“Ave César, los que van a morir te saludan”: El origen de la famosa frase atribuida a los gladiadores

El historiador Suetonio relata que la célebre frase se utilizó por primera vez en un combate naval en el lago Fucino en el año 52 d.C.

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El cine de romanos (los famosos peplums de Hollywood) extendió entre los espectadores la creencia de que los gladiadores, antes de combatir en la arena del Coliseo, saludaban estoicamente al emperador romano de turno con la siguiente frase en latín: “Ave Caesar, morituri te salutant (“Salve César, los que van a morir te saludan”).

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Sin embargo, para sorpresa de muchos, existe constancia histórica de que esa célebre frase se utilizó en realidad en una única ocasión, instancia en que incluso habría causado cierta sorpresa, lo que indicaría que no se pronunciaba en forma habitual, sino que se improvisó en aquel momento concreto.

El historiador latino Suetonio, en su famosa obra “Las Vidas de los Doce Césares”, publicada en el año 121 d.C., relata que la frase “Ave Caesar, morituri te salutant” se utilizó en un espectáculo imperial organizado en el año 52 d. C. en el lago Fucino, cuando cientos de criminales y prisioneros fueron condenados a morir en combate en una naumaquia (un tipo de espectáculo que representaba un combate naval), ante la presencia del emperador romano Claudio.

Suetonio relata que “cuando se disponía a dragar el lago Fucino, ofreció antes una naumaquia. Pero, como al gritar los combatientes: ‘¡Salve, emperador, los que van a morir te saludan!’, él respondió: ‘¡O no!’, y después de estas palabras ninguno quería luchar pensando que les había concedido el indulto”.

Suetonio agrega que cuando los prisioneros, pensando que el emperador les había perdonado la vida, se negaron a luchar en la naumaquia, Claudio enfureció:

“Tras dudar durante mucho tiempo si debería acabar con todos a hierro y fuego, por fin saltó de su asiento y, corriendo de un lado a otro alrededor del lago con su torpe balanceo, unas veces amenazándolos y otras implorándolos, los obligó a luchar”.

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De todos modos, el historiador Tácito en sus “Anales” relata que al final de esa naumaquia el emperador Claudio, a instancias de la plebe, igual les terminó perdonando la vida a los sobrevivientes: “Se peleó, a pesar de ser entre malhechores, con un espíritu propio de valientes guerreros y, tras muchas heridas, se les perdonó la vida”.

A pesar de la gran popularidad que ganaría en los tiempos contemporáneos, la célebre frase “Ave César, los que van a morir te saludan” sólo aparece mencionada dos veces en toda la literatura latina. Primero fue registrada por Suetonio y, un siglo después, por Dión Casio, cuando relata este mismo episodio, posiblemente basándose en la versión de Suetonio.

Según da a entender Dión Casio, la frase “Ave César, los que van a morir te saludan” habría sido una especie de súplica al emperador pronunciada por los prisioneros y criminales que combatieron en el lago Fucino el año 52 d.C. para que les perdonara la vida, sin guardar ninguna relación aparente con la épica impasible y estoica de los gladiadores.

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En ninguna otra fuente romana y en ninguna otra ocasión se vuelve a encontrar la famosa frase de marras, lo que según algunos historiadores indicaría que no se trataba de un saludo habitual o típico. Además, la apelación no provenía de boca de los gladiadores, sino que de un grupo de condenados a muerte que iban a participar en una naumaquia en la celebración del drenaje del lago Fucino en el año 52 y se dirigieron así, en esa ocasión única y especial, al emperador.

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