Documental muestra la dura lucha de los niños al volver a estudiar en sus países natales

No solo el fenómeno de la migración obliga a los niños a tener que aprender en otro idioma. El impacto mundial del fenómeno es recogido en esta nueva película.

Guía de: Adolescencia

Hace algunos días se estrenó la película “One life. Two countries” de Tatyana Kleyn. El filme aborda las situaciones que deben enfrentar los niños migrantes que regresan a su país natal, en este caso México.

El relato nacido de su propia experiencia, pone en el centro el debate por la educación transnacional; el poder de la familia y las raíces; y cómo los estados deben ir incorporando en sus entramados sociales a estos jóvenes retornados que viven en carne propia los síntomas de no pertenecer 100 por ciento a ningún lugar.

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Los motivos de la migración forzada de miles de familias mexicanas a Estados Unidos es una discusión que se extiende por décadas. Las carencias en el país de origen obligan a tomar una decisión difícil: dejar atrás su historia en busca de un sueño, el que muchas veces no se consigue, obligándolos a retroceder.

En cifras, un informe de Pew Research Center revela que de 2009 a 2014 son más los inmigrantes mexicanos, incluyendo a sus hijos nacidos en Estados Unidos, que han regresado a México que los que han migrado a Estados Unidos.

La autora trabaja en treinta minutos de cinta qué es lo que estos estudiantes retornados ofrecen a sus escuelas; las carencias del aprendizaje e integración, y los trastornos a superar tras la separación del país que los vio nacer: Estados Unidos.

Así pone en el centro algunas preguntas cruciales para el Gobierno y los estudiantes ¿Qué es lo que pueden ofrecer estos niños a sus nuevas escuelas en México?, por ejemplo.

Klein, quien también es docente bilingüe, explicó en una entrevista al The New York Times que los desafíos para niños transfronterizos se intensifican en la secundaria. Uno de los problemas son las clases de historia, donde se les enseña desde una perspectiva mexicana la relación entre ambos países.

Por eso, y entendiendo que la película es solo una pequeña ayuda, la autora elaboró un manual para los docentes, con el fin de explicitar la importancia de tomar en cuenta las sensibilidades de los alumnos: “Sabíamos que una película no sería suficiente; los estudiantes necesitan tiempo para reflexionar sobre por qué las personas cruzan fronteras, y las implicaciones y los efectos de dicha migración”, escribió Kleyn en la presentación para los educadores.

Un problema global

La educación en diferentes lenguas es de tal magnitud que se ha constituido en uno de los focos de atención de la UNICEF. Según las cifras de la organización, un 40 por ciento de los estudiantes no tiene derecho a enseñanza en su lengua de origen.

En el informe elaborado por el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, se destacó que el problema atenta contra el buen aprendizaje y las bases sólidas para leer y escribir, por ejemplo. Así mismo, sostuvieron que fortalece la exclusión social y de pobreza.

En el caso nacional, la lucha no tiene que ver con el uso de una lengua, toda vez que el castellano está extendido a todo el territorio nacional. Sin embargo, año tras año, comunidades indígenas luchan para que sus idiomas no queden perdidos bajo la homogeneización del lenguaje.

Los expertos en la materia proponen que de no poder enseñar de forma tradicional las lenguas de origen, se fomenten prácticas compensatorias, para que los miles de niños y niñas de diversas procedencias, puedan estudiar en las mismas condiciones que otros alumnos.

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