Anorexia precoz: un fenómeno cada vez más común

La anorexia afecta a entre el 3% y el 10% de la población (preferentemente mujeres) con una tasa de riesgo mayor entre los 12 y los 25 años, aunque con cada vez más frecuencia se ve en menores.

Guía de: Adolescencia

La anorexia nerviosa (AN) es otro de los males de la vida actual. El culto al cuerpo, la necesidad de aceptación por parte de los pares y lucir tan bella como las figuras de la televisión, hacen que este trastorno alimenticio se presente cada vez con mayor frecuencia en poblaciones de menor edad.

La anorexia es señalada como un severo y peligroso trastorno con un alto índice de mortandad asociado (cerca del 10% de quienes la padecen). Entre sus características podemos destacar el rechazo a comer con el fin de mantener un peso corporal “indicado”; un excesivo temor a subir de peso; y una percepción distorsionada de la imagen corporal (siempre se sientes gordos)

anorexia

Foto: Carla Pinilla, El Mercurio

La causa de la anorexia es atribuida principalmente a determinantes psicológicos.

La causa de la anorexia es atribuida principalmente a determinantes psicológicos asociados a la influencia negativa que los medios de comunicación audiovisual ejercen sobre la juventud, ya que realzan la idea de delgadez como el estereotipo de belleza. Rasgos de personalidad como  perfeccionismo, ansiedad o baja autoestima, son algunos factores de riesgo que predisponen a sufrir anorexia.

Las últimas investigaciones en el tema han servido para ampliar el espectro de causas posibles. Condiciones neurobiológicas, como la influencia genética que hace que las mujeres contraigan anorexia nerviosa por una región en el cromosoma 1 (Universidad de Pittsburgh) y una deficiencia en una zona de la corteza cerebral que incrementaría la tendencia de padecer este trastorno alimenticio.

Sin embargo, y sin olvidar la importancia de estos determinantes biológicos, una de las causas principales de la anorexia nerviosa es la presión social que, desde temprana edad, se ejerce sobre los menores. La importancia de ser “flaca” para ser bonita y popular la podemos encontrar en la gran mayoría de los programas que los niños consumen.

Estos mensajes, lejos de ser inofensivos, se arraigan con gran fuerza en una psique que aún se está construyendo. No es casualidad que datos estadísticos avalen la tendencia de que cada vez más niños y adolescentes se preocupan por sus atributos físicos. Esta situación invita a los padres a prestar atención desde más temprana edad en conductas que puedan evidenciar una excesiva y peligrosa atención por el cuerpo.

En la adolescencia se está en un momento vulnerable respecto a las influencias del medio, y el querer ser aceptados socialmente por los pares puede ser un detonante fundamental a la hora de elegir cómo alimentarse.

Por este motivo resulta importante promover y fomentar la autoestima de los adolescentes, principalmente el de las jovencitas, siendo enfático a la hora de enseñar a mirarse al espejo para que no tiendan a contraer anorexia.

Relación con la imagen de sí mismo

Un acto tan cotidiano como mirarse al espejo, dependiendo de quién lo haga, puede ser beneficioso o absolutamente dañino para la propia construcción del sí mismo. El enseñar a los chicos a mirarse desde el amor, descubriendo que la belleza es mucho más allá que estar o no “flaca” es sin lugar a dudas un ejercicio necesario, pues no sólo nos permite amarnos en nuestra dimensión real, sino que minimiza aquellas cosas superficiales dándole importancia a lo que realmente lo tiene: lo que cada uno de nosotros es.

En caso de que se sospechen de desordenes alimentarios, es prudente estar atento a algunos síntomas, tales como:

Eliminar los hidratos de carbono de la dieta, preocuparse por la cantidad de calorías de los alimentos, hacer ejercicio en extremo y vivir preocupada por su peso son los primeros síntomas de alarma.

No hay que olvidar que la anorexia nerviosa produce severas alteraciones metabólicas, falta de menstruación, menor calcificación de los huesos, además de cuadros clínicos más complejos que incluyen fallas a nivel renal, pulmonar y cardiaco.

Es importante no esperar ante la aparición de estos indicadores y tener claro que el tratamiento de anorexia nerviosa debe ser a tiempo e integral, resultando esencial la participación de toda la familia en el proceso.

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