Tecnoestrés adolescente, riesgos y efectos

El fenómeno paralizante de Internet y las nuevas tecnologías se asienta hoy en nuestro hogar impactando hábitos y relaciones. Cuando no podemos controlarlo, nos enferma, como ocurre con el tecnoestrés y la tecnoadicción.

Guía de: Adolescencia

Todos estaban sentados en la misma mesa de ese restorán y, sin duda, son una familia. Mientras el papá lee preocupadamente el diario del domingo, la madre conversa divertidamente con una amiga por su celular. Su hija adolescente vive su propia realidad encapsulada en su reproductor de música y el hijo menor no deja de jugar el video juego que descargó en su nuevo celular.

Tranquilamente esta escena podría ser un almuerzo de cualquiera de nuestras familias. Cada vez es mayor la cantidad de personas que viven en su propio mundo; en ese lugar donde se relegan los intercambios persona a persona a un segundo plano, desplazados por la inmediatez y multipluralidad que nos ofrece la tecnología.

Tecnoestrés adolescente

Foto: El Mercurio

La compulsión por estar “conectados” nos desconecta de lo que pasa alrededor.

En las calles, en los medios de transporte, en el colegio y la universidad, incluso al interior del propio hogar la tecnología acompaña nuestras vidas. Parece que estamos destinados a vivir preocupados de nuestro e-mail, que sea una tragedia salir de casa sin el celular; debemos twittear nuestras opiniones y comentar qué lugar frecuentaremos por la tarde a nuestros 400 amigos de facebook.

Ésta compulsión a estar “conectados” no sólo nos desconecta de lo que pasa alrededor, sino también enferma. “Con el acceso de la tecnología a casi todo el mundo, los adultos mayores de 60 años y, sobre todo, los niños y adolescentes son los que se han visto más afectados. El abuso de la tecnología es un problema muy grave y serio, que no se percibe como un conflicto de salud pública, sino de malos hábitos de la modernidad”, señala un psiquiatra mexicano a una publicación de ese país.

Tecnoestrés adolescente

El término tecnoestrés fue introducido por primera vez en la década de los 80, para todas aquellas nocivas formas de relacionarse con la tecnología.

En la década de los 90 se fue popularizando al interior de las organizaciones para instalarse en el diccionario de las enfermedades psicosociales en la primera década del nuevo siglo. La invasión tecnológica de teléfonos móviles, e-mails, redes sociales en nuestra vida cotidiana, han logrado que esta “enfermedad” que, quince años atrás, padecían ejecutivos de grandes compañías, hoy se vivencie incluso en los más jóvenes, que sufren de algo que podríamos llamar tecnoestrés adolescente.

Se pueden distinguir dos tipos de tecnoestrés, la tecnoansiedad y la tecnoadicción.

La tecnoansiedad es aquella en donde la persona experimenta altos niveles de activación fisiológica no placentera, pudiendo desarrollar fátiga física por exposición a la tecnología (dolores de cabeza, cervicales, cansancio mental) o incluso fobia al uso de estas herramientas.

En el caso de la tecnoadicción es el tecnoestrés específico debido a la incontrolable compulsión a utilizar TIC en “todo momento y en todo lugar”, y utilizarlas durante largos períodos de tiempo, siendo este tipo de estrés que los adolescentes son más propicios a padecer.

¿Cómo afecta a los adolescentes y jóvenes?

Para los miembros más jóvenes de nuestra sociedad es un problema sentirse “excluido” tecnológicamente. Comp parte del tecnoestrés adolescente, quieren tener el celular más moderno, el último videojuego de la temporada, el reproductor que no sólo los deja oír música, sino que les permite ver videos bajados de Internet. Lo más complicado de tecnoestrés adolescente es que el cambio de los aparatos es más acelerado que el poder adquirirlos y no todos los adolescentes comprenden que sus familias no pueden hacer grandes inversiones en tecnología a cada seis meses.

La competitividad por estar conectado con lo último que el mercado ofrece y la compulsión a estar durante largas jornadas “pegado” a una pantalla son dos situaciones que en la actualidad vemos a diario en la juventud.

Signos de Alarma

Uno de los síntomas es el aislamiento de las relaciones personales, siendo lo virtual el eje de las conexión con otros.

Otro llamado de alerta son los cambios de humor y carácter al imponer reglas y restricciones en el uso de estos aparatos, o incluso la frustración o desesperación cuando no tengo a mano un dispositivo para conectarse a la red.

Consecuencias

El empobrecimiento del lenguaje y la pérdida paulatina de interés por las relaciones cara a cara, son dos de las principales consecuencias de la tecnoadicción. Es importante entonces entender este fenómeno psicosocial como una adicción y, como tal es necesario tomar resguardos.

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