal de la sociedad. El grupo cobra fuerza con el paso de los años, y al entrar en la adolescencia el niño es miembro esencial de su pandilla de amigos.

Es con éstos donde se desenvuelve con mayor soltura, es con ellos con quienes comparte un lenguaje, un tipo de vestimenta, formas de comportamiento y construye una subcultura que le deniega el acceso a los adultos. Sólo en estos grupos, señalan los autores, los incipientes jóvenes construirán su identidad y declararán su independencia respecto de sus progenitores.

¿Qué hacer entonces?

Ser pacientes y recordar nuestra propia adolescencia es un buen comienzo. Pensar en lo difícil que fue vivir esa época, las crisis internas y la ambigüedad respecto a lo que nuestros padres decían y lo que el grupo quería forman parte de los recuerdos de cada uno.

Desde el entendimiento es posible una cercanía. Sin olvidar el rol que a cada uno le corresponde en la familia, sin desistir de la labor parental de conducir y educar a los hijos por un camino de valores y buenas acciones, se debe encontrar la comunión. Aquel lugar en el que padres e hijos adolescentes se puedan encontrar, no como amigos, sino como familia.

Una alternativa es proponer pasar tiempo a solas en familia. Actividades al aire libre que incluyan algún tipo de deporte y esparcimiento. Tratar de negociar esos momentos sin amigos de por medio, ya que en compañía de otro par será imposible acceder a la intimidad del adolescente.

Recuerde que en esta edad es necesario ser aceptado por el grupo, y una de las formas de aceptación es demostrarse como independiente y lejano a sus padres; no se trata de falta de cariño o no escuchar lo que se les dice, sino de hacer cómo que esto no importa frente a sus compañeros.

Para ir construyendo cercanía con sus hijos es importante mostrar respeto por la etapa que vive y entender que en este momento necesita de una mayor privacidad. Con esto no se plantea que hagan lo que ellos quieran, sino que el rol de vigilancia sea desde la compañía. Orientar y no simplemente disciplinar, escuchar tratando de entender y descubrir que a solas será mucho más fácil acceder a ellos que si aborda esta misión desde lo público.

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