Protestas y violencia por la educación, ¿cómo contribuir a una solución?

Respecto de la educación, es momento de que todos impulsemos nuestras ideas para mejorarla.

Guía de: Adolescencia

Las marchas estudiantiles siguen generando noticias. Hace algunos días, el presidente de la República Sebastián Piñera, señaló que se presentaría al parlamento un proyecto de ley de identificación preventiva. La idea es poder así regular las marchas y disminuir los focos de violencia.

Más allá de acuerdos o desacuerdos políticos en torno a las propuestas legislativas, lo realmente importante es lograr entender el fenómeno de la violencia  en las manifestaciones.

Hemos visto, durante estas semanas, multitudinarias protestas en Brasil, marchas que años anteriores se repetían en Europa y en diversos puntos donde los conflictos sociales estallan por una u otra razón, pero ¿qué pasa en Chile? ¿por qué nuestras manifestaciones no pueden trascender por sus contenidos y sólo nos quedamos con aquellos signos de violencia?

protestas educación

Foto: Sebastián Vergara

Encontrar un culpable es casi tan injusto como dirimir quiénes tienen la razón. Lo importante es repetir hasta el cansancio, nosotros, la sociedad civil, que la violencia no se responde con violencia, pues de esta manera la bola de nieve avanza hasta volverse avalancha.

Cómo solucionamos el conflicto estudiantil. Eso no es únicamente responsabilidad de las autoridades, todos somos parte de un sistema, validamos sus condiciones, por ende no podemos dejar del lado de los estudiantes las demandas y del lado de las autoridades, las soluciones. La tarea es de todos, en conjunto.

Somos todos quienes debemos proponer alternativas, buscar caminos que nos lleven al diálogo. Todos debemos tener claro que la polarización de posiciones sólo nos lleva al desencuentro. Los problemas de la educación en nuestro país, no los podemos juzgar desde nuestras experiencias sin ponernos a pensar en la historia de quien tengamos al frente.

Juzgar a los estudiantes por sus reacciones radicalizadas es simple, sancionar a las instituciones de orden también nos hace caer en reduccionismo. Acá no se trata del bien o el mal, sino de aprendernos a mirar las caras, en un país donde todos buscamos lo mismo, o en esencia así debería ser: el bien común de nuestro país, que apela a avanzar en conjunto.

Es año electoral y la responsabilidad de los adultos no pasa sólo por su elección en la urna, sino por enseñar a los más jóvenes que el voto o no voto implica una responsabilidad. No se trata de votar porque hay que hacerlo, o no ir porque hace frío, nuestra decisión debe estar fundamentada en lo que nosotros entendemos por proyecto país. Ahí radica la responsabilidad ciudadana, que se traspasa de generación en generación, no podemos desentendernos de que somos nosotros quienes elegimos a quienes nos gobiernan, por ahí partes los mea culpa, pero también los cambios.

Respecto de la educación, es momento de que todos impulsemos nuestras ideas para mejorarla, pero dejando de lado aquellos discursos que repetimos sin sentido porque alguien nos lo dijo: no seamos de aquellos que encasillan, determinan y significan las cosas, sin pensar qué hay tras de ellas. “Seamos amables, pues cada persona que encuentras está librando una dura batalla” señaló Platón.

Más sobre Adolescencia

Comentarios Deja tu comentario ↓
Síguenos en Facebook X