Marihuana en jóvenes, los riesgos de una adicción

El problema es que a menor edad de iniciación o contacto con las sustancias es mayor el riesgo de padecer una adicción a las mismas.

Guía de: Adolescencia

El consumo de marihuana se ha popularizado en la población adolescente y el consumo de éste alucinógeno cada vez se inicia a más temprana edad.

Son cientos los adolescentes que a diario se suman al consumo de marihuana, esta droga ha popularizado su consumo en poblaciones de diferentes edades, siendo incluso un ejemplo de ello las identificaciones con la celebración que se vivió el 20-04 pasado. Para muchos jóvenes, esta fecha es un día de reivindicación respecto a sus derechos de consumir cannabis y  Twitter, fue un claro ejemplo, de cómo sus usuarios conmemoraban con célebres frases sus estados bajo el influjo de la hierba.

Cuando nos convertimos en adultos,  cada uno se vuelve responsable de sus acciones. No es que antes no lo sea, sino que es a partir de la mayoría de edad legal que los padres dejan de “hacerse cargo” de las acciones de sus hijos. Es de esta manera que, a mi juicio, lo que hagan las personas adultas es cosa de cada uno. Finalmente cada uno es libre de ejercer su adultez como mejor le parece, eso incluye acciones, preferencias y pensamientos.

Consumo de drogas en la adolescencia

Marihuana

Foto: EFE

Son cientos los adolescentes que a diario se suman al consumo de marihuana.

La definición de drogas por la OMS es “toda sustancia que, introducida en el organismo por cualquier vía de administración, produce una alteración, de algún modo, del natural funcionamiento del sistema nervioso central del individuo y es, además, susceptible de crear dependencia, ya sea psicológica, física o ambas”.

Esa definición es suficiente para darnos cuenta que no tiene que ver con la legalidad o no de una sustancia, sino más bien con las alteraciones que éstas provocan en el SNC. Por ello, el  abuso en el consumo de cigarrillos, alcohol o medicamentos es tan dañino como el abuso de marihuana u otras sustancias penalizadas por su ilegalidad.

El problema entonces no es el consumo de marihuana en la adolescencia. Es importante sacarse eso de la cabeza y tomar consciencia que el riesgo es ante cualquier dependencia de sustancias, pues todas y cada una de ellas tiene la posibilidad de crear dependencias físicas y psicológicas en sus usuarios.

En el caso de los adolescentes esta posibilidad  se eleva debido a las condiciones propias de esta etapa de vida. La vulnerabilidad emocional, la necesidad de pertenencia al grupo de pares y la necesidad de experimentar nuevas cosas impulsan a que los jóvenes se inicien en el consumo de las drogas, lícitas o ilícitas.

El efecto es el siguiente. Los adolescentes prueban, por ejemplo, porque quieren experimentar, o porque necesitan sentirse parte del grupo entonces se inician en el consumo. El consumo de sustancias no los hace dependientes, pero la reiteración en el tiempo de la conducta los hace querer consumir más. De esta forma se crea el círculo del consumo-abuso-drogadicción.

Estadísticamente los adolescentes no consumen más drogas, legales o ilegales, que los adultos. El consumo es una situación que se va incrementando a medida que pasan los años. El problema es que a menor edad de iniciación o contacto con las sustancias es mayor el riesgo de padecer una adicción a las mismas.

Medidas preventivas

Las medidas preventivas son las únicas capaces de incidir en el contacto con estas sustancias. Para ello es necesario crear estrategias a nivel educacional, pero también estrategias familiares que señalen las ventajas de no involucrarse con las drogas.

Esta debe ser más que una lucha o una prohibición, una conversación abierta que muestre claramente los riesgos que se corren al consumir sustancias desde tan corta edad. Los altos riesgos de desarrollar una adicción y los costos que esto implica en la vida de un ser humano son algunos de los argumentos.

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