No me gusta la pareja de mi hij@, ¿qué hago?

A la gran mayoría de los padres no les gusta el pololo/a de sus hij@s, pero cuando el problema es producido por actitudes indebidas, la pregunta es cómo se debe afrontar al interior de la familia.

Guía de: Adolescencia

¡No me gusta cómo le habla! Parece que siempre la estuviera mandando. Esta es una frase con la que, seguramente, muchos padres de adolescentes se pueden sentir identificados.

Si bien es cierto es común, y hasta “normal” que a los padres no les caiga del todo bien la pareja de su hij@ adolescente, porque es muy chica/o para esas cosas o porque no se ve como les gustaría, hay momentos donde ese disgusto no pasa por simples celos de papás, sino que se fundamenta en actitudes intolerables.

¿Qué actitudes me deben preocupar?

Parejas hijos

Foto: El Mercurio

No se debe partir de la base que todos los pololeos son perjudiciales.

Las relaciones se tornan complicadas cuando comienzan las prohibiciones por uno de los dos. ¡No te pongas eso, no quiero que salgas así!, ¡no quiero que salgas con esos amigos!, ¡quiero que nos veamos ahora! Estas y otras frases del mismo estilo son signos de una relación peligrosa.

Las constantes discusiones, los problemas innecesarios y las escenas de celos deben ser señales de alerta para los padres. Este tipo de comportamientos pueden empezar como un simple juego de adolescentes, pero que con el tiempo y la reiteración se convierten en el primer paso de la violencia de pareja.

¿Cuándo actuar?

No hay que ser alarmista, no se debe partir de la base que todos los pololeos son perjudiciales, muy por el contrario, la gran mayoría de nosotros recordamos con cariño a nuestro pololo de la adolescencia. Sin embargo, hay situaciones que no se pueden pasar por alto, es labor de los padres estar atentos a esos pequeños indicadores que darán la pauta de cómo es la relación de pareja que tienen sus hijos.

No es normal que le indiquen a su hij@ con qué ropa debe vestirse ¿cómo lo va a ser si ni los padres prohíben esas cosas?, tampoco es lógico que una pareja elija qué amigos se deben mantener y a con quienes hay que cortar lazos, aun más complicado es cuando se levanta la voz o se falta el respeto en las discusiones.

Si alguna de estas pautas de comportamiento ocurre, es importante poner un límite, insisto en el tema de la conversación, pues muchas veces las cosas se hacen por desconocimiento, por no saber que se pueden hacer de una forma mejor.

Orientar a cómo ser pareja es un tema central para el correcto desarrollo de la personalidad de los hijos, enseñar en lo posible desde el ejemplo, que hay actitudes que no sólo destruirán un pololeo, sino que causarán mucho daño a las dos partes.

Qué consejos dar

Los adolescentes no quieren escuchar un ¡te lo dije! De la boca de sus padres, es por ello que las enseñanzas se deben ir gestando mucho tiempo antes, ya en la niñez. Trasmitir las propias experiencias recalcando lo negativo que resultan los sentimientos como la inseguridad, la intolerancia y la falta de respeto.

Los diálogos a cerca de la violencia psicológica o física nunca están de más, hay que ser tajante al respecto no aceptando ninguna forma de descalificación. Fomentar la tolerancia, recalcando que las relaciones se componen de dos personas diferentes, que provienen de familias distintas y que tienen costumbres diversas, que se debe aceptar la postura de otro y su forma de pensar, siempre y cuando hablemos en un marco de respeto y acuerdo mutuo.

Insistir en la importancia de los diferentes roles que desempeña una persona en la sociedad, recordarles que antes de ser pareja se es persona, hijo, familia y amigo y que todas estas relaciones merecen cuidado, tiempo y respeto.

Aun cuando muchos de estos consejos parezcan obvios no está de más recordar que para los adolescentes se trata de una primera experiencia de pareja, por lo tanto reinarán las dudas y los ensayos de cómo comportarse en esta nueva forma de relación.

Finalmente si se da cuenta que su hijo vive un pololeo difícil tome cartas en el asunto, desde la conversación aborde su intranquilidad y preocupación, plantee la importancia de mantener una relación en los límites del respeto donde ambas partes deben respetar y valorar las diferencias del otro. Trate de enseñar a su hijo a tomar correctas y sanas decisiones en el camino del amor.

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