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Aprender a escucharnos: El primer paso para lograr un verdadero diálogo

Aprendamos a escucharnos, a conversar, no a imponer a como dé lugar "nuestra verdad".

No es ninguna novedad que la gran herida sigue abierta en Chile. Y se hace más patente en las Fiestas Patrias, en que algunos, ingenuamente, tiran la casa por la ventana, para celebrar un país que ha vendido todo a los extranjeros.

Y empiezan los debates. Que si el Ejército es glorioso o no. Fabuloso para los de derecha, horroroso para los de izquierda. Que Chile necesita defenderse, que es primitiva la sola idea de tener Ejército, y así.

Pero todavía no sabemos escuchar al otro, queremos imponer a como dé lugar nuestra verdad. Cuando estamos en un debate sobre humanidad, y esos son los temas que aparecen en este país en estas fechas, y se esgrime como argumento la expertiz, en lo que sea, invalidas al otro, lo liquidas. Y eso no es nada amoroso.

escucharnos

Es como contestarle a alguien Trigono luna Plutón, o nada que hacer con tu Aries en la 3.

Hace años atrás, en el bello Chiloé, presencié una reflexión, luego una discusión sobre pájaros, entre un niño lugareño y un joven turista. Cuando al joven se le acabaron los argumentos, dijo al niño: “veo que no sabes nada de ornitología”. Afortunadamente ignorante de como lo estaban ninguneando, el niño, siguió jugando.

Luces y sombras. La Espiritualidad se demuestra en el día a día, en lo cotidiano, no en grandes manifiestos intelectuales. Escuchemos al gran Jeff Foster:

Por favor, no me hables de ‘Consciencia Pura’ o de ‘Vivir en lo Absoluto’.
Quiero ver cómo tratas a tu pareja,
a tus hijos, a tus padres, a tu preciado cuerpo.

Por favor, no me des sermones de ‘la ilusión del yo separado’ o cómo lograr felicidad en solo 7 días.
Quiero sentir un calor genuino que irradie de tu corazón.
Quiero escuchar lo bien que escuchas,
cómo te abres a la información que no se ajusta a tu filosofía personal.
Quiero ver cómo tratas a quienes no están de acuerdo contigo.

No me digas lo despierto que estás, lo libre que estás del ego.
Quiero conocerte por debajo de las palabras.
Quiero saber cómo eres cuando te encuentras en problemas.
Si puedes admitir tu dolor plenamente sin pretender ser invulnerable.
Si puedes sentir tu ira sin dar paso a la violencia.
Si puedes permitir la entrada a tu dolor sin volverte su esclavo.

Si puedes sentir tu vergüenza sin humillar a los demás:
Si puedes fastidiarlo todo, y admitirlo.
Si puedes decir ‘lo siento’, desde tu corazón.
Si puedes ser plenamente humano en tu gloriosa divinidad.

No me hables de tu espiritualidad, amigo.
Realmente no estoy tan interesado.

Solo quiero conocerte a TI.
Conocer tu misterioso corazón.
Conocer al hermoso humano que lucha por la luz.

Antes de ‘la persona iluminada’.
Antes de cualquier palabra ingeniosa.

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