Coartada y traición perfectas: Cómo “Lucky” Luciano mató a su jefe mientras se lavaba las manos

El legendario mafioso y padre del crimen organizado moderno orquestó fríamente el asesinato de Joe Masseria en 1931.

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El 15 de abril de 1931 en el restaurant Nuova Villa Tammaro de Coney Island, Joe “El Jefe” Masseria, el hombre más poderoso y temido de la mafia de Nueva York, acababa de disfrutar de un pantagruélico almuerzo y de ganar 400 dólares jugando a las cartas contra su mano derecha, Charly “Lucky” Luciano, mientras el camarero acababa de servirle su postre favorito: tarta de manzana.

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Masseria probó el postre con deleite, mientras todavía estaba sentado con su protegido, el mafioso al que llamaba “hijo”, en un restaurante que consideraba seguro. Fue entonces cuando Lucky Luciano se levantó de la mesa con toda calma. “Disculpe, jefe. Tengo que ir al baño”, le notificó.

Masseria hizo un gesto con la mano autorizándolo, sin dejar de masticar. Lucky caminó hacia el fondo del restaurante, entró al baño y cerró la puerta. Segundos más tarde, la puerta principal del restaurante se abrió de sopetón. Cuatro hombres con sombreros y abrigos largos (Vito Genovese, Joe Adonis, Albert Anastasia y Benny “Bugsy” Siegel, todos secuaces de Lucky Luciano), entraron caminando hacia la mesa donde el jefe de la mafia disfrutaba su postre. A continuación lo acribillaron con una tormenta de balas que duró unos 45 segundos, en un episodio histórico que acabó con la vieja escuela de la mafia y dio nacimiento al crimen organizado moderno.

“The Boss” recibió veinte disparos por la espalda y quedó tendido sobre la mesa, boca abajo, mientras su sangre se mezclaba con restos de comida. Los cuatro asesinos salieron del local y se fueron en el mismo automóvil en el que habían llegado. Ciro Terranova, el chofer del auto, por los nervios no acertó a poner la primera marcha, y Bugsy Siegel, con fastidio, lo sacó a empujones del volante y salió a gran velocidad.

¿Y qué estaba haciendo Lucky Luciano mientras los cuatro sicarios acribillaban a su supuesto jefe?. Estaba de pie frente al espejo del baño, lavándose tranquilamente las manos con agua y jabón. Cuando salió del baño, vio el cadáver de Massería y se sentó tranquilamente a su lado a esperar a la policía.

“Estaba en el baño haciendo pis. Yo siempre hago un pis largo. Cuando terminé de secarme las manos salí a ver qué pasaba porque había escuchado ruidos”, le dijo “Lucky” Luciano a los oficiales, en la coartada más descarada y genial de la historia criminal, pese a que todos los mafiosos del país sabían que él había orquestado fríamente el asesinato del “Jefe” para hacerse con el poder y convertirse más tarde, después de eliminar a Salvatore Maranzano, en el mafioso más poderoso de la historia de la mafia de los Estados Unidos, el mismo que sería llamado por sus pares “capo di tutti capi” (“el jefe de todos los jefes”).

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