Extravagante comandante británico luchó con un paraguas en la II Guerra Mundial

Se convirtió en una leyenda por su sentido del humor y gran excentricidad.

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El Mayor Allison Digby Tatham-Warter no sólo se destacó por sus heroicos servicios en el ejército británico durante la Segunda Guerra Mundial sino que también por su gran sentido del humor y notable excentricidad. Como comandante de la Compañía A del 2º Batallón de Paracaidistas, lideró a sus tropas con un estilo singular: para facilitar su identificación entre las líneas enemigas, siempre iba a la batalla con un paraguas. “Se preguntarán quién es este tipo con un paraguas, e inmediatamente pensarán que se trata de un tonto inglés”, les dijo a sus hombres.

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Sus hazañas más célebres se produjeron en la Operación Market Garden, la invasión aliada de los Países Bajos, durante la Batalla de Arnhem en septiembre de 1944, cuando Tatham-Warter lideró una carga desesperada contra posiciones alemanas, negándose a rendirse y dando ejemplo con su valentía. Con un paraguas en una mano y el revólver reglamentario en la otra, encabezó una fallida carga a la bayoneta sobre los seiscientos metros que medía el puente, intentando desalojar a los alemanes del otro extremo, sustituyendo también el casco y la boina color burdeos por un bombín que encontró entre los escombros.

En el punto más duro de la batalla, el excéntrico militar inglés se enfrentó a un vehículo blindado alemán armado únicamente con su paraguas. En un acto de audacia increíble, utilizó el paraguas para incapacitar al conductor, empujándolo a través de la ranura de observación y permitiéndole capturar el vehículo.

La extravagancia británica de Tatham-Warter no menguó ni siquiera en los momentos más álgidos de los recios combates. Cuando vio a un capellán atrapado por el fuego enemigo, se acercó a él diciendo: “No te preocupes por las balas, tengo un paraguas”, procediendo a escoltarlo a través de la calle bajo su protección. Cuando un compañero oficial le comentó que el paraguas no le serviría de nada, Tatham-Warter le respondió con su particular sentido del humor: “Oh, Dios mío, Pat, ¿y si llueve?”.

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Tras el fracaso de la Operación Market Garden, y pese a que el excéntrico militar había sido herido en el trasero por una ráfaga de metralla, logró escapar de los alemanes saltando por una ventana del hospital donde se encontraba internado. Posteriormente, miembros de la Resistencia holandesa le proporcionaron una bicicleta con la que, bajo la falsa identidad de Peter Jensen (el hijo sordomudo de un abogado de La Haya), visitó a aquellos paracaidistas de la División que habían podido huir y permanecían ocultos en viviendas particulares.

La leyenda cuenta que Digby, haciéndose pasar por un holandés sordomudo, incluso tuvo el descaro de ayudar a unos oficiales alemanes de la Wehrmacht a empujar su coche para sacarlo de una zanja donde había caído y hasta pernoctó en la misma casa que ellos sin que en ningún momento sospecharan de su identidad.

Las hazañas de Digby Tatham-Warter durante la Batalla de Arnhem y su posterior escape de la captura alemana le valdrían posteriormente la Orden de Servicio Distinguido. Su valentía y excentricidad no sólo salvaron vidas e inspiraron a sus tropas, sino que también lo convirtieron en una leyenda de la Segunda Guerra Mundial.

Sus inefables andanzas en Holanda serían narradas en una divertida secuencia de la película “Un Puente Demasiado Lejos” (1977), donde se ve cómo los soldados alemanes al verlo con un paraguas no quieren dispararle, pensando que le faltaba un tornillo o era un homosexual.

El Mayor Allison Digby Tatham-Warter falleció en 1993, dejando como legado para la posteridad tres bellas hijas y, probablemente, el paraguas que lo hizo famoso.

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