Adolescentes que fuman, cómo enfrentarlo

Cada vez es mayor la cantidad de fumadores activos y menor la edad de iniciación en estas conductas. Es importante saber cómo abordar este hábito para que los adolescentes que fuman no sufran las consecuencias.

Guía de: Adolescencia

¿Por qué empiezan a fumar los adolescentes? Casi todos prueban el primer cigarro “de monos”, por imitar a los demás y pertenecer al grupo, por no sentirse nerd o ser catalogados como infantiles. Sin embargo, es labor paterna el darle a los hijos adolescentes que fuman las herramientas necesarias para poder decir que no y que ello no acarree cuestionamientos a su propia integridad.

Es importante señalar que el tabaquismo infanto-juvenil es una realidad cada vez más arraigada en nuestra sociedad. El hecho que su hija o hijo decida probar los cigarrillos no debe pensarse como un ataque personal, sino más bien como algo que, culturalmente para ellos, es aceptado.

Jóvenes fumadores

Foto: El Mercurio

La reacción estándar de los padres hacia sus hijos adolescentes que fuman es sentirse alarmados.

La reacción estándar de los padres hacia sus hijos adolescentes que fuman es sentirse alarmados cuando se enteran, creen que el adolescente defraudó su confianza y viven el problema como un atentado a las reglas del hogar. No obstante, los métodos para conseguir que no se inicie a tan temprana edad el consumo de tabaco distan mucho de las amenazas, reproches y castigos.

Prevenir y educar

Si su hijo aun no se ha iniciado en el consumo temprano de cigarrillos es importante reforzar las conversaciones familiares en el tema. Comentarle a su hijo que no debe fumar, no porque usted se lo prohíbe o porque es menor de edad, sino porque ésta es una conducta perjudicial para la salud.

Háblele del deterioro en su capacidad pulmonar y de cómo esto lo llevara a un mediocre rendimiento en el ámbito deportivo; de los problemas sexuales que podrá tener en la adultez producto del tabaquismo y de lo difícil que es dejar una adicción. Cuéntele del color que toman los dientes producto de la nicotina y que al ser fumadores están más propensos a desarrollar acné.

Hable desde el ejemplo

Es simple hablar desde la voz de la autoridad, imponerse como el adulto responsable y el determinador de las conductas que en su casa se deben seguir. Sin embargo, la mejor manera de inculcar a sus hijos una vida libre de humo es demostrar, desde el ejemplo, que usted tampoco lo hace.

De otra forma no respetarán su opinión y pensarán que se trata de una nueva restricción y que no pueden fumar porque sus padres dicen que no.

Es que esta conducta fatal que mata a 3 millones de personas por año, según cifras de la Organización Mundial de la Salud, y reduce las expectativas de vida en ocho años promedio, no es un juego de niños… ni tampoco de adultos.

Tomar conciencia para formarla es el punto de partida para erradicar de la familia  el hábito de fumar. Aun cuando la publicidad lo fomente, aun cuando el grupo lo avale, aun cuando fumar parece normal. Diga que no y enseñe a sus hijos a decir que no.

Acompañe en la deshabituación

Por último si su hijo adolescente que fuma decide dejar de fumar apóyelo en el proceso, sea consciente de la dificultad que esto conlleva y proponga incentivos. Una vida libre de humo es una tarea difícil, pero no imposible de lograr.

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